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Red Bolivariana, 7 de Noviembre de 2003
Las dos Venezuelas
Manuel C. Martínez M.
Así como concebimos y percibimos, grosso modo, dos (2) clases sociales, dos (2) son las Venezuelas coexistentes. El mensaje de igualitarismo, de paz entre todos los venezolanos, de convivencia y de armonía entre ellas es tan demagogo como el que más, o, en beneficio de nuestro Presidente, quien se lo merece, de una ingenuidad de marca mayor de parte suya, debido ésta, muy posiblemente, a su deficiente o ex profeso asesoramiento.
Entendemos que las banderas igualitaristas cristianas tuvieron durante los últimos 15 siglos, aprox., un éxito incuestionable, pero eso no valida acierto alguno como hipótesis de solución a los problemas seculares la humanidad clasista.
Esta diferencia la introduzco para que reafirmemos que la formación de una nueva Venezuela no puede seguirse manejando con criterios alborozadamente inclusivistas, sino, todo lo contrario: las personas y personalidades quienes aplicaron, sostuvieron y defienden el exclusivismo social de siglos deben forzosamente ser e x c l u i d o s, lo que no significa su eliminación física, aunque sí su marginación, su ignorancia, su no prestancia de bolas.
En la medida que tan siquiera los nombremos, que los amenacemos; que los critiquemos ora en bien, ora en mal, en una estéril, inútil, pedagógica y utópica búsqueda de homologación social que sólo ilusoriamente sobrevendría cuando sus epígonos y sus protagonistas actuales fallezcan, en aquella misma los estaremos convalidando e invitando a que continúen como tales.
Eso significa aplauso de su modus vivendi, que por definición está afirmado en la exclusión, y con lo cual resultaríamos inconsistentes con nuestro mensaje revolucionario, pero, no por una actitud copista y emuladora y reciclante de la sumisión de unos por otros, sino porque, sin alternativa: son ellos o nosotros. No hay posibilidad de tal convivencia. Si esto no se dilucida suficientemente, podríamos, sin darnos cuenta a tiempo, estar en presencia de un Puntofismo 2.