Red Bolivariana, 23 de Abril de 2003

Una nueva situación

Guillermo García Ponce

La ocupación norteamericana de Irak implica una nueva situación de peligro para Venezuela. Ahora Estados Unidos estará en capacidad de usar la producción petrolera de ese país como arma a fin de destruir a la OPEP y rebajar los precios del crudo. Los venezolanos podemos ser afectados por una pronunciada caída del ingreso petrolero.

Es evidente que la actual recesión en la economía de Estados Unidos se aliviará considerablemente al comprar un petróleo mucho mas barato. El setenta por ciento del consumo norteamericano de crudo proviene de importaciones. Si los precios del barril de petróleo son degradados, los poderes económicos de Estados Unidos contarán con un recurso barato que les permitirá competir en mejores condiciones con la Unión Europea, con Japón y China y, de este modo disminuir su abultado déficit comercial y, por supuesto, también sus graves problemas de desempleo y pobreza. La ocupación militar de Irak no tuvo ninguno de los objetivos que se declararon pomposamente en las Naciones Unidas. Apoderarse de los pozos de petróleo para cumplir intereses estratégicos internos e internacionales propios y exclusivos fue la finalidad del actual gobierno de Estados Unidos

Además de las implicaciones políticas de la nueva situación internacional, a la cual nos referiremos en próximas entregas, nuestro país esta obligado a tomar todas las providencias fiscales y económicas que sean necesarias para preservar su seguridad interna y resguardar su estabilidad económica. Será imperioso un mayor rigor en el uso racional de los recursos, mejorar sustancialmente el ingreso fiscal no petrolero, asumir con audacia y firme determinación la diversificación de la economía nacional, acentuar la estrategia de un desarrollo basado en la potencialidad interna pequeña y mediana empresa, industrias básicas, turismo, agricultura, entre otras.

También serán indispensables ajustes en cuanto a la política internacional. Las líneas generales de nuestra política exterior son correctas en el marco de los principios de la Constitución Bolivariana. Sin embargo, ahora necesitamos actuar frente a una situación nueva. No solo requerimos una política agresiva para ganar nuevos mercados y nuevos clientes para el petróleo, una acción coordinada en defensa de la OPEP, un gran vuelo para que el turismo y otros productos sustituyan al petróleo, sino que debemos incidir en los cambios que van a ocurrir inevitablemente en el mundo. Requerimos un servicio exterior con plena y suficiente capacidad de respuesta ante las nuevas líneas de desarrollo a escala internacional. Respuesta ante la marcada ingerencia militar, económica y política de Estados Unidos que amenaza a todos los pueblos, respuesta ante la impotencia de la ONU y la liquidación del orden jurídico internacional, pero también respuesta ante los nuevos agrupamientos que tendrán lugar en el mundo como replica a la imposición norteamericana. ¿Estamos en condiciones de hacerlo?

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