Red Bolivariana, 10 de Noviembre de 2003

La UNESCO y el Patrimonio Universal de la Sociedad Clasista

Manuel C. Martínez M.

Los países que están bajo el control de las potencias extranjeras, mismas estas que desde hace siglos se han distribuido a su arbitrio los recursos terrestres, deben revisar mejor esos <<comodatos>> culturales y naturales que rimbombantemente se conocen como declaratorias de: PATRIMONIO de la HUMANIDAD, para aquellos recursos de tipo cultural como arquitecturas, plásticas, tecnociencia, así como los insumos energéticos y minerales de imprescindible disponibilidad para la vida, bosques vírgenes, aguas potables y afines.

Los precipuos planes de esa organización transnacionalista son los siguientes, según esta cita: <<Los principales objetivos de la UNESCO son globalizar la educación, fomentar una cultura de la paz a través del punto anterior, promover la libre circulación de información entre los países y la libertad de prensa, definir y proteger el Patrimonio de la Humanidad Cultural y Natural (concepto que estableció en 1972 y entró en vigor en 1975).

Para esta fecha, han incorporado 754 de esos patrimonios de la humanidad en 129 países donantes, por ejemplo: VENEZUELA:

1993 Coro and its Port
1994 Canaima National Park
2000 Ciudad Universitaria de Caracas.
Enciclopedia Microsoft® Encarta® 2002. © 1993-2001 Microsoft Corporation.
Como se observa, ¡más claro no canta un gallo!

Una ligera leyenda de esos objetivos sirven para explicarnos cómo los países, cuyos representantes de número tienen el control absoluto sobre las decisiones relevantes, se han ido reservando para sí todos los espacios culturales y energéticos, minerales y demás insumos materiales vitales y estratégicos, de corto, mediano y largo plazos, así como el acervo cultural y tecnocientífico diseminado originalmente por el globo terráqueo.

La globalización de todos esos bienes naturales y artificiales, obviamente considerados como insustituibles e irrenovables, de probada necesidad para la conservación de la vida terrestre y el enriquecimiento de nuestro acervo cultural, forman parte intrínseca de la riqueza material que dichas potencias vigilan de cerca, evalúan y terminan por autogarantizárselas para sí, independientemente de las coordenadas geográficas y neoeconómicas donde y cómo se hallen.

Esos patrimonios universales <<de la>> humanidad responden a una conducta simétrica: Como quiera que determinados y privilegiados países, en su irrefrenable necesidad de mercados de insumos varios: energéticos, minerales, logros científicos, satisfactorios de sus gulosas y explosivas necesidades, a favor de los oligoconsumistas y cuya ingesta represa para sí el mayor porcentaje del valor agregado por la numerosa población mundial, tales consumidores se ven forzados a extender su control mercantil hasta el de los valores espirituales ora metafisistas, ora físicos y pragmáticos como las creaciones de las bellas artes y de la inventiva, ideas y demás manifestaciones de ingenio que caracterizan a los hombres, independientemente de sus colores, credos, nacionalidades y lenguas.

En el caso venezolano, además del control que desde la Colonia ya han disfrutado esos transnacionalistas en materia de cacao, café, petrolero, hierro, oro, consiguieron al Parque Henry Pitier, las joyas arquitectónicas del Puerto y parte de la arcana ciudad de Coro, entre otros, y ahorita tienen planes para la declaración de otros espacios culturales y naturales con la emblemática disfraz de Patrimonio Universal de la Humanidad.

El argumento que esgrimen, y que ha contado con el aval consciente o inconsciente de los gobernantes venezolanos de todos los tiempos, es considerarnos como incapaces para conservar y valorar en su justa medida dichos recursos patrimoniales. En esto puede que tengan alguito de razón, pero habría alternativa para superar esas deficiencias y riesgos mediante la escogencia de mejores gobernantes a quienes les duela nuestro patrimonio Universal, venezolano, sí, pero, no de la UNESCO.

Lo que buscan es el disfrute privilegiado de dichos bienes, a manera de despensa global de los mejores recursos planetarios materiales y culturales, o sea, un inventario global de bienes suntuarios elevados a grandes exponentes. Tal es el trasunto de los admirados Patrimonios Universales de la Humanidad Unesquiana.

Hosted by www.Geocities.ws

1