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Red Bolivariana, 22 de Septiembre de 2003
Intelectuales dominicanos justifican decisión del gobierno venezolano
Varios autores publicados en El Nacional de Republica Dominicana
Carlos Andrés y el petróleo
Fecha: 21-09-2003
Por NARCISO ISA CONDE
Mucho soportó Chávez antes de tomar la decisión de detener el suministro de petróleo y retirar temporalmente a su embajador, Belisario Landy. Demasiado. Es impensable que en circunstancias similares Hipólito Mejía hubiera sido tan comedido y tan paciente.
Chavez no es pendejo.
Ya no era posible tolerar tanto descaro y tanta provocación
El presidente venezolano le dispensó al país un trato justo y considerado en el suministro de petróleo: ratificó el Acuerdo de San José, que incluye préstamos a bajísimos intereses y mejoró sensiblemente sus condiciones en el caso de República Dominicana, Cuba y otros países caribeños a través de convenios bilaterales.
Expresó además la disposición de financiar la construcción de una nueva refinería de petróleo mediante un convenio de Estado a Estado, la que no es una realidad, porque Hipólito, después de decir que sí, no se atrevió materializar el proyecto por temor a los gringos y por los condicionantes que le imponen las relaciones de la cúpula del PRD con Carlos Andrés Pérez.
Mostró una gran simpatía por el país; a Caamaño lo definió como uno de los inspiradores de su proyecto revolucionario y a Hipólito lo trató inicialmente con afecto y se declaró un amigo incondicional del pueblo dominicano.
En contraste con esa noble actitud, el gobernante dominicano rodeó a Carlos Andrés Pérez de la mayor seguridad, le permitió usar el país para hacer reiterados pronunciamientos sediciosos contra el gobierno de Chávez y toleró que empleara el territorio nacional para la conspiración golpista del 11 y 12 de abril del 2002.
Santo Domingo y Miami pasaron a ser los escenarios logísticos de los conspiradores antes, durante y después del golpe.
La mafia cubano-americana de Miami, los agentes de la CIA destinados para el plan anti-Chávez, los jerarcas de Fedecámaras, los dirigentes opositores venezolanos, el magnate Cisneros los jefes del poder mediático venezolano, los militares golpistas, Carmona, Carlos Ortega, Fernández y Carlos Andrés, iban y venían, van y vienen con absoluta impunidad, convirtiéndose así este país en plataforma de su accionar golpista e intención magnicida.
Meses, años de trajines golpistas sin que el manto protector de este gobierno y de la cúpula del PRD se replegara.
Dirigentes de partido y ministro, algunos de ellos socios en inversiones hechas con el dinero robado aquí y allá, colaboran estrechamente con Carlos Andrés y su clan. Hasta parte del hormigón asfáltico suministrado por Venezuela ha sido reembarcado y vendido a sobreprecios para beneficio de esa alianza malvada.
Sólo el ex canciller Hugo Tolentino se atrevió a solicitarle moderación a Carlos Andrés Pérez. Y su pedido cayó en el vacío.
No valieron las declaraciones de los diplomáticos venezolanos en Dominicana, que expresaron hasta públicamente las quejas de su gobierno y país. No valieron las notas ni los encuentros diplomáticos con el mismo fin. No valieron las advertencias echas con marcada elegancia.
Por el contrario, se dio asilo político a dos oficiales golpistas que además habían participado en un complot para asesinar a Chávez.
Y continuó el apoyo a los conspiradores de la derecha venezolana hasta el extremo de permitirles fraguar desde aquí un atentado contra el Presidente Chávez.
Al parecer, Hipólito, en lugar de pensar que Chávez era muy decente y que se resistía a recurrir a medidas extremas, cree que el presidente venezolano es un pendejo.
Ahora está cosechando los resultados de su torpeza, de su complicidad con la escoria venezolana; de su entreguismo respecto a Bush.
¡Qué no se queje y que no se le ocurra culpar a quien no quería llegar hasta aquí!
Ya no era posible tolerar tanto descaro y tanta provocación.
