Adital.org, Diciembre de 2002

Feliz Navidad

Frei Betto

Navidad significa nacimiento. La fe cristiana celebra el 25 de Diciembre la irrupción de Dios entre la familia humana, en la persona de Jesús. "En el seno de María Dios se hizo hombre; en la carpintería de José Dios se hizo clase", proclama el poema de Don Pedro Casaldáliga.

En la Palestina del siglo 1º, dominada por el imperialismo romano, sucedió un hecho inusitado: el primo de Juan Bautista, que fue apresado y asesinado por denunciar la corrupción de los gobernantes, se manifestó como el Mesías anunciado por los profetas y esperado por el pueblo de Israel. Pero no todos fueron capaces de identificar al Dios-hecho-hombre en la figura de Jesús. Los prejuicios estaban muy arraigados. "¿Cómo puede salir algo bueno de Nazaret?", preguntó Natanael (Juan 1, 46). Ante los ojos de los fariseos el Mesías debería llegar revestido de gloria, tan poderoso como David y envuelto en el esplendor de Salomón.

Para indignación de los bienpensantes, los pobres identificaron la Presencia Divina en aquel joven que recorría la Galilea rodeado de pescadores y pobladores, sin ni siquiera una piedra donde reclinar la cabeza, lleno de compasión para con las prostitutas y los pecadores, y riguroso con los ricos y poderosos.

De la naturaleza divina de Jesús emanaba vida, el don mayor de Dios (Juan 10,10). Jesús no se predicaba a sí mismo sino a la vida. Hoy nosotros, cristianos, predicamos a Jesús y no siempre defendemos la vida en su radicalidad. Hay cristianos que apoyan el asesinato de delincuentes, la pena de muerte, la esclavitud de los campesinos y el exterminio de los niños de la calle. El Evangelio demuestra que todo cuanto produce muerte -opresión, legalismo, enfermedad, desamor, injusticia- era objeto de severa crítica de parte de Jesús. El dulce Jesús dedicado a la reconciliación entre quien ostenta la riqueza y quien busca comida en la basura, sólo existe en la imaginación de aquellos que ignoran la paz como hija de la justicia.

Navidad no es época de dar y recibir regalos. Es época de darse y de hacerse presente. El consumismo neoliberal pretende sustituir la figura de Jesús por el mito de Papá Noel, menos incómodo para sus propósitos. Celebrar el nacimiento de Jesús es, al menos, renacer con Él, abandonar las actitudes que producen indiferencia, congoja y sufrimiento, y comprometerse en la lucha por la vida: el combate contra el hambre, la conquista del derecho de ciudadanía, el perfeccionamiento de la democracia.

Navidad va desde lo más íntimo del corazón humano -librarse de resentimientos, impulsos vengativos, fantasías funestas- hasta el más inclusivo proyecto social, de construir una convivencia política en la cual la vida sea económicamente accesible a todos sin excepción. Hacerse Navidad en Cristo es dejar morir al hombre y a la mujer viejos y resurgir el hombre y la mujer nuevos que hacen del amor la materia -primera y última- de todo programa centrado en el advenimiento de nuevas relaciones, personales y sociales.

(...)

[Cada] nación tiene el derecho de exigir que cada medida de gobierno sea coherente con las promesas electorales y las demandas sociales urgentes. "El hambre es ayer", decía Gabriela Mistral. Si alguien tiene que tener paciencia y esperar su turno son los que tienen las arcas llenas y los corazones vacíos. Primero es preciso estar atento a aquellos que nacieron en pesebres, desprovistos de las mínimas condiciones para una vida decente.

Como los pastores de Belén, debemos dar gloria a Dios que habita en lo más recóndito de nuestros corazones, en la esperanza de que esta niñita tan bella y frágil llamada democracia no sea sacrificada por los acuerdos palaciegos de Herodes. La deuda del presidente y de los gobernadores no es, ante todo, con los partidos que los apoyaron; es con la nación, la mayoría que los eligió. ¡Feliz Navidad!

http://www.perspectivaciudadana.com/021228/iglesias01.html

 

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