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Red Bolivariana, 4 de Febrero de 2003
Las Dos Venezuelas
Williams Pitter
Me contaron que en cierta oportunidad el maestro Luis Beltrán Prieto Figueroa estaba teniendo problemas dentro de su organización política. Dos bandos estaban enfrentados, y pidieron audiencia con el maestro Prieto a fin de que arbitrara la disputa y decidiera quien de ellos presentaban la verdadera realidad de los hechos. El maestro Prieto les convoca a una reunión con la presencia de su secretaria quien tomaría notas de las conversaciones; un primer grupo entró y expuso sus puntos de vistas, el sabio político quien había escuchado con paciencia les dijo: "Uds. tienen la razón". Ellos abandonaron la sala llenos de regocijo. Un segundo grupo pasó y de igual manera contaron su versión de la realidad política que experimentaban, nuevamente el maestro quien les escucho con sabia paciencia les dio su veredicto: "Uds. tienen la razón". Y estos también se fueron felices. La secretaria, quien había presenciado ambas reuniones, se acercó al maestro Prieto para expresarle su inquietud: "Disculpe maestro, pero Ud. le dicho a cada bando que tiene la razón, y eso no puede ser"; el viejo sabio le dijo sonriente: "Ud. tiene la razón". Y ella, abandono la sala presurosa y confundida.
En estos momentos dos bandos políticos, en un clima de extrema polarización, están enfrentados no solo por la disputa del poder sino que además cada uno proclama que su percepción de la realidad es la correcta y que los otros presentan una falsa imagen del país. Los diversos medios de comunicación han sido el vehículo y el escenario en el cual cada bando presenta a la opinión publica su percepción de la realidad socio-política venezolana. Ambos quieren convencernos de que tienen la razón; ambos nos presentan dos venezuelas conviviendo en un mismo espacio geográfico; son dos sistemas de referencias que aseveran que la realidad solo puede ser percibida desde su particular punto de vista. Un magnifico ejemplo de este asunto lo constituye las actitudes similares que ambos bandos en conflicto asumen cuando una decisión del Tribunal Supremo de Justicia les favorece o ha fallado en contra de sus expectativas. Ante un mismo hecho socio-político se perciben y exhiben distintas realidades.
¿Como resolver esta paradoja?. Preguntar quien tiene la razón es empezar por el lado equivocado. Tal vez resulte mas interesante y revelador formular las siguientes preguntas: ¿Tiene esas realidades una existencia objetiva?, ¿son mutuamente excluyentes o pueden coexistir?; ¿bajo que esquemas mentales estos grupos están percibiendo la realidad?. A fin de penetrar en este misterio del pantanoso sub-mundo de la política venezolana pienso que es pertinente abordar el problema, en un primer termino, en el plano antropológico, luego, en un segundo plano mas profundo y oblicuo al anterior, examinar el plano epistemológico y sus respectivos factores condicionantes que se dan a su vez en el plano simbólico y axiológico. La solución que presento es lo suficiente universal e independiente de la naturaleza del problema siempre y cuando se presente un caso de extrema polarización. Veamos.
En el prefacio de la edición española del libro Antropología Estructural de Levy-Strauss, se nos presenta un planteamiento de la antropología social en el contexto del estudio de culturas primitivas, que es extraordinariamente revelador de la condición humana y que tiene una directa relación al caso que nos ocupa: "Si dos culturas que habitan regiones naturales muy semejantes son distintas, esto significa que han definido de manera diferente los problemas que les plantea el mundo exterior y consecuentemente les han dado diferentes soluciones". Y esta es la clave esencial del asunto. Compartimos el mismo espacio geográfico, hablamos una misma lengua, estamos de acuerdo en una serie de valores como la democracia, la libertad, etc.; y sin embargo, estamos en presencia de dos "culturas socio-políticas". Luego, la razón por la cual cada cultura presenta su "realidad" como la verdadera es sencillamente porque cada una ha definido de manera distinta los problemas que les plantea el presente mundo globalizado. Esto significa que, si deseamos captar la estructura subyacente de la problemática actual, debemos entender que la comparación efectiva, se encuentra en el nivel de los instrumentos mediante los cuales cada bando ha elaborado socio-políticamente los problemas y sus respectivas soluciones.
Para arrojar mas luz sobre el asunto tomare un par de ejemplos aislados del mismo libro de Levy-Strauss que tienen en común el asunto principal de lo que venimos hablando: la condición básica y universal de la naturaleza humana de interpretar la realidad objetiva en términos de su propia cultura. Se cuenta que el físico y etnólogo Fran Boas solía invitar a su casa de Nueva York a un aborigen de la etnia Kwakiutl (de cierta región de Vancouver, Canadá). Este aborigen "era indiferente al espectáculo de los rascacielos y de las calles surcadas de automóviles. Reservaba su curiosidad para los enanos y mujeres barbudas que se exhibían [en un circo del Time Square]...para las bolas de latón que adornaban la parte superior de las rampas de las escalera". Boas, al reparar en esto concluyó: "todo esto planteaba el problema de su propia cultura, y esto era lo único que trataba de reconocer en algunos aspectos de la nuestra". El segundo ejemplo no es de un aborigen sino de una antropóloga norteamericana, la Dra. Margaret Mead. Levy-Strauss, en una critica a los análisis y conclusiones de la Dra. Mead en el estudio de tres sociedades de Nueva Guinea, nos dice: "...cabe preguntarse si todas estas construcciones apresuradas, ... nunca consiguen mas que hacer de las poblaciones estudiadas "reflejos de nuestra propia sociedad", de nuestras categorías y de nuestros problemas...".
