Red Bolivariana, 12 de Marzo de 2003

Reestructuración básica de Pdvsa, la nueva (Ensayo)

Manuel C. Martínez M.

Se habla mucho por allí acerca de la nueva Pdvsa, y, particularmente, de su reestructuración; de cómo quedará administrada y dirigida; de quiénes integrarían su parte ejecutiva, gerencialmente responsabilizada en la toma de decisiones para sus planes de explotación y mercadeo; de sus nexos nacionales e internacionales; de su grado de dependencia, subordinación y autonomía con respecto al Estado y al gabinete ejecutivo, y, sobre todo, en quiénes o en cuál ente burocrático descansaría la responsabilidad del manejo, desarrollo, alcance y control de los aportes económicos al Fisco Nacional y a la ciudadanía , en su condición de copropietaria de esta importante y vital empresa.

El asunto de fondo es evitar en lo posible el reciclaje que nos amenaza de la posible reproducción, más tarde o más temprano, unos meses más adelante o más pronto que tarde, de una segunda Pdvsa tan corrupta y desviada como esa de la que se está saliendo. Sobre todo, cuando caemos en la cuenta del grado de descomposición moral que la IV república le infligió a la ciudadanía venezolana, y que hace muy delicada la escogencia del personal elegible para el ejercicio de dicha gerencia.

Se prevé evitar que Pdvsa, la nueva, se reconvierta en un neoestado dentro del Estado mismo, cosas así.

Son numerosas las proposiciones, unas más acertadas que otras, y algunas abiertamente cargadas de fundamentados perjuicios heredados de esa nefasta experiencia de la cual aún estamos recogiendo sus platos rotos.

Las proposiciones tendentes a que todos los estados, a través de todos los alcaldes, concejales, jefes parroquiales, etc., tengan coparticipación directa en la organización de la estructura administrativa y directiva de esta empresa, apuntan desde ya hacia su potenciación como una empresa recargable de esa pesada e improductiva burocracia que caracterizó a Pdvsa, la vieja.

Modestamente, proponemos desde acá una tentativa y modular estructura administrativa y directiva: Pensamos que, además de un staff de consultores técnicos contractuales, escogibles democráticamente cada tres o seis años, Pdvsa puede autónomamente configurar su estructura administrativa interna, de manera endógena. Porque Pdvsa, la nueva, cuenta y se ha quedado, en principio, con un personal que ha demostrado suficiente idoneidad y moralidad profesional, en reemplazo de los ex gerentes reciente y justificadamente cesanteados.

Esa facultad para autodesignar su propio cuerpo de administradores y demás ejecutivos, tendría una sujeción directa del Poder Ejecutivo, en la persona del Ministerio de Minas, quien podría vetar o convalidar justificadamente las propuestas de designaciones burocráticas de esa alta plantilla gerencial. Y ambos entes, Pdvsa, la nueva, y el propio Ministerio de Minas, quedarían sujetos al control continuo y permanente de la Asamblea nacional, en respeto de las responsabilidades 3 y 8, entre otras, (Art. 187) previstas en la vigente Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

Estamos, pues, proponiendo una Pdvsa que tendría un cuerpo gerencial administrativo y directivo, autónomamente configurable por la gerencia directiva actual, apoyada en un cuerpo de asesores contractuales de elección popular, y todo ese paquete burocrático, quedaría bajo la supervisión contralora del Poder legislativo o popular por antonomasia.

Actualmente, vemos un conflicto de competencia en su estructura actual, que, auque ha sido improvisada por la emergencia del caso, podría degenerar en cierta anquilosis operacional. Y es que tanto el Ministro de Minas como el Presidente de Pdvsa tienen un mismo rango burocrático en tanto y cuanto ambos funcionarios son elegidos directamente por el presidente del la republica.

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