Red Bolivariana, 2 1 de Mayo de 2003

Una leccion de Solidaridad

Hugo Chávez Fríaz

Extracto del discurso realizado en el lanzamiento del Plan de Siembra Invierno 2003. VTV. Caracas, 14 de mayo de 2003

Presidente Chávez: Muchas gracias al vicepresidente José Vicente Rangel con ese mensaje claro, preciso, desde el Estado Bari-nas. Bueno aquí está el Gobernador de Barinas y le deseamos a Barinas mucha suerte en el plan de siembra 2003 y también al Guári-co y también a Cojedes y también al Estado Apure, los hermanos de Apure, pronto iremos a Guasdualito también a apoyarlos, los productores de Apure, Portuguesa, el Estado Lara. El Estado Lara es un Estado agrícola pero el Estado Lara me explicaba el Gober-nador esta mañana no siembra grandes extensiones, sobre todo porque ellos producen hortalizas más que todo y la hortaliza no se mide en verdad la producción por hectárea sino que más bien hay que medirla por metro cuadrado, es una unidad de medida que habría que utilizar para las hortalizas, pero también en todos estos estados del país se está incrementando la superficie sembrada, se está incrementando la producción.

Bueno mucha suerte pues al Vicepresidente y a todos esos productores, vamos a darle un aplauso a los productores de Venezuela, a los agricultores, a los trabajadores del campo, a los tractoristas, a los fumigadores, todo ese ejército agrícola que hoy se está po-niendo en marcha y José Vicente estaba diciendo algo muy importante allí, que es que se está viendo en todas partes la incorporación de la mujer a la actividad agrícola y eso es fundamental, la mujer y los jóvenes también, hay muchos jóvenes incorporándose a la actividad agrícola. Ahora este Plan de Siembra Invierno 2003 voy a referir algunas cifras, yo les ruego que pongan atención -yo no te puedo mi vida recibir la carta, no puedo, no puedo. No puedo, no puedo. No puedo, yo no puedo recibírtela, si tú tienes. Oyeme, es-tamos transmitiendo en televisión para todo el país, yo no puedo, ¿tú tienes un poquito de paciencia?

Miren yo les voy a decir algo a todos, a ver si me quieren oír las muchachas que están ahí. ¿Ustedes me quieren oír? Tú eres una mujer inteligente, tú eres inteligente, tú eres una mujer inteligente ¿me quiere oír? ¿Me quieres oír? Sí, te voy a decir algo, miren. Lo mismo que le decía a unos muchachos hace unos días por allá y yo les ruego a todos los venezolanos que me entiendan, que me en-tiendan. Aquí estamos en un acto que es nacional y yo estoy aquí haciendo un esfuerzo técnico para, el Vicepresidente está por allá, o sea es mucho más importante, yo sé que tu problema debe ser importante pero ¿tú puedes tener un poquito de paciencia muchacha? Bueno pero es que el problema de todos es más importante que el tuyo, tú me perdonas. Entonces yo no puedo en este momento aten-derte, tú pareces que no quieres entenderme, entonces yo le hablo a todos ustedes ¿ves? Si yo me pongo ahorita, que estoy hablándole a todo un país, tratando de dar un discurso, tratando de darle importancia a un acto histórico ¿voy a estar atendiendo los gritos por aquí?, por aquí me gritan que mire para allá, por allá me gritan. No, yo no puedo, no puedo, yo necesito darle un mensaje a todos. Cristo dijo: cuando ustedes estén juntos todos como hermanos estaré con ustedes. Aquí estamos todos juntos como hermanos, todos juntos. Entonces yo les ruego a ustedes, yo les ruego a todos que me entiendan, yo les pido un gran favor, un gran favor que en estos actos, cuando yo me pare a dar un discurso que por favor olviden su problema personal por una hora que yo hable pues, después que yo termine de hablar cáiganme encima, miren ayer casi me rompen este dedo, miren como lo tengo hinchado, no me importa; me aga-rró alguien y me daba vueltas: agárrame el papel. Y yo pasé cuatro horas sudado sin almorzar, no me importa nada pero por Dios, yo les ruego que me dejen darles el mensaje que quiero darles. ¿Tú me entendiste? ¿Me entenderían? Bueno es un ruego que yo les hago, es un ruego, es un ruego.

