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Red Bolivariana, 1 de Enero de 2003
Dos luchas sociales
Manuel C. Martínez M.
Las sociedades clasistas se han caracterizado por una abusiva expansión territorial e ideológica, determinada sólo por los alcances que la geopolítica les ha permitido a la clase dominante en cada oportunidad de su imperio. Fue así cómo la Roma imperial, la España de Carlos V y la clase aristocrática de todos los espacios ora esclavistas, ora feudales y burgueses tuvieron en común el latifundio y la generalización de sus modos de vida.
Modernamente, la clase de los eufemísticamente llamados industriales ha penetrado todos los territorios proveedores de materias primas y energéticas de diversa índole, bien sea con capital a préstamo, con inversiones directas o con contratos blandos, leoninamente permitidos por gobernantes sumisos y comprometidos con la misma ideología, las mismas costumbres y la misma manera de hacer y vivir de dichos inversionistas.
Digamos que todo sistema socioeconómico clasista es universal, con representaciones elementales en cada país que esté atado por esas influencias culturales que alimentan la conducta de sus respectivos estratos sociales.
En Venezuela, durante el presente momento estamos confrontando una doble lucha socioeconómica: La que se libra contra los intereses extranjeros, hacia donde se drena la mayor parte de las 4/5 partes de la riqueza petrolera declarada por la gerencia de Petróleos de Venezuela, Sociedad Anónima (Pdvsa, una empresa supuestamente propiedad de todos los venezolanos, pero usurpada administrativamente por un cuerpo de ejecutivos xenófilos y al servicio de las ex concesionarias de otrora), y la lucha que está llevándose a cabo contra el grueso de una oligarquía criolla cuya base de vida ha sido el otro 1/5 de dicha riqueza, que recibe el Estado como impuesto petrolero para el Presupuesto Nacional, pero que gobernantes corruptos y antipopulares han permitido que se fuguen aquellos 4/5, y también que la mayor parte del otro 1/5 vaya a los sedientos bolsillos de esa oligarquía criolla.
El gobierno y la revolución dirigida por el actual Presidente de Venezuela, Hugo R. Chávez F., se han propuesto renacionalizar la industria petrolera, o sea, reducir notablemente la fuga de aquellos 4/5, y redistribuir más equitatitavente el otro quinto del giro de Pdvsa.
Consecuencialmente, los intereses extranjeros usan su soldadesca ejecutiva y sicaria, de la llamada <<meritocracia>> petrolera y pedevesana para hacer la presente guerra de sabotaje a la industria petrolera. Esta es una lucha social que enfrenta el gobierno contra la clase social internacional. Simultáneamente, el gobierno sostiene otra lucha social para defenderse contra la oligarquía criolla, fiel representante de la clase burguesa universal, que lleva a cabo una oposición a ultranzas, antidemocrática contra el actual proceso revolucionario, en la cual termina más defensiva de los intereses extranjeros que de los intereses patrios.
Tal es la explicación socioeconómica de la conducta asumida por algunos venezolanos de la oligarquía criolla, comprometidos con intereses económicos trasnacionales, quienes ven anulados sus servicios ante sus patronos extranjeros, con motivo de la renacionalización petrolera, y la conducta del resto de esa O. C. que ve en la misma renacionalización la pérdida de sus privilegios en el Presupuesto Nacional.
De resultas: Dos conductas afines, dos frentes económicos,
una misma conducta internacional y dos luchas sociales.