Red Bolivariana, 10 de Noviembre de 2003

El manejo de las Reservas Internacionales Venezolanas

Manuel C. Martínez M.

Así como la banca privada no le facilita a nadie un bolívar sin las garantías correspondientes, tampoco los comerciantes extranjeros se atreven a enviarnos sus remesas de mercancías sin una seguridad de pago, que, grosoo modo, la representan las Reservas Internacionales.

Dichas RI se han justificado siempre para cubrir eventuales catástrofes internas que pudieran poner en peligro la continuidad productiva de un país en un momento dado, así como, y principalmente, para honrar deudas internacionales de todo tipo. Un parte pesada de dichas deudas ha sido contratada con entes financieros ya bastante cuestionados en todo el mundo: Hablamos del BID, FMI, BM, etc., y demás instituciones financieras que representan el summun de movimiento capitalista internacional.

De Perogrullo: quien presta dinero, a la tasa que fuere, es el más fino y acreditado explotador de terceros. Han sido los gobiernos inescrupulosos de muchísimos países, con rarísimas excepciones, los que han avalado los diferentes empréstitos públicos y han convalidado los pactos comerciales con países acreedores por excelencia., unos más leoninos que otros, y otros más chimbos que los demás. Venezuela tiene un bollote de hilo en esa materia de deuda pública y comercial mal negociada.

Pero, lo más interesante y cuestionable de esas RI es el hecho de que por hallarse concretadas en divisas pertenecientes a las potencias económicas más relevantes del mundo económico y mercantil, la tenencia <<ociosa>> de esas ingentes y obligatorias sumas de dinero viene cumpliendo un triste papel muy perjudicial para los garantes y harto ganancioso para los prestamistas y comerciantes en general.

Estamos refiriéndonos a que mientras más dólares represe una economía, que es como embotijarlos y enterrarlos, el enterrador en estos casos prescinde de ellos, y no así el beneficiario potencial de dichas reservas. Es que por este camino los emisores de divisas (La Reserva Federal de los EE UU , por ejemplo), logran, con semejante artilugio internacional financiero, mantener limitada su oferta de dólares y , consecuencialmente, insuflarle un sobrevalor a su desgastada moneda y a su decadente economía.

Ahorita, cuando la Presidencia de la República Bolivariana de Venezuela solicita un mejor manejo de esas RI, y le exige al BCV que le permita darle circulación a una parte de ellas, no sólo acude y se apoya en disposiciones constitucionales y orgánicamente viables y factibles, sino que busca darle un uso más racional, más productivo y congruente con su política de endogenia económica.

Los dólares que represa el BCV sólo están al servicio de los acreedores, y eso no es del todo malo, sólo que en materia de garantías, de avales económicos ante terceros, si a ver vamos, nuestras mismas y probadas y apetecidas reservas de hidrocarburos bastan para suplir con creces la totalidad de las deudas internacionales reales y potenciales de nuestra afortunada y rica Venezuela.

Nuestro estimado y acreditado BCV haría, tal vez, y por primera vez, un aporte netamente venezolano con la permisión del uso productivo de una parte significativa de esas ociosas reservas internacionales venezolanas., habida cuenta que para nadie se le esconde que ha servido más a los intereses foráneos que a su casa.

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