Pasemos ahora al plano epistemológico. En general, la epistemología tiene que ver con la manera y enfoques mediante los cuales creamos o accedemos al conocimiento. Es decir, esta referida a nuestros esquemas mentales. Luego, la realidad es concebida como cierta clase de separación entre nosotros y algo mas allá de nosotros (el mundo exterior, por ejemplo); la vinculación epistemológica entre ambas cosas viene dada por la experiencia humana en particular. Ahora bien, los epistemólogos han logrado reconocer que en la experiencia humana pueden darse varios estilos de pensamientos o personalidades cognitivas. Por ejemplo, la personalidad cognitiva del aborigen Kwakiutl es del tipo llamado introspectivo-vivencial cuyo factor cognitivo predominante es la conciencia y las vivencias culturales que le son propias; y las características básicas son las siguientes: son personas intuitivas y orientadas hacia la emotividad, construyen su realidad mediante introspección a partir de sus vivencias internas. En cambio la personalidad cognitiva de la Dra. Mead es llamada inductivo-concreto, típica de los investigadores de las ciencias sociales y cuyo factor cognitivo predominante son los sentidos, y tienen como rasgos básicos la tendencia a la ejecución técnica, la observación acuciosa y construyen su realidad mediante generalizaciones a partir de casos concretos.
Y he aquí lo sorprendente: dos personalidades o idiosincrasias cognitivas bien diferenciadas pueden, y de hecho lo hacen, como lo mostré en los dos ejemplos anteriores expresar la condición básica y universal de la naturaleza humana: la de interpretar la realidad objetiva en términos de su propia cultura, en términos de sus propias categorías. Esto es crucial para el análisis que venimos haciendo. Estas personalidades cognitivas representan casi enteramente el universo de la población venezolana, la cual se encuentra a su vez distribuida en cada uno de los polos en conflicto. Son dos sistemas de referencias que, ante los mismos hechos sociales, tienen un esquema mental particular que condiciona su percepción de modo tal que su interpretación de la realidad objetiva no solo son distintas entre si, sino que además son reales y coexisten precariamente en un clima de inestabilidad social y política, aguzado con ribetes de emociones encontradas, que es un factor perturbador por su carácter irracional.
Ahora pasemos a examinar brevemente los factores que condicionan o afirman las personalidades cognitivas envueltas en esta problemática, los cuales dan a luz o conciben dos Venezuela. Un ejemplo nos llevará al plano de los símbolos. La democracia y el mercado (y lo que ellos implican) son dos de los grandes íconos de la modernidad, pero tienen distintos significados aquí; igual pasa con PDVSA que es el símbolo de la riqueza nacional. Para la revolución bolivariana esos símbolos significan la oportunidad para la justicia social, para la redención de los excluidos y de los pobres, la recuperación de los valores nacionalistas, la oposición al dominio mundial económico y militar de los Estados Unidos. Para la oposición, en cambio, esos íconos son vistos en términos de un mundo globalizado: integración económica y social con grandes capitales del extranjero, la homogeneización cultural, en donde los valores y símbolos nacionales se diluyen en el gran océano del estilo de vida americano, etc. Por ello, es que la "gente de petróleo" y otros entes de una parte de la sociedad civil creen que le asiste la razón en las políticas que venían desarrollando hasta hace poco. Y la verdad es que ellos eran leales a una corporación venezolana, pero sus esquemas mentales estaban condicionados a principios y valores que estaban mas allá de nuestras fronteras. El destino final de PDVSA, simbolizará también nuestro destino. Nos toca decidir a nosotros cual es la realidad que deseamos que se imponga, y cuando esos suceda ya no habrán dos Venezuelas.
Y esta es la última realidad. El movimiento antiglobalizador, del cual forma parte la revolución bolivariana, es una manifestación de una disidencia legitima, enfrascada en una genuina desobediencia civil de proporciones planetarias en contra de las ínfulas imperio americano. Es posible, que la revolución bolivariana triunfe, pero no logrará mantenerse en el tiempo debido eficacia simbólica de las artes audio-visuales del neo-chamanismo mediático, por cuyo hechizo se ha apoderado de vastos sectores de la conciencia venezolana. Esto lo demostrare en mi próximo articulo: Chávez contra las dos bestias del Apocalipsis.
Profesor de la Universidad del Zulia