Creen Carlos Andrés tiene buenos padrinos
Fecha: 21-09-2003
Por Leo Reyes
El ex presidente Carlos Andrés Pérez ha de tener muy buenos padrinos en las esferas de poder como para que el Gobierno dominicano no haya podido contener sus excesos, mandarlo a callar y evitar con ello el deterioro innecesario de las relaciones con un país amigo y solidario como Venezuela.
Pérez, aliado del Partido Revolucionario Dominicano, ha alentado a la revuelta popular y apostado al derrumbe del gobierno constitucional del presidente Hugo Chávez en más de tres declaraciones públicas producidas en Santo Domingo.
Que se registre, sólo en una ocasión, y de manera muy tímida, desde las esferas del poder se le ha pedido prudencia y lo hizo el ex canciller Hugo Tolentino Dipp.
El Gobierno venezolano sacó del campo diplomático su denuncia y la llevó a los medios de comunicación con mayores ribetes de gravedad al acusar a Pérez de organizar un magnicidio en Venezuela.
El presidente Hipólito Mejía, aunque ordenó una investigación del caso, pareció dar poca importancia al asunto y más bien desdeñó el match Chávez-Pérez a un problema personal y una obsesión del gobernante venezolano.
Para justificar la tolerancia dominicana se ha argüido que un régimen democrático tiene que estar abierto a todas las corrientes del pensamiento político, aunque no se ha dicho si esta apertura puede montarse sobre una conjura contra un régimen fruto de la voluntad popular.
Se aduce igualmente, como razón histórica, que en época de Trujillo muchos dominicanos conspiraban, desde Venezuela, contra el gobierno dominicano. Sólo que no se ha dicho que en Venezuela había instalada una democracia, la de Rómulo Betancourt, y en República Dominicana una dictadura.
Fue en República Dominicana donde se organizó el atentado contra el presidente Betancourt a finales de la dictadura de Trujillo. Eso le costó al país las sanciones de San José de Costa Rica.
Chávez organizó una intentona golpista contra el gobierno constitucional de Pérez que sentó las bases para la renuncia del gobernante venezolano.
La actitud del Gobierno dominicano frente al régimen de Chávez está alineada a la que mantiene Estados Unidos. Pérez reside en Nueva York, aunque compró hace tiempo un apartamento en Santo Domingo.
Sectores del PRD han censurado la complacencia con que se comportan muy altos dirigentes de la organización y funcionarios del Gobierno con los pronunciamientos frecuentes de ex presidente venezolano. La cúpula del PRD no ha emitido una sola nota de censura.
Hasta en esferas militares se dice que causan disgusto los permanentes pronunciamientos del ex presidente Pérez contra el Gobierno de Chávez que acaba de retirar su embajador en Santo Domingo.
Recientemente fue sometida una resolución a la sala capitular del Ayuntamiento del Distrito Nacional para declarar al ex presidente "persona non grata".
Por lo bajo, en las murmuraciones de círculos y peñas, se ofrecen nombres de ministros del Gobierno con presuntos vínculos y negocios con el ex mandatario suramericano.
Esos negocios, según esas murmuraciones, están conectados con inversionistas y lobistas extranjeros, concretamente a españoles, uno de ellos apellido Balderas, con vínculos con el PRD a través del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) desde los días del malogrado líder José Francisco Peña Gómez.
Igualmente se habla de negocios de Pérez con el presidente Jean Bertrand Aristide a quien acogió en el Palacio de Miraflores después del golpe de Estado del 30 de septiembre de 1991 que instaló a Raoul Cedras en el poder.
Pérez ha negado tener negocios en República Dominicana y en una ocasión declaró que vivía exclusivamente de su sueldo de ex presidente. Después de eso adquirió un apartamento en un residencial exclusivo de la ciudad de Santo Domingo.
Al parecer, el agradecimiento del PRD a Carlos Andrés Pérez, por su solidaridad con el pueblo dominicano en sus días de presidente venezolano, nunca terminará de pagarse.
