Red Bolivariana, 28 de Febrero de 2003

La revolución de la clase media en negativo

Manuel C. Martínez M.

La clase media, la <<clase media>> (sic)... Esta gente, esa g., más que la clase de los poderosos de verdad, verdad, es la que más daño nos está haciendo, se lo ha hecho al país y lo seguirá haciendo.

Escribí una rayas el otro día (está en la REDB) donde hablé de la necesidad de libertar y descolonizar a esos compatriotas, habida cuenta que eran todavía gobernados económica e ideológicamente por las potencias extranjeras, por sus malhábitos de vida, por su mentira de frivolidades y de sojuzgamiento mental, y por su orfandad de conciencia social propia.

En estos casos, hay que repensar el carácter extarapacífico de esta revolución.

En situaciones normales, ya habríamos vencido a un poco de gente y el problema habría sido resuelto. Fidel controló a los enemigos de la revolución, enemigos de adentro, pertenecientes casi todos a la fulana clase media; y lo hizo en pocas semanas. Me parece estar oyendo el ruido de su procedimiento, previos juicios a esas personalidades ya harto conocidas como vendepatrias, como espías de USA, etc., pero, principalmente, como gente de la servil y mediatizante <<clase media>> cubana.

Una cosa es clara: Los opresores no han sido nunca, ni serían nada sin el incondicional auxilio de sus verdugos: tales son esa pestilente y estercolera clase <<media>>, conformada por un arreo de bobos que por el sólo hecho de haber adquirido una casa a crédito y usar perfumes copias, y contratar una que otra cachifa, a la que mal pagan y desprecian, han terminado creyéndose del otro lado, y hasta se han autodenominado clase media, <<en negativo>>.

Señores amigos: el hueco donde estamos inmersos los humildes tiene forma cónica, de base piramidal muy amplia, y, por supuesto, hay uno que otro que se halla cerca del borde de este recipiente, y eso le basta para creer que salió de la condición de <<clase baja>>.

Psicológicamente, tienen un problemón: cuando adquirieron ese crédito hipotecario, cuando se fueron del barrio natal, cuando empezaron a mediocomer mejorcito, creyeron que habían superado el estado de pobreza, que habían rebosado el borde aquel. Ahora, que la realidad impone una mediación o un equilibrio social; cuando quienes sólo han tenido migajas empiezan a mejorar, y que esta mejora necesariamente va con cargo a reducciones del confort que disfrutaba esa clase media, lógicamente, el cerebro se les desquicia. Es así cómo empiezan a experimentar un extraño y oligofrénico cambio. Ya no entienden, como antes, ya no ven el mundo tan de color de rosa, ni miran a los pobres de la <<clase baja>> sólo allí, en el barrio y en los cerros de siempre, sino que los sienten en sus cabezas rondando, zumbando, y pasándoles la factura de los siglos. Tal es la revolución de esta negativa y <<medio>> clase social.

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