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Red Bolivariana, 15 de Agosto de 2002
Cinismo
Mercedes Chacìn
Ya dijimos que cualquier decisión que tome el TSJ será objeto de crítica. Y eso es así porque en Venezuela hace tiempo que vivimos en blanco y negro. La gama de grises, que sabemos extensa, sencillamente no existe. Sin embargo esto no quiere decir que no se pueda opinar sobre lo que parece inminente: el rechazo a la solicitud de ante juicio a los militares golpistas.
Esta situación la vimos en pequeñito hace unas semanas, con el revuelo que se armó a nivel mediático por la liberación de los bautizados por los medios de comunicación social como "pistoleros de Llaguno". Según informaciones de prensa la juez de control Norma Sandoval no encontró pruebas suficientes para mantenerlos detenidos.
En esos días las televisoras y periódico trasmitieron y publicaron de nuevo hasta hartar aquellas imágenes que recorrieron el mundo el 11 de abril. La evidencia, repitieron los medios, están allí, a la vista de todos. Y tanto dieron, no negamos que con cierta razón, que los "pistoleros de Llaguno" serán enjuiciados presos, según decidió el TSJ.
Modestamente creemos que las evidencias de que aquí hubo un Golpe de Estado también están muy claras y nos gustaría verlas hasta hartarnos también. Pero como eso no sucederá (los medios ya sabemos para quien trabajan y que decisiones judiciales criticar) hagamos un pequeño ejercicio de memoria.
Sólo basta recordar las imágenes de Chávez llegando Fuerte Tiuna fuertemente escoltado la madrugada del 12 de abril.
Sólo basta recordar las imágenes de Chávez rumbo a La Orchila y su conversación con sus custodios. Sólo basta ver otra vez aquella entrevista de Ibéyise Pacheco a los militares golpistas, muy orondos ellos (y ella) contando sus hazañas y como planificaron el Golpe de Estado y evaluando (en vivo) que diablos harían con Chávez. Sólo basta recordar aquella entrevista de Napoleón Bravo la mañana del 12 de abril, a Carlos Molina Tamayo y a Manuel García, relatando sus peripecias golpistas. Sólo basta recordar el decreto dictatorial del golpista Carmona (a Carmona auto juramentándose Presidente, ¡por Dios!) y los aplausos de aprobación de civiles y militares en el salón Ayacucho del Palacio de Miraflores.
Sólo basta recordar, recordar, no pasó hace tanto tiempo. No necesitamos videos para recordar. Porque si hay quien cree que los pistoleros de Llaguno tenían en sus manos pistolitas de agua, hay otros que pretenden hacernos creer que Chávez fue a La Orchila a darse un bañito playero. Por favor. La evidencia está en el inconsciente (¿o conciente?) colectivo. No se necesita un voto más. La indignación mediática que provocó la liberación de los "pistoleros de Llaguno" es directamente proporcional a la euforia que les provocó el rechazo a la ponencia del magistrado Angulo Fontiveros.
¿Cómo creer en su preocupación por el Estado de Derecho? ¿Cómo pueden ser tan cínicos?
Periodista