La soberanía golpeada con el garrote
Fecha: 21-09-2003
Por LILLIAM OVIEDO
El secretario de Estado Colin Powell advierte a embajadores a su servicio que Puerto Rico "no es una nación soberana" y que, en consecuencia, no puede, sin autorización de Estados Unidos, firmar acuerdos de comercio, crear condecoraciones ni participar en cónclaves de naciones.
¿Y qué hace pensar a la gobernadora Sila María Calderón en espacios de autodeterminación para un Estado Libre Asociado cuando el orden imperialista encabezado por Estados Unidos se empeña en golpear la soberanía de Estados reconocidos como tales? República Dominicana, como ejemplo más cercano, por intermedio de un gobierno entreguista, ha sido empujada a la ocupación de Iraq y a la colaboración en los planes contra Venezuela y contra Cuba.
El garrote golpea la soberanía. Las muestras están a la vista en todos los continentes y en los organismos internacionales.
En el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas, Estados Unidos usó su poder de veto para impedir que Israel fuera obligada a abandonar los planes de deportar o matar al presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Yasser Arafat. La resolución fue aprobada en la Asamblea General, pero desde esta instancia no tiene la misma fuerza. En la resolución, Israel es mencionada como potencia ocupante con el mismo desenfado con que se reconoce esta condición a Estados Unidos y Gran Bretaña en relación con Iraq.
La ultraderecha hace la gran cosecha del autoritarismo implantado en el orden internacional durante más de cinco décadas.
En América Latina, este hecho tiene manifestaciones puntuales como el recrudecimiento del bloqueo contra Cuba y el apoyo a los grupos que conspiran contra el gobierno encabezado por Hugo Chávez en Venezuela. Como manifestación continua, gobiernos entreguistas como los de El Salvador, Honduras, Nicaragua, Panamá, Colombia y República Dominicana son empujados a actuar como servidores sin disfraces.
Si vergonzosas señales de servilismo dio el presidente Hipólito Mejía durante su reciente visita a Estados Unidos y en las reuniones con miembros del exilio cubano y de la oposición conspiradora venezolana, vergonzosas son las que ha ofrecido durante su recorrido por España, Israel y Jordania.
En la línea de golpear la soberanía se inscriben las demandas del rey Juan Carlos, jefe de Estado de España, y del presidente José María Aznar, jefe del gobierno, quienes reclamaron al visitante mayores garantías legales para la inversión española.
Capitalistas en el Estado y estadistas capitalistas. La conjunción se torna nefasta en esta nueva etapa del orden imperialista.
En Israel, el presidente Hipólito Mejía gestionó, entre otras limosnas, asistencia militar y de seguridad. ¡Crecerá en el país la influencia del ejército que ejecuta asesinatos selectivos en el marco de una política de Estado y del Mozad, servicio de seguridad reconocido por acciones nada limpias! ¡Pésimo augurio!
En Jordania, Hipólito Mejía habló con empresarios y funcionarios. ¡Funcionarios de uno de los gobiernos de la región más vergonzosamente alineados con la invasión a Iraq!
Con todos estos detalles, sobran las explicaciones en torno a la actitud del gobierno y del presidente Mejía de privilegiar las relaciones con Carlos Andrés Pérez y secuaces suyos como Pedro Carmona Estanga, Carlos Fernández y Gustavo Cisneros, frente a las buenas relaciones con el gobierno legítimo de Venezuela.
Pérez y sus secuaces venezolanos, son socios del exilio cubano en bancos y en industrias y tienen testaferros en el empresariado y en el gobierno de la República Dominicana.
Por eso son intocables, a pesar de la denuncia de que se proponen castigar la defensa a la soberanía sacando a Hugo Chávez del Palacio de Miraflores convertido en cadáver.
¿Hasta cuándo les durará esa condición? ¿Dónde buscarán perdón para sus culpas quienes se prestan a servir en estas abominables conjuras sin escuchar las voces de los pueblos.
En América Insurrecta, el inmenso Pablo Neruda hace una
predicción que vale recordar: "Y hoy nacerás de nuevo duramente/ desde
donde el traidor y el carcelero/ te creen para siempre sepultada". Otra
América es posible, sin traidores ni carceleros. Y otro mundo, sin duda...