Red Bolivariana, 29 de Septiembre de 2003

¿Hasta cuando la República indefensa?

Guillermo García Ponce

La República Bolivariana por donde quiera es victima de agresiones sin que ella haga uso del poder que concede el apoyo del pueblo, la plena razón de su causa y la legitimidad de su origen.

En la Asamblea Nacional una minoría agresiva y arrogante obstruye premeditadamente la aprobación de leyes que son necesarias para el bien público y además obligación por mandato constitucional. Diputados electos gracias a que sus nombres figuraban en listas comprometidas con el proceso bolivariano, ahora, en oscura traición, sabotean impunemente la labor legislativa. Desde la televisión, que es una concesión otorgada por el Estado, se incita al golpe de Estado y se deforma groseramente la realidad nacional. Una prensa, envilecida por el uso permanente de la mentira y envalentonada por el apoyo que recibe de una conocida embajada extranjera, viola todos los principios, atenta contra todos los valores. Pandilleros de las urbanizaciones del este de Caracas, dominados por la irracionalidad e intolerancia fascistas, se dedican a ofender hogares y familias. Con descaro inaudito se convoca a fuerzas extranjeras para derogar lo más sagrado, la soberanía e independencia de Venezuela.

En ningún parlamento del mundo se concede el privilegio de impedir el trabajo legislativo. Los reglamentos conceden al Presidente la facultad de sacar fuera de orden y cerrar el debate cuando se está ante una evidente obstrucción. En ningún país puede la televisión o la prensa incitar al caos, denigrar del Jefe de Estado o llamar descaradamente a la subversión. En ninguna parte se tolera que pandillas ocupen espacios, destruyan el patrimonio público y hagan resistencia a la Ley.

¿Hasta cuándo? ¿Hasta cuándo la República es inocente e indefensa frente al ataque brutal de quienes sólo buscan sustituir las conquistas bolivarianas por un régimen fascista. Las futuras generaciones no perdonarán jamás que, por exceso de candidez y benevolencia, se permita a una minoría subversiva la destrucción de la oportunidad histórica que nunca antes había tenido Venezuela de recuperar su grandeza y construir un Estado de justicia social y verdadera democracia.

La minoría extremista y subversiva que obstruye las leyes necesarias, que abusa de la prensa y televisión con fines golpistas, que desata el odio brutal de pandilleros fascistas, que diariamente envenena a la opinión pública y fabrica elementos de descomposición a fin de quebrantar la lealtad de la Fuerza Armada al orden institucional, ha demostrado hasta la saciedad, con hechos públicos y notorios, que no quiere paz ni libertad ni democracia ni justicia. Lo reveló durante el 11 de abril, en los decretos y la conducta represiva del gobierno espurio de Pedro Carmona y después en el atentado contra los bienes de todos los venezolanos en diciembre y enero recientes. Lo hace a diario en la conducta de sus más emblemáticos dirigentes en la Asamblea Nacional, en la TV, en la prensa, en la calle. ¿Se va a permitir que destruyan la República? ¿A nombre de qué principio? ¿A cuenta de qué?

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