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Red Bolivariana, 5 de Marzo de 2003
De nuevo terrorismo y desesperacion
Guillermo García Ponce
Durante el paro forzado, convocado por la cúpula de Fedecámaras y la mafia sindical, los golpistas aplicaron una estrategia de sabotajes y violencia. Su objetivo era dañar las instalaciones de la industria petrolera y provocar la quiebra de la economía nacional. Ellos creyeron que de este modo lograrían la capitulación del Gobierno. No tenían ninguna confianza en que los trabajadores se sumaran a sus propósitos y quisieron obtener sus objetivos destruyendo piezas esenciales en las refinerías, las tuberías de suministros, los llenaderos, los buques, los sistemas de información y control, etc.
¿Por qué fracasaron? Porque subestimaron a los trabajadores petroleros, al Presidente Chávez, a los oficiales y soldados de la Fuerza Armada y al pueblo. Su engreimiento, la atmósfera política distorsionada creada por los medios de comunicación y el oxígeno suministrado por los intervencionistas extranjeros, los engañaron. Les hicieron creer que los trabajadores, el Presidente y la Fuerza Armada no tenían capacidad de respuesta. Fue un grave error que convirtió el llamado "paro cívico" en una torpe aventura.
Sin embargo, los cabecillas de la cúpula de Fedecámaras y de la mafia sindical no sacaron ninguna lección de las derrotas. Han continuado sumergidos en las fábulas y mentiras inventadas por los medios de comunicación, embriagados en las turbulencias del engreimiento y creyéndose el cuento de los agentes extranjeros, quienes les aseguran que la intervención imperial será suficiente para derribar las murallas de Miraflores. Ahora andan tras de una nueva aventura. En ésta dan un papel preponderante a las acciones terroristas y al magnicidio. Seguramente piensa que mediante la siembra del pánico podrán lograr los resultados que se les negaron cuando acudieron al golpe de Estado y al "paro cívico".
Es evidente que el terrorismo terminará, igual que los otros intentos, en una nueva aventura y otro fracaso. Inicialmente podrían contar con las ventajas proporcionadas por que somos un país desprevenido y vulnerable debido a las conocidas deficiencias en los servicios de seguridad e inteligencia y la profundidad de la penetración de la "quinta columna" Sin embargo, estas ventajas no tendrán efectos duraderos. La experiencia internacional demuestra que el terrorismo encuentra pronto su replica y su derrota cuando se elaboran políticas eficaces para neutralizarlo, aislarlo y sofocarlo. En nuestro caso, por más aliento y recursos que reciban desde el extranjero, las acciones terroristas tienen menos fortaleza y no lograran sus objetivos porque son productos de la desesperación y de la tendencia a la aventura que dominan a los cabecillas del complot contra la joven revolución bolivariana.
La contrarrevolución ha declarado la guerra a las instituciones democráticas y a la soberanía del pueblo. La iniciaron con el golpe de Estado del 11 de abril, continuó con la ola de sabotajes durante el "paro cívico" y ahora sigue con las acciones terroristas. Tampoco esta vez, la ultraderecha golpista y sus tutores extranjeros deberían subestimar al Presidente Chávez, a la Fuerza Armada y al pueblo venezolano.