Red Bolivariana, 6 de Octubre de 2003

El Estado se equivocó y ahora rectifica

Manuel C. Martínez M.

Una cosa es clara: la Universidad Nacional y sus peldaños anteriores: liceos, primaria y afines, sólo se tradujeron (fundamentalmente) en escuálidos, en gente infatuada y pequeñoaburguesada, hoy imbuida de toda esa porqueriza ideológica reaccionaria. A través de la educación recibida les ensuciaron el cerebro a conveniencia de la oligarquía criolla e internacional.

Sobre todo, esas masas de profesionales surgidos de los barrios más humildes, de la clase media baja; unos egresados a quienes el Estado terminó poniéndoles un arma académica para declararse contra sus propias raíces.

A esos egresados universitarios se les ha ido la vida en viajes al exterior, en comprar vivienda en zonas de <<ricos>>, en tratar de vivir como lo han hecho los oligarcas, y que, para desgracia del país, representan el segmento social que hoy más odia a Chávez, porque este representa la igualación de todos los venezolanos, cuando que esos <<pobres con cachos, de toga y birrete, se habían enmojonado con esos títulos, creyendo que mediante ellos saldrían de abajo, y dejarían atrás a sus ex paisanos, a sus ex amigos y a sus ex compañeros del barrio.

Hubo algunos que saltaron de la indigencia a la clase media, pero sólo a punta de ciegos serviles. Son quienes humilladamente, entreguistamente, se vendieron al empresariado poderoso, que los usó como abogados, como contadores, como economistas, como ingenieros, como veterinarios, como médicos en general y como escritores, historiadores, periodistas, artistas, militares y profesores, todos ellos, titulares universitarios que hoy se hallan en la charca de la derecha más reaccionaria, y quienes sólo han sido aprovechados para enriquecer a sus patronos y sostenerlos en el poder.

En esos profesionales de otrora, con las excepciones del caso, confundieron los cambios económicos con cambios clasistas, cuestión que supo aprovechar la derecha para llenarles los bolsillos de billetes, y sus cabezas, de mierda.

Pues bien, decimos que el Estado se equivocó, pero que ahora está rectificando. Lo hace mediante la Misión Robinson, con los nuevos bachilleres de la Misión Ribas, y con los nuevos profesionales de la Misión Sucre, puesto que con estos egresados el país tendrá una plantilla de venezolanos deslastrados de todos esos mojones que inundaron la cabeza de la mayoría de los venezolanos, esos a quienes el Estado graduó gratuitamente y que hoy están más al servicio de los intereses extranjeros que al de los de su propia patria.

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