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La Nacion de Argentina, 19 de Junio de 2003
Cumbre del Mercosur: el Presidente visitará Caracas entre el 5 y el 7 del mes próximo
Kirchner y Chávez, cerca de un acuerdo
Jorge Elías
Enviado especial
Pactaron un ambicioso intercambio que oscilará entre los US$ 700 y los 1000 millones; la Argentina aportará productos agropecuarios, maquinaria agrícola y medicina nuclear; Venezuela instalará una petrolera
ASUNCION.- Casi sin aviso, Hugo Chávez lanzó una pregunta con matices metafóricos: "¿Por qué tengo 14.000 gasolineras en los Estados Unidos y no en la Argentina?"
Néstor Kirchner, acompañado por el canciller Rafael Bielsa, replicó: "Venezuela gasta mucho dinero en productos agropecuarios, maquinaria agrícola, alimentos, caños sin costura y medicina nuclear".
Moraleja: pautaron una ambiciosa agenda bilateral de intercambio económico del orden de los 700 a los 1000 millones de dólares que deberá ser definida antes de la segunda quincena de agosto, según confió a LA NACION una fuente gubernamental argentina. Y que, agregó, "debe ser operativa este año".
Este año, también, si se cumplen los deseos de Kirchner, Venezuela podría ingresar en el Mercosur en calidad de miembro asociado. Esa decisión, sin embargo, deberá ser evaluada por los otros tres miembros activos y, según la fuente gubernamental, por los ya asociados, Chile y Bolivia.
La reunión con Chávez, pedida por él durante la cumbre del Mercosur, se realizó en un horario inusual: después de la medianoche del martes. Fue en la suite Dinastía del hotel del Yacht y Golf Club de Asunción, en la cual estaba hospedado Kirchner.
Tan tardía y súbita fue que Bielsa, sumado a la delegación después de haber dado su discurso en Nueva York ante el Comité de Descolonización de las Naciones Unidas, debió levantarse de la cama y se incorporó cuando ya había comenzado, ajustándose mientras tanto la corbata. Entonces, Kirchner ya había aceptado una invitación de Chávez: irá a Caracas entre el 5 y el 7 de julio.
Dato anecdótico si, en verdad, concretan la agenda que pautaron: los técnicos de la Cancillería, instruidos por Bielsa, comenzarán a trabajar hoy en los detalles, según la fuente. Y Chávez, a su vez, enviará a su gente a Buenos Aires hacia mediados de julio.
En los cálculos de la cúpula gubernamental argentina sobrevuela una hipótesis: el primer paso podría ser la apertura del mercado de los combustibles hacia Venezuela, de modo de fomentar la competencia y reducir los precios. El segundo paso, si resulta, sería la posibilidad de crear una petrolera con capitales multiestatales, según explicó la fuente consultada por LA NACION. "No sólo argentinos, como la antigua YPF", agregó.
Enfasis en Venezuela
En el discurso que pronunció en la clausura de la cumbre, Kirchner se mostró enfático en un punto: "Queremos un Mercosur con vocación de crecer en su membresía y facilitar el ingreso de otros países de la región". No era casual, entonces. Como tampoco fue casual que agregara, fuera de libreto: "Por ello saludamos la presencia de la hermana república de Venezuela, representada por el presidente Hugo Chávez". Y que después, también fuera de libreto, insistiera: "Veo con muy buenos ojos la incorporación de otros países".
En la cumbre, más allá del acercamiento entre ambos, Kirchner confirmó su sintonía política con los presidentes de Brasil, Lula, y de Chile, Ricardo Lagos, baluartes de él desde antes de que renunciara Carlos Menem al ballottage. En el otro extremo, los presidentes de Uruguay, Jorge Batlle, y de Bolivia, Gonzalo Sánchez de Lozada, dejaron entrever, más por gestos que por palabras, sus virtuales reparos frente a los renovados impulsos del Mercosur. Sobre todo, su perfil más político.
Sin reparar en ello, un ministro argentino dijo a LA NACION que hasta estarían pensando en cambiarle el nombre, de modo de quitarle la etiqueta económica, o aduanera, con la cual nació.
En su discurso, Kirchner ponderó la creación del Mercosur, "la más importante vía de inserción de la República Argentina en la comunidad internacional", y demandó una mayor coordinación macroeconómica, así como "la puesta en marcha del instituto monetario para iniciar el tránsito hacia una moneda común". También señaló que comparte "la idea de poner en marcha un Parlamento constituido por representantes elegidos por la voluntad popular".
Definiciones, ambas, de contenido político, así como la mayoría de los discursos de la cumbre. Concentrados, casi todos, en la necesidad de que el Mercosur sea político. Entre dos polos, en realidad: el presidente electo de Paraguay, Nicanor Duarte Frutos, de filiación colorada, parecía Chávez tanto por el tono como por el contenido de su discurso, condenando "el proceso de globalización en clave neoliberal" y exaltando "la utopía bolivariana de la libertad y de la independencia".
Casi como el mismo Chávez, tildando al neoliberalismo de "diablo". Algo tan habitual en él como su intención de que Venezuela forme parte del Mercosur, planteada desde el comienzo de su gestión. Lo mismo sucede con la intención del sector petrolero de su país, concentrado en la compañía Petróleos de Venezuela (Pdvsa), de ingresar en el mercado argentino. Era una de sus prioridades durante el gobierno de Fernando de la Rúa.