Y por otra parte, por otra parte quiero hacer una reflexión, quiero hacer una reflexión para todos los funcionarios del Estado y del Gobierno, sobre todo del Gobierno pero también de otros poderes del Estado. Miren cuando yo empecé a gobernar hace ya más de cuatro años, donde quiera que yo iba era una avalancha de gente con papelitos, con cartas planteando problemas y yo tengo en eso cuatro años y medio y no importa que yo pase mil años en eso, no me importa, yo lo hago con gusto y no sólo yo, porque yo solo no puedo, ahí andan Generales, civiles, militares, recogiendo papeles, tomando notas de problemas; ahí tenemos en Miraflores tres cuar-tos llenos de papelitos y de carticas, todos los leemos, todos los procesamos, tratamos de buscarle solución a todo, desde los más pequeños problemas hasta los más grandes: salud, vivienda, trabajo, problemas jurídicos. Ahora han pasado cuatro años y medio casi y la avalancha de papelitos lo que hace es crecer, entonces a mí me indica eso que los organismos del Estado, el Estado como un todo no está funcionando como debe funcionar, pareciera que una parte de la población no tiene donde llegar, no tiene donde acceder, no tiene una puerta donde yo estoy seguro, yo estoy seguro que la gobernadora Antonia Muñoz está haciendo un esfuerzo supremo, estoy seguro que el Alcalde está haciendo un esfuerzo supremo, estoy seguro que los gobernadores aquí presentes lo hacen también, pero óiganme algo el problema no es sólo de los gobernadores ni del Presidente, el problema es colectivo. Miren les voy a poner un ejem-plo, les voy a poner un ejemplo. Acaba de venir un muchacho aquí a recibir un crédito, él es pescador y tiene un problema en los la-bios y yo le veo el problema, lo saludo, le doy el crédito pero le pregunto ¿qué te pasó en el labio? Lo mordió un Caribe. Ahora yo le pregunto ¿y hace cuánto eso? Era niño, hará como 10, 15 años, una Cariba a lo mejor le dio un beso, bueno una cosa para él ha sido muy duro, ustedes, aquí nos reímos pero para él seguramente ha sido duro eso, ah, tener la boca desfigurada desde niño. Ahora yo me pregunto Dios mío ¿es que nadie lo ha visto? ¿Es que no hay un movimiento social de la propia sociedad que atienda esos casos?

Ustedes, óiganme una cosa lo que les voy a decir, ustedes señalan para allá, señálense ustedes también, señálense ustedes también el corazón: por mi culpa, por mi culpa. ¿Saben una cosa que a nosotros nos ha hecho mucho daño en los años que hemos vivido?, el individualismo, el individualismo, la falta de solidaridad de nosotros como pueblo. Una vez yo, aquí por cierto en Portuguesa también en un pueblo me conseguí un muchacho que andaba arrastrándose por el suelo, andaba arrastrándose por el suelo porque lo atropelló un carro hace muchos años y yo lo recojo del suelo, pero yo le pregunto a la gente que está ahí ¿pero ustedes no ven a ese niño que anda por el suelo como, arrastrándose, nadie, a nadie le duele? Es decir ¿es normal eso? Y lo ven que pasa por delante. Yo le hago una invitación a todos para que revisemos nuestros principios de hermandad y de solidaridad, hay problemas que tienen que ser asu-midos por el colectivo, no puede ser, el colectivo no puede esperar que sea el Gobierno el que resuelva todos los problemas, es una tarea también de todos nosotros. Por allá dicen que no hay plata, yo les voy a responder como Cristo, como Cristo les voy a responder cuando el diablo le dijo que por qué pasaba hambre si El era el Hijo de Dios y podía convertir las piedras en pan y Cristo le dijo: porque no sólo de pan vive el hombre. Se trata del amor, hay que poner en marcha todos los motores del amor por el ser humano y ustedes verán que ocurren milagros, que ocurren milagros.

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