Últimas Noticias, 13 de Enero de 2003

¿Qué espera el presidente Chávez para nacionalizar los bancos en paro?

Los que pagan el pato

Augusto Hernández

A puesto fuertes contra patadas por el fundillo que no existe una casta más despreciada por la clase media que la de los banqueros criollos. Me refiero a los propietarios de dichas entidades. Los mismos señorones que en diferentes etapas y con distintas excusas han demostrado su ineptitud al caer en bancarrota, dejando en la ruina o el desamparo a miles de ahorristas y cuentahabientes.

En una época fueron los hijos de papá, sucesores de magnates jubilados, quienes recibían emporios bancarios como juguetes para que los manejaran a su antojo. Hasta hace poco era usual que estos manirrotos tuvieran a la disposición flotillas de jets privados para viajar con la familia, los amigos o las amantes a los resorts más exclusivos del mundo. Poco o nada importaban las apariencias.

Gastaban el dinero ajeno a manos llenas, se lo cogían para invertirlo en sus propias empresas mediante "autopréstamos".

Dilapidaban fortunas en proyectos fantasiosos, sin estudios previos ni garantías de ninguna especie.

No en balde Fogade, como receptora de las propiedades embargadas a los bancos quebrados, funcionaba como un estado dentro del Estado, donde los administradores de dichos bienes se pagaban, se tragaban el lomito y se daban el vuelto. Es decir, arrasaban con lo poco que quedaba. Así pues, que los banqueros criollos metan la pata no tiene nada de raro. Por ello es comprensible que se su men a la actividad insurreccional para derrocar a quienes ahora no les otorgan prebendas como casta privilegiada. Es probable que crean que con "huelgas bancarias" se tumba a un Presidente. Hasta el presente, sin embargo, no habían involucrado a los trabajadores de los bancos en sus disparates.

Los empleados bancarios constituyen el sector que recibe las migajas del botín. Con sueldos miserables soportan horarios desconsiderados y pagan de sus bolsillos cualquier error de cálculo al sacar las cuentas (cosa que sus patronos no hacen jamás).

Para colmo, los bancarios dan la cara por los banqueros, recibiendo quejas y reclamos de los usuarios indignados.

Ahora los obligan a sumarse a un paro insurreccional y odioso para que compartan la impopularidad de sus empleadores.

O sea, para que paguen el pato. A todas estas, una pregunta tonta: ¿Qué espera el presidente Chávez para nacionalizar los bancos en paro?

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