Red Bolivariana, 23 de Diciembre de 2003

Las guerras de supervivencia económica

Manuel C. Martínez M.

Según fuentes internacionales, que también son empresas de lucro mercantil burgués, fue estimado entre $11mil MM y 19 mil MM el costo de la recuperación económica y material de la recién devastada Afganistán; por supuesto, con el financiamiento del Banco Mundial. Este es sólo uno de los entes financieros internacionales que han venido sirviendo de drenaje al capital ocioso que el agonizante y poderoso sistema capitalista acumula incesantemente.

Estamos en presencia de una estrategia no prevista en la teoría marxista, que nació en los tiempos del Plan Marshall, años subsiguientes a la Segunda Guerra Mundial, cuando se crearon tanto aquel banco como el conocido Fondo Monetario Internacional. El primero, para las inversiones en producción directa de mercancías, y el segundo para atornillar estructuras políticas favorables a las inversiones nombradas. El uno es inconcebible sin el otro.

Como recordamos, en la recuperación de la Europa bombardeada hasta en sus entrañas, participaron 16 potencias económicas capitalistas, o sea, los dueños del planeta burgués de entonces. La efectiva recuperación de Europa, o su renacimiento económico, favoreció tanto a financistas como a financiados.

Estas guerras, de Perogrullo, provocan devastaciones masivas, que pueden llevarse a cabo sin acuerdo unánime como recientemente ocurrió en Irak. Ahorita hay una guerra fría entre USA, Inglaterra y España contra Francia, Alemania y Rusia, porque estos últimos no estuvieron contestes en el proyecto de masacre iraquí, pero, como todos los países beligerantes responden a intereses burgueses, en común tienen capitales ociosos que invertir en la maltrecha economía de la antigua Mesopotamia.

Para sus perversos estrategas, muchos de los cuales han sido galardonados con el Nobel de la Paz (George C. Marshall), sólo rige la propiedad privada, de ellos, y para los demás las fronteras y bienes deben ser <<socializables>> o controlables sólo por y para ellos. El esquema político es viejo: Data de los tiempos de Carlomagno, Colón, Cortés, Darío, Gengis Kan, etc. Sólo que antes las guerras respondían a lucha de mercados, o de distribución y reparto económicos, pero, ahora a terapias macroeconómicas.

Carlos Marx, al parecer, no previó esa variable. Para cuando escribió su famoso tratado del movimiento capitalista mundial, todo parecía indicar que la asfixia por sobreproducción invendible del sistema burgués, con este acabaría. Pero, ocurrió que, en perfecta correspondencia con la maldición de Sísifo, aparecieron las guerras modernas como estrategias maquiavélicas que han permitido inducir necesidades de producción donde no las había, amén de repotenciar sus deprimidas economías. Todo, con miras a garantizar la supervivencia del régimen burgués.

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