Red Bolivariana, 13 de Abril de 2003

El ALCA y las desventajas comparativas del Mercado

Manuel C. Martínez M.

(Ensayo)

Desde los comienzos mismos de literatura Económica, de los pioneros economistas, como filósofos, médicos y asesores políticos dedicados a la cuestión del bienestar de la sociedad en materia económica, las ventajas comparativas de producción atraparon su atención en todas sus investigaciones. Estas ventajas se referían principalmente a las naturales dotaciones de recursos productivos, a la cuestión geográfica, y por otra parte, a las específicas diferenciaciones técnicas que sus trabajadores habían alcanzado en una que otra <<mercancía>> desde todos los tiempos.

Efectivamente, los mercados internos eran los más adecuados laboratorios económicos para determinar, a través del cotejo de costes, de las ventajas monetarias en favor de unos productos y en desmedro de otros. Así, se aconsejaba que las regiones, y hasta los países vecinos, se dedicaran a producir preferentemente aquellos bienes para los que natural y socialmente estaban mejor dotados. Este método funcionó bien durante un tiempo.

Sobreviene la época cuando los pioneros del comercio trasnacional empiezan a preocuparse por la rentabilidad de sus inversiones extrafisiocráticas. Digamos que los feudales pierden el control del mercado en beneficio de unos intermediarios que nada tienen que ver con los procesos productivos, que forman un eslabón separado del proceso.

Los elementos del trasporte, la gerencia, la administración y las protecciones o seguros antipiratería empiezan a tener un peso considerable en los costos generales de producción. Colocar a buen precio las mercancías en el mercado de ultramar, inclusive a punta de <<dumping>>, marcaba los parámetros del comercio internacional, y es la época cuando las ventajas comparativas naturales de cada región, de cada país empiezan a ser reemplazadas por las ventajas comparativas del mercado.

El desarrollo industrial, la superabundancia de géneros vendibles y el dominio de las rutas con transporte privado, van haciendo del mercado exterior el nuevo escenario de todo tipo de producción, con independencia de la procedencia de las mercancías. Estas pierden nacionalidad, son simples objetos de intercambio por dinero, y es cuando los países de menor capacidad de transporte, de vigilancia y de menor poder diplomático para negociar sus acuerdos internacionales, demuestran tener para sí en el mercado las peores desventajas comparativas, de la misma manera que internamente algunas regiones han tenido y siguen teniendo sus respectivas desventajas comparativas de producción.

Las ventajas comparativas del transporte naval, aéreo y terrestre reemplazaron las ventajas tradicionales de la producción de los bienes in situ.

La solución para ese embotellamiento es la contrata internacional con los comerciantes internaciones, quienes comienzan a fijar sus personales condiciones, y, desde entonces, de nada vale poseer un buen trabajador, unas buenas tierras ni una afamada tradición productiva: sólo cuenta poder comercial en los mercados.

El ALCA, por ejemplo, es el trasunto contemporáneo de esas desventajas comparativas para unos países desigualmente dotados para competir en el escenario de los mercados internacionales, carentes como están de transporte propio de todo tipo que es el factor determinante en la formación de las desventajas comparativas del mercado. ¿De qué vale la compara de barcos, aviones, y tractores si otros países los producen y tienen tecnológicamente sus respectivas ventajas comparativas naturales de producción y de mercado?

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