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Red Bolivariana, 7 de Septiembre de 2003
Eliminemos las multas
Manuel C. Martínez M.
Si bien todas las multas pretenden reemplaza las penas corporales, en Venezuela, ellas se han convertido en las connotadas y variadas matracas que han representado todos los rebusques que han complementado los sueldos de los funcionarios públicos encargados de su aplicación.
Para nadie es un secreto que, cometida una infracción, digamos de tránsito terrestre, con suma diligencia actúan los fiscales ad hoc y proceden al arreglo entre las partes, una de las cuales es indefectiblemente el mismo fiscal, sin que dicha matraca sirva de escarmiento para nadie ni se logre mejorar la conducta ciudadana.
De resultas, los malos ciudadanos siguen comportándose igual, ya que el efecto psicológico de los castigos pecuniarios son perfectamente asimilables a pérdidas desvinculadas de la comisión de las faltas o delitos del caso. Como si fuera poco, a más variaciones en las normas y disposiciones de obligatorio cumplimiento, mayor el número de matracas en vigencia.
Bueno, propongo que estas multas sean definitivamente eliminadas, y que la legislación restrinja a penas corporales las infracciones y demás violaciones a las leyes y reglamentos. Se lograría el objetivo esencial de todos los castigos, cual es la reforma de la conducta cívica individual y el mejoramiento de la disciplina de todos.