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Panorama, 21 de Diciembre de 2003
Icono del sabotaje petrolero
Nora Martínez
Hoy hace un año que rescataron el Pilín León. Los capitanes que fondearon el ahora tanquero Negra Matea, el Morichal y el Moruy sostienen que "no se arrepienten". "Al mover el barco la gente comenzó a retomar su puesto", afirmó trabajador de Bajo Grande.
Tras 17 días de fondeo, el buque Pilín León cruzó
nuevamente las aguas del Lago de Maracaibo para derribar el emblema que hasta
ese momento abanderó el sabotaje petrolero.
Cargado con 44 millones de litros de gasolina, el tanquero resurgió el 21 de
diciembre para saciar las necesidades de combustible en el occidente del país.
Los zulianos y la nación entera salieron a las calles a celebrar la movilización de la embarcación, pues se decía que explotaría o tumbaría el puente sobre el Lago. "Triunfó el pueblo venezolano, derrotamos el terrorismo", dijo la madrugada del 21 en Bajo Grande el presidente Hugo Chávez.
Ese día, el Mandatario recibió en Bajo Grande al barco y a toda su tripulación que se estrenaba, desde hacía seis días, con el capitán falconiano Carlos López Peña.
A un año de esos acontecimientos y luciendo nuevo nombre, el buque se mantiene en plena operatividad.
En lo que va de año el barco Negra Matea cuenta en su historial con tres viajes por mes.
Orgulloso de dirigir el Negra Matea, el capitán Carlos López Peña, no cree que "ningún venezolano se atreva a hacer una huelga tan indeseable".
Luego de 12 meses afirma que la tripulación tiene logros notables. "El barco nunca más se ha parado, está completamente activo. Nos tocó trabajar fuertemente para arrancarlo, porque había sabotaje en varias partes del buque".
"Mucha gente nos encuentra en la calle y todavía nos felicita por haber rescatado al barco. A estas alturas quienes lo hicieron deben estar arrepentidos".
El capitán Reinaldo Caraballo, maquinista que actuó en el rescate del Pilín León, manifestó sentirse muy orgulloso por haber participado en la maniobra del 21 de diciembre que sacó al país del conflicto en el que se encontraba.
"Ese rescate fue para el bien de todos los venezolanos, yo sufrí todas las necesidades del combustible, de los alimentos. Participé en unión de todos mis compañeros".
Añadió que "cualquier persona no podía mover el barco, porque lo que le hicieron fue para ocasionar un accidente, pero todo el equipo tomó todas las previsiones y seguir todas las normas para ponerlo operativo y salir airosos".
"Para mí y para todos los venezolanos, el 21 es una fecha que siempre recordaremos y nos sentimos sumamente orgullosos de haber estado del lado de nuestro país".
En Bajo Grande
Deyvis Ramírez, actual gerente de distribución Pdvsa Occidente y los días del sabotaje petrolero gerente de la planta de Bajo Grande, relató que se sentían frustrados.
"Teníamos el barco cerca pero no llegábamos, era frustrante, tenías la vaca, pero no podías ordeñarla".
Venancio Santucci, inspector de mantenimiento de estaciones de servicio de Deltaven, cree que "el Pilín León logró quebrar el paro, porque lo habían tomado como algo emblemático, después de su movilización mucha gente comenzó a retornar a su trabajo".
Confiesa que "fueron días sin dormir, ninguna contratista quería colaborar porque no teníamos caja chica, después del Pilín León comenzó a tomar forma el trabajo".
El general de División (Ej), Alberto Gutiérrez, comandante de la Guarnición Militar de Maracaibo, asegura que en la toma "se actuó desde el punto de vista legal, eso no es incumbencia del Ejército, sino de la Marina Mercante, Pdvsa Marina, y actuaban todos para no violar leyes de la navegación marina, que se rigen por normas internacionales".
Transcurrido un año continúa pensando que "los que pararon el Pilín paralizaron la economía del país, todas las industrias. Eso causó impotencia, uno veía el barco y pensaba en las leyes, el temor que explotaría y, bueno, el saboteo de las embarcaciones que lo rodeaban para que nadie se le acercara. En vista de que eso estaba alargándose mucho, que no había gasolina, decidimos abordarlo".
Posiciones
A pesar de confesar que atraviesa por dificultades económicas producto del desempleo, Daniel Alfaro, quien fondeó el Pilín León, señala que "mantengo mi posición. Ellos (el gobierno) tomaron lo del buque como algo de peso, pero no le haríamos nada al buque".
A la vez, Enrique Colomés, quien capitaneaba el Morichal, piensa que "tengo un año viviendo de mis ahorros con una calidad de vida reducida en su máxima expresión, pero mi mejor recompensa serán las elecciones".
César Vicente, comandante del Moruy, admite que no se arrepiente, pero "buscaría otro planteamiento, pondríamos las cosas en términos más lógicos, más legales, más tendientes al diálogo y la paz. En ese momento la acción de la oposición no fue la más adecuada, hubo aspectos que mejorar, pero no sabíamos con quien estábamos tratando".