![]()
Una Sola Patria, 4 de Octubre de 2003
¡Cierren esa mierda!
Aquiles Riego Parejo
Hoy fuimos testigos de varios hechos realmente insólitos.
Un canal de televisión al que se le incautan los equipos de transmisión, pero que no deja de retransmitir ni por un solo instante . Y no porque canales hermanos hubiesen salido en su ayuda, no, que eso le hubiese restado lo insólito al hecho. Un Gobierno al que desde los medios se le estigmatiza de tiránico, despótico y atropellador, permitiendo que todo eso se diga libremente, y que se entreviste a cualquier ciudadano, para que libremente diga lo que le de la gana, desde que Chávez es un hijo de puta, hasta que esto es el comienzo del castrocomunismo en Venezuela. Un organismo del Estado practicando una medida ajustada a derecho y para la cual se han seguido cada uno de los procedimientos establecidos en las leyes y sus respectivos reglamentos, pero al que se le denuncia de arbitrario y de violador de los derechos humanos. Y... un centenar de personas, mañana los medios dirán que miles, haciéndose solidarias con un Canal de televisión sin tener la más mínima idea de cual es la causa por la que se está practicando en contra él un procedimiento administrativo.
Y lo más insólito de todo. Ver llegar a la sede del canal gente que estuvo comprometida con el golpe de Estado del 11 de abril de 2002, para hacerse solidaria con el medio y aprovechar para condenar al “tirano” Chávez, ya que según ellos está sepultando las libertades públicas.
Por lo que ante lo sucedido este viernes en Caracas, no puedo menos que volver decir lo que me he cansado de repetir, y es que si Franz Kafka hubiese nacido en Venezuela su obra literaria no se tendría como el monumento de la literatura del absurdo, sino que hubiese sido considerada como una vulgar y pedestre crónica costumbrista.
Y es que es un monumento al absurdo el alboroto formado, la rasgadura de vestimentas, y los millones de palabras pronunciadas únicamente para justificar lo injustificable. ¡Sí, lo injustificable!
¿O es que acaso el hecho de haberse ROBADO, así como se escribe, CA-TOR-CE, frecuencias de microondas y estarlas operando ilegalmente, tendrá justificación alguna?
Por lo que creo que hoy las palabras sobran, ya que con lo anterior he dicho todo lo que podía decir sobre el particular.
Escribir una segunda cuartilla sería repetirme.
De lo que si estoy convencido es que hoy millones de personas estarán diciendo lo que cualquier persona sensata pudiera decir ante tales circunstancias:
¡Cierren esa mierda!, que demasiado es el daño que ese canal nos ha causado.
¡Qué bolas!
Caracas, 03 de octubre de 2003.