Últimas Noticias, 19 de Mayo de 2003

Fiestas diplomáticas

Augusto Hernández

US State Department.

Top Secret.

From: Secretary of State, Collin Powell.

To: USA Ambassadors.

Tengo el agrado de informarles ciertos cambios fundamentales acordados en la política exterior de Estados Unidos. De ahora en adelante las recepciones oficiales y semioficiales en nuestras embajadas o en las residencias de los embajadores norteamericanos se regirán por el siguiente protocolo: El embajador de Estados Unidos recibirá a sus invita dos disfrazado como Batman, su esposa (si la tiene) como Batichica y su hijo o hija (en caso tal) como Robin. Los invitados podrán asistir disfrazados o no, según prefieran.

No se aceptarán disfraces de jeques árabes, guerrilleros de movimientos de liberación y otros que correspondan a personajes que figuran en la lista negra del Departamento de Estado.

A la entrada se abrirá un libro para recoger firmas de los asistentes (dichas firmas podrán servir para cualquier re ferendo revocatorio en el futuro).

Cada invitado podrá expresar conceptos amistosos como “Envíen a los Rangers de Texas”, “Yanquis, please come home”, con entera libertad de expresión.

En el caso de países cuyos gobiernos sean poco afectos a la actual administración del presidente George W. Bush, se presentarán shows o espectáculos especiales, destinados a enfatizar lo que en realidad pensamos sobre sus altos funcionarios.

Cuando se trate de gobiernos con pretensiones na cionalistas, por ejemplo, la embajada encargará una piñata que represente a la empresa que deseamos sea privatizada.

El embajador procederá de inmediato a entrarle a palos a la piñata hasta romperla; entonces invitará a los nativos presentes a lanzarse al suelo a recoger los caramelos.

El juego de ponerle la cola al burro no debe faltar, con el detalle de que el burro deberá tener la cara del Canciller o la del Ministro del Interior.

Se organizarán eventos democráticos, como carreras de sacos, caminatas con huevos en cucharas y otras competiciones que resalten el juego limpio (fair play). Para darle emoción al asunto la embajada contratará un cómico nativo, que se disfrace como villano de Ciudad Gótica, pero con la cara del Presidente de la República local. Éste les meterá zancadillas a los competidores y cometerá otras acciones deplorables.

Luego la infantería de marina se lo llevará preso de mentiritas. Serán fiestas muy diplomáticas.

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