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Últimas Noticias, 15 de Junio de 2003
Una victoria en la OEA
Eleazar Díaz Rangel
Cabe destacar que los países del Caribe le dieron una vez la espalda a Venezuela cuando el Canciller Miguel Angel Burelli Rivas fue derrotado en la elección para la secretaria general de la OEA en 1994. Aun cuando Venezuela era en aquel momento el único país de América Latina en tener embajada en cada uno de los estados caribeños, estos respaldaron en bloque con su voto decisivo al candidato de EEUU, César Gaviria en detrimento del candidato venezolano. La apreciación unánime en aquel entonces fue que la derrota de Venezuela se debio al abandono del Caribe en su política exterior. Hoy el resultado fue totalmente opuesto, lo cual habla muy bien de la política exterior de Venezuela hacia el Caribe. A. García, Internacionalista.
Tendrán que imaginarse al Secretario de Estado Colin Powell y su delegación en la Asamblea General de la OEA, en Chile, haciendo lobby en busca de votos para su candidato a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, el cubano-norteamericano Rafael Martínez. No sólo tenía toda la fuerza de la potencia más poderosa en toda la historia de la humanidad, de su enorme y tradicional influencia en la política de los gobiernos latinoamericanos, sino una larga tradición: desde que existe la Cidh, Estados Unidos ha sido uno de sus miembros. Nadie habría apostado a que quedaría fuera. Pero así ocurrió.
De los 34 votos obtuvo 15. Fue una derrota para la diplomacia estadounidense, quizás comparable con el no hit no run a seis manos que hace poco recibieron los Yanquis.
Allí no quedó ese revés. La presidenta de la comisión Marta Altolaguirre, que había dicho que estaban prácticamente rotas las relaciones de la Comisión con el gobierno venezolano, y un argentino de la misma línea, quienes aspiraban a ser reelectos, también perdieron.
Existía una incomodidad de varios gobiernos por la manera como se comportaban en la comisión, exageradamente sesgados.
Pero las sorpresas no terminaron.
Resulta que Freddy Gutiérrez y Paulo Sergio Pinheiro obtuvieron 20 votos cada uno, suficientes para ser electos.
Imagínense ustedes, mientras EEUU era excluido, Venezuela y Brasil entraban, junto a El Salvador y Paraguay. En nuestra Cancillería califican de "heroica resistencia" la posición de países caribeños, sobre los cuales, quizás por la debilidad y pobreza de algunos de ellos, se afincó la presión norteamericana.
La Asamblea no terminó allí. Hubo discursos, por supuesto.
El tema de la gobernabilidad y la democracia fueron dominantes, como lo recoge la Declaración final. Powell prefirió dedicar el suyo a Cuba, que no era tema de la agenda, no fue discutido y no hubo un solo párrafo en la Declaración.
El canciller Roy Chaderton habló de asuntos que nunca se habían escuchado en una asamblea de la OEA: los medios.
Se trata de un tema que desde sus años juveniles en Copei le interesaron y estudió.
Con la situación que se vive en Venezuela creyó buena la oportunidad para llevarlo a la OEA. No hubo debate, aunque algunos cancilleres le felicitaron.
El embajador Jorge Valero explica que fue un triunfo haber logrado que se incluyera en la agenda, y en la Declaración apenas es mencionado porque tanto en EEUU como en Canadá, legalmente no existe el derecho a la información.
Sin embargo contiene un párrafo que dice:
"Reconociendo que la democracia se fortalece con el pleno respeto a la
libertad de expresión, al acceso a la información y a la libre difusión de
las ideas, y que todos los sectores de la sociedad, incluyendo los medios de
comunicación a través de la información plural que difunden a la ciudadanía,
pueden contribuir a un ambiente de tolerancia de todas las opiniones, propiciar
una cultura de paz y fortalecer la gobernabilidad democrática".
Como se ve, bastante ambiguo y genérico para que nadie discrepara.
En Santiago no fue la primera vez que EEUU sufriera un traspié en la OEA. En
1972, Perú planteó la posibilidad de dejar a cada país en libertad de
establecer relaciones con Cuba, rotas desde 1962. La propuesta fue derrotada 13
a 7 y tres abstenciones, la de Venezuela, entre ellas. La mayoría no era
aplastante. Posteriormente, en 1975 tomó dos decisiones significativas:
revisar el Tratado de Río (Tiar) y anular las sanciones contra Cuba, esta vez
votaron 16 a favor, Chile, Paraguay y Uruguay en contra y se abstuvieron Brasil
yNicaragua. Países gobernados todos por dictaduras militares.
Fueron los primeros síntomas de cambios en la OEA y en las relaciones interamericanas.