Red Bolivariana, 29 de Septiembre de 2003

Política de la Demanda Monetaria

Manuel C. Martínez M.

Históricamente, la demanda precedió a la oferta, y así continúa el mercado a pesar de aquellas mercancías cuya compra es efusivamente inducida con la venta de campañas meramente publicitarias.

El llamado modelo <<neoliberal>> de mercado, o mecanismo de control económico que modernamente aplican los grandes industriales, tanto en sus propios países de origen como en aquellos que leoninamente han pactado con ellos sus variados tratados comerciales, es un ejemplo contranatural, habida cuenta en este mercado primero se produce y luego se impone la demanda.

Efectivamente, los países altamente industrializados necesitan amplios mercados para sus excedentes, y nada más fácil que crear las condiciones artificiales para forzar la demanda mediante flujos de dinero puestos en manos de gobernantes inescrupulosos con el auxilio de brujos metidos a empresarios.

Todo comienza mediante la venta política de la Industrialización como mecanismo para sacar de abajo a los países productiva y tecnológicamente rezagados. La implementación de esta vía ha pasado por la concesión indiscriminada de privilegios y condiciones facilistas a todas aquellas personas que han fungido de empresarios y acudieron al Estado para su impago financiamiento.

Mediante esa política económica, el Estado ha terminado desangrado y endeudado, con una planta <<industrial>> cuya oferta jamás sería colocada mientras el poder de compra se retenga en los tupidos filtros de ese empresariado, es decir, mientras ese tipo de Estado primero les resuelva el problema a los productores y luego a los consumidores. Semejante modelo tiende a hacer crisis; países como Argentina y EE UU son ejemplos bastante representativos.

En Venezuela, afortunadamente, su gobierno ha decidido invertir los términos de esa política, y así nos encontramos con un Estado que primero está potenciando la demanda para que luego sea esta la que incentive su correspondiente oferta, con arreglo natural, como históricamente han sido las cosas, y no lo contrario (toda oferta crea su propia demanda), como demagógicamente se afirma

Tenemos un gobierno que se ha empeñado en saldar su deuda social a través de la cancelación casi inmediata de los pasivos laborales. Se trata de un desembolso de dinero puesto en manos de los consumidores, y quienes, por razones obvias, no calientan ese circulante sino que rápidamente lo ceden al comercio, y este terminará por pasárselo a aquellos empresarios que decidan invertir su capital en una economía que les está garantizando la colocación de sus productos.

El incremento salarial de este año: más de un 30%, el que comenzará en dic-2004: un 38% para la Administración Pública con efectos resonantes en la contratación privada en los demás institutos autónomos y en aquellas instituciones de contrata especial; la hechura de viviendas en gran escala, vialidad, ampliaciones de la infraestructura sanitaria y educativa, son ejemplos de cómo el gobierno primero está creando la demanda monetaria que luego derivará en una mayor oferta.

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