Red Bolivariana, 29 de Noviembre de 2003

Historia fresca Venezolana

Manuel C.- Martínez M.

Ad y COPEI, luego del entierro de URD, allá por los años sesentas del siglo pasado, iniciaron una carrera política de aparente enfrentamiento entre unos y otros. Ambos partidos, por ser los más representativos de la política nacional, durante varios años se mantuvieron en pugna, unos en función de gobierno, y otros, de oposición. Unos como socialdemócratas a secas, y otros como socialcristianos.

Esa lucha por ponerle el control a las riquezas venezolanas, que no para resolver la penuria de un pueblo pobre arropado con inmensas riquezas oligárquicamente distribuidas, comenzó a desgastarlos y desacreditarlos ante el pueblo no sumiso y con fundamentos ideológicos mínimos para evaluar el engaño que esos principales partidos practicaron sostenida y reiteradamente, mediante el artilugio del populismo demagógico y falsario.

Semejante desgaste puso en peligro la credibilidad en el régimen democrático, y la abstención cobró los primeros lugares en los momentos quinquenales electorales. Es entonces cuando optan por repartirse la torta, y arribaron al conocido Pacto de Puntofijo, de manera que siguieron sosteniendo una payasada de oficialismo y oposición, pero con gabinetes, Congreso y poder judicial repartidos entre los líderes de los cogollos de marras, a espaldas del pueblo.

Hoy, con la llegada de Chávez, el panorama cambia radicalmente. Sobre la base de una sociedad que estructuralmente está formada por mayorías desposeídas, y por grupos u oligarquías minoritarias, invasoras del Erario Público, es claro que cuando un Presidente como Chávez se cuadra al servicio público en favor de todos los venezolanos sin exclusiones de ningún tipo, los grupos de AD y COPEI se ven amenazados de inminente muerte y desaparición política.

A pesar de saber que su tiempo ya pasó, el liderazgo conchupador, al ver perdidos sus tradicionales privilegios, optan por la desesperación fascista y conspirativa. Se han valido, principalmente, de lo más avanzado tecnológicamente en materia comunicaciónal: los medios escritos y radioeléctricos. Con este aliado, y con un cuerpo judicial corrompido y culturizado en las escuelas de dólar de la venalidad, tratan desesperadamente por sobrevivir inútilmente.

Por eso, entre ellos, los golpistas confesos, y el gobierno, entre ellos y el soberano mayoritario, ninguna transacción es viable. Serán los nuevos grupos sociales, democráticos, venezolanistas, y con independencia plena de los partidos políticos, quienes hallarán una salida diferente con una sana oposición, en los términos más empáticos y racionales de la política moderna.

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