Victor

Víctor vive en la Comunidad de Morelia perteneciente a la región de Altamirano. Comparte el trabajo de defensor con Augusto. Juntos atienden tres regiones, pero no saben exactamente a cuantas comunidades llegan, pero han de ser muchas porque sólo en su región hay 56 comunidades. El trabajo relacionado con la defensa de los derechos humanos de los pueblos indígenas empezó, para Víctor, mucho antes de entrar a La Red de Defensores. Durante tres años, fue promotor de derechos humanos y coordinador regional en su región.

¿Cómo fue que llegaste a la Red de Defensores?

Cuando llegó la invitación del Licenciado Miguel Angel, las autoridades de mi comunidad me dijeron: tú vas a ir porque ya conoces algo de lo que es derecho y ya nada más estudias un poco y ya le vas agarrando la onda de como trabajar. Es lo que me dijeron, entonces yo acepté el trabajo.

El trabajo de Víctor y Augusto, abarca tres regiones porque el Municipio es grande y no hay más compañeros que atiendan a toda la población indígena que habla tojolabal y tzeltal. Los dos hablan su idioma materno: el tzeltal. Esto es un problema para ellos porque se les hace difícil acompañar y dar apoyo en los careos y en las denuncias a los compañeros de habla tojolabal. Víctor piensa que hace falta un defensor que hable tojolabal en la región, pero aunque esto constituye un problema los dos van a donde sea necesario.

¿Cuál es la importancia que tiene que los defensores de derechos humanos de la Red, sean de la propia comunidad?

En nuestras comunidades no contamos con muchos recursos económicos y no hay como movernos rápido hasta San Cristóbal, y aunque consigamos compañeros que nos apoyen para los pasajes, cuando llegamos a San Cristóbal ya ha pasado el tiempo de denunciar y los que cometieron las violaciones en nuestra comunidad ya se han retirado. Los periodistas y las personas de derechos humanos también llegan tarde para denunciar. Nosotros estamos en nuestras comunidades. Por eso estamos tomando cursos para saber como levantar un testimonio y elaborar una denuncia. Todo esto es muy importante porque nunca se sabe cuando va a pasar algo. Cuando viene el Ejército Federal o se está infiltrando la policía judicial, o Seguridad Pública nosotros estamos atentos para hacer la denuncia rápido.

Morelia, es una de las comunidades más afectadas por la presencia del Ejército mexicano en las comunidades indígenas. Víctor cuenta que el principal problema que ahora tienen es el fuerte divisionismo que se vive al interior de las comunidades, impulsado por el gobierno, a través de la gente que milita en el Partido Institucional Revolucionario(PRI), ya que muchos de ellos además son paramilitares, es decir, operan y son entrenados por el Ejercito Mexicano en contra de la propia gente de sus comunidades. Todo esto ocasiona graves conflictos porque los priístas paramilitares quieren mandar y acabar con la organización, eso es lo que hay hasta ahorita, puntualiza Víctor.

En los casos de violación de los derechos humanos ¿cómo ha sido tú experiencia con los abogados de oficio impuestos por el gobierno?

Yo he acompañado a los compañeros, que tienen problemas, cuando se van a reunir con los abogados. Entonces vi lo que lo que pasa ahí, ya ves, que los abogados creen que saben más, entonces no nos toman en cuenta, y además quieren que nosotros los apoyemos con dinero, que les paguemos algo. Quieren algo para que hacer el trabajo. Cuando eso pasó como yo ya sabía cual era sus funciones, les dije: es tu obligación atenderlos, porque ese es tu trabajo, eso es lo que le dije a aquel licenciado. Cuando los compañeros fueron por primera vez no los tomaron en cuenta. La segunda vez en que fui yo, nos dicen que no nos van a atender, que esperemos al otro licenciado que es indígena. Yo les dije que como es eso, que ustedes tienen que atender el caso que les llega, porque por algo son abogados y que el abogado defensor de los indígenas es gratis, que no se paga, por eso trabajan acá. Así les dije. Porque realmente así lo hacen piden dinero para hacer el trabajo, si no les dan no trabajan. Todo eso ya lo hemos visto, ya lo hemos vivido y eso no nos sirve, no sirve el trabajo que hacen ellos porque lo que les interesa es sólo el dinero. Ellos no hacen el trabajo gratis porque el gobierno les paga. Eso es lo yo le dije entonces al licenciado.

