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Red Bolivariana, 22 de Septiembre de 2003
Dante y la oposición
Irving M. Vierma
"¡Oh, Virgilio!, si has de llevar a alguien en tu periplo por los círculos del infierno, que sea al más sano de los confundidos de mi patria, aquellos que no quieren abrir los ojos ante la realidad infinita del momento histórico, para que vean retratados a sus verdugos, a sus canallas, a sus traidores…"
Cuando el padre Gazo nos enseñaba -por allá en los noventa- el trasfondo social y político de la época que encerraba la obra maestra de Dante Alighieri "La Divina Comedia", no sabía que tendría tanto impacto en mi vida futura. La manera de enfocar la realidad del continente europeo del renacimiento frente a los cambios que sucedían y que se anunciaban en la realidad latinoamericana de aquellos años, me ha dado pie para hacer una reflexión acerca de la oposición golpista y antidemocrática venezolana.
En el CANTO III de la obra, Virgilio conduce a nuestro autor hacia la puerta infernal, para luego sortear el río de los muertos (Aqueronte) y al barquero que los conduciría hasta la otra orilla. En esa puerta, en lo alto, con letras negras reza lo siguiente:
"Por mi se va a la ciudad del llanto; por mi se va al eterno dolor; por mi se va hasta la raza condenada. La justicia animó a mi sublime arquitecto; me hizo la divina potestad, la suprema sabiduría y el primer amor. Anteriormente a mi no hubo nada creado, a excepción de lo eterno, y yo duro eternamente. ¡Oh, vosotros los que entráis, abandonad toda esperanza!"
Y es que las continuas derrotas y desaciertos de los moribundos polítiqueros de Punto Fijo tienen una sola explicación: ellos ya cruzaron esa puerta. Olvidaron las señales del barquero, se revelaron contra Dios y en su arrogancia, despreciaron todas las advertencias del pueblo que alguna vez creyó en ellos.
Sin embargo Dante, en su infinita humanidad y misericordia (como muchos de nosotros que creen que esas palabras pueden ser muy duras) recibe esta respuesta del maestro Virgilio al interrogarle sobre la sentencia:
"-Conviene abandonar aquí todo temor, aquí ha de finalizar toda cobardía. Hemos llegado al lugar donde te he dicho que verías a la desconsolada gente que ha perdido el bien de la inteligencia."
Nada más apropiado. ¿Qué mejor retrato?
Todas estas almas vivas que no se han dado cuenta que sus líderes han pasado estas puertas, corren el riesgo de cruzar sus umbrales para no volver jamás; no vaya a ser que cuando despierten, ya se encuentren en el Limbo.
Pero la más grato fue escuchar las palabras del padre Gazo, echándole la bendición a nuestro presidente. Por ello, me he animado a escribir esta nota.
P.D. Gracias, padre Gazo