![]()
Red Bolivariana, 14 de Julio de 2003
Barrio Adentro y nuestros hospitales públicos
Manuel C. Martínez M.
La situación hospitalaria pública venezolana encaja simétricamente con la sociología clasista de este país.
En Venezuela, el pobre nace en cueros, y en cueros muere.
Ocurre que, luego de empinados esfuerzos, uno que otro trabajador se hace de una casa al final de sus 30, 40 o más duros y mal pagados años de trabajo, con créditos, economías de hambre y recursos afines. Pero, criados los hijos, amoblada la casa y en disfrute de una que otra pensioncilla de mala muerte, le toca enfermarse cono de esos males terminales, que llaman.
Como nuestros hospitales públicos se ocupan básicamente de atender los fines de semana a borrachos belicosos, heridos en sus habituales reyertas, y a parturientas de pobre, mal educadas y analfabetas, y a heridos de carreteras por impunes e incontrolados abusos de velocidad, entonces, los servicios de alta cirugía sólo son prestados por esos centros asistenciales que son propiedad privada de médicos metidos a comerciantes.
Y ocurre que ese ex trabajador, a quien le da por enfermarse y tener que acudir a esos hospitales privados, agota sus ahorros disponibles y termina conminando a sus familiares para que liquiden todos sus bienes fungibles, y, por supuesto, la casa hogareña debe ser hipotecada, en el mejor de los casos, y como será difícil liberarla, el paciente termina, pues, quedando y dejando en la carraplana a sus sobrevivientes.
Es la fea y lastimosa realidad de esta Venezuela tricolor que tanto ha servido sólo para ser saqueada por cuanto bicho ha visitado estas tierras.
Por eso no quieren a los médicos cubanos, ni quieren el servicio integral de asistencia social, ni los controles de CADIVI, ni, finalmente, al Presidente Chávez. Es la simetría intrínseca de una sociedad donde sólo tienen vida y poder los de la clase oligárquica que te conté.
Desde estas mismas páginas hemos venido recomendando la privatización de los servicios hospitalarios de cirugía menor y obstetricia, y que el Estado se reserve los de alta cirugía en hospitales privados.