Entonces el licenciado aquel quiso saber porqué Víctor decía todas estas cosas y éste respondió: yo estoy tomando curso de defensoría. Yo también sé. Por eso me llamaron los compañeros para apoyarlos porque no los quieren recibir, porque los corren. Ellos se enteraron de que estoy tomando un curso y me fueron a traer a mi casa.

Víctor y Augusto están pensando elaborar un curso de derechos humanos para cada una de las comunidades, quieren nombrar un promotor o un representante para que tomen el curso y ellos le puedan enseñar lo que han aprendido en los talleres de La Red: como elaborar una denuncia o un testimonio, porque llegar a todas las comunidades y prestar ayuda les resulta muy difícil. Por ejemplo dice, Víctor, hasta aquí en donde termina esta carretera que pasa pues, tenemos que caminar dos o tres horas hasta la otra comunidad, porque el carro a veces no entra. Por eso estamos pensando dar a conocer a otros compañeros lo que ya hemos aprendido, eso es lo que nosotros estamos pensando. Ya pedimos orden a nuestros encargados, ellos dicen que si se puede, pero que esperemos un poco.

¿Cuáles son los problemas que se les presentan cuando tienen que hacer su trabajo de defensores?

En la comunidad no muchos porque todos me apoyan, por ejemplo el Consejo Autónomo del Aguascalientes, Municipio 17 de Noviembre, me apoya con el dinero para pasaje. Una dificultad es cuando en la familia hay un enfermo, cuando nos enfermamos y no podemos salir. También a veces no tenemos recursos económicos para salir porque hay a veces que el Consejo Autónomo tampoco tiene el dinero y no hay donde conseguir.

Sin embargo una de las mayores dificultades que deben enfrentar todos los defensores para salir de sus comunidades son el paso por los retenes militares, ahí los detienen, los hostigan, los amenazan y lo tienen largo tiempo sin que puedan continuar su camino.

En los retenes, manifestó Víctor, los militares nos piden credenciales y nos registran las mochilas. Siempre pasa lo mismo. A mí me hacen muchas preguntas, que a dónde voy, de dónde vengo, a qué horas entro al municipio y ahí me detienen mucho rato.

Él recuerda que hace como dos años, antes de participar en La Red de Defensores, pasó algo muy grave en su comunidad. En ese tiempo, dice, ni sabía siquiera como redactar una denuncia ante el Ministerio Público. Pasó que algunos priístas entraron a la comunidad golpeando las puertas, tirando piedras en las ventanas, aventando tierra adentro de las casas. El no sabía entonces que estaban violando sus derechos humanos y los de su gente. Ahora lo sabe y sabe lo que tiene que hacer. Cuenta también que los priístas encarcelan a los compañeros inventándoles falsos cargos y no dejan que vea a su familia, que a veces lo dejan una o dos noches sin comer ni ver a nadie. Están violando el derecho del compañero, enfatiza, porque él necesita alimento, algo de visita y a veces hasta son inocentes. Pero ahorita ya tenemos experiencia y sabemos lo que tenemos que hacer si hay este problema.

"La gente dice que tiene derechos, pero no sabe cuales derechos. Por ejemplo, las mujeres no son tomadas en cuenta en la participación en las reuniones. No la toman en cuenta si quieren hablar. Le dicen rápido- compañera- tú cállate, no puedes hablar. Eso es lo que siempre ha pasado. Antes no se sabía que los niños tienen derechos. No nos tomábamos en cuenta unos a otros. Desde que empezamos el curso y conforme vamos avanzando vamos explicando estás cosas, porque antes no nos tomábamos en cuenta". Víctor.

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