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Red Bolivariana, 11 de Agosto de 2003
Vulgarismos Oficiales
Manuel C. Martínez M.
De poco ha servido la gestión de académicos dedicados a la defensa de nuestra lengua: Es más fuerte la indolencia idiomática de nuestras instituciones públicas, y de los medios de comunicación, principalmente los escritos.
Es sistemática la indeferencia, por ejemplo, del Banco Central de Venezuela, un ente que pone en manos de la población sus malos ejemplos idiomáticos, a través de los medios de pago. Esta institución tolera la emisión de billetes con imprecisiones ortográficas. Lo hizo con la primera edición del billete de mil bolívares (BOLÍVARES).En este se leía Bolivares y BOLIVARES. Recuerdo haber sido el primer señalador de semejante garrafalada. En la subsiguiente, enmendaron su error, pero no así en las nuevas y vigentes emisiones de 500, 1000, 2000, 5000 y 10000, que muy orondas circulan entre niños, docentes, alfabetos y analfabetos. Las monedas de plata fueron acuñadas con irreversibles yerros; en ellas se lee LEI, en vez de LEY.
Ni que decir del Ministerio de Relaciones Interiores: Las cédulas de identidad y documentos afines no han escapado al descuido y despego ora por ineptitud, ora por desidia de sus numerosos ministros ad hoc. Obs.: he citado sólo los ejemplos que han pasado por mi vista.
Y más recientemente: he visto con sorpresa cómo el slogan de
la MISIÓN ROBINSON adolece de la imprecisión siguiente. Yo, sí puedo, cuando
debe escribirse: Yo sí puedo. Después de un pronombre va la acción
correspondiente sin solución de continuidad alguna, salvo para reforzar la
esencia pronominal.
Tales es sólo una muestra de nuestras deficiencias y vulgarismos idiomáticos
que debemos corregir con urgencia so pena de que sigan arrastrándose en la
presente y nueva república bolivariana.