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¿Adventismo o Legalismo?
¿Qué es el legalismo? Muchas veces se ha tildado de legalistas a los adventistas, y muy pocas veces los adventistas examinamos el verdadero significado de esta palabra. Legalismo es una expresión despectiva que fue acuñada ya en la iglesia primitiva por los cristianos contra los judíos que persistían en el error de sobreponer sus tradiciones rabínicas a la expresa voluntad de Dios. Sabido es que los judíos en la actualidad todavía conservan muchas "normas" que jamás han formado parte de la revelación bíblica, pero que han adoptado en forma externa, aparentemente en un intento por "cumplir" de mejor manera la Ley. A esto se suma el hecho de haber rechazado a Jesús como Mesías, por lo cual los judíos todavía obedecen las normas ceremoniales del Antiguo Testamento, cosa que para los cristianos han quedado absolutamente abrogadas por el sacrificio de Cristo. Pero obedecer la Ley de Dios no es ser legalista. La Ley de Dios, también llamada Decálogo, permanece inmutable, porque ella se basa en principios inmutables de amor (Romanos 13_8-11). Legalismo no es otra cosa que rechazar la Gracia Divina, creyendo que por méritos propios podemos obtener algún favor de Dios. Los adventistas creemos que no hay absolutamente nada que el hombre pueda hacer para merecer la salvación, pues el sacrificio de Cristo fue completo. La obediencia no es más que un fruto, un resultado o consecuencia natural del corazón entregado a Cristo. Los adventistas obedecemos la Ley de Dios no para salvarnos, sino porque Dios ya nos ha hecho salvos (Romanos 3:31). Si legalismo es rechazar la gracia de Dios presentando "nuestras" buenas obras, entonces hay muchos profesos cristianos que son buenos ejemplos de legalismo. Por ejemplo, los hermanos católicos que con "mandas" pretenden alcanzar algún favor de Dios, o algunos hermanos cristianos que creen merecer bendiciones mientras más asistan a los cultos religiosos, mientras más ofrenden o mientras más ayunan, como si el ayuno fuese un "sacrificio" que presentamos delante del Señor. El ayuno no es un sacrificio, sino un medio por el cual Dios desea estar en contacto más íntimo con nosotros. Hay que tener las cosas claras. Con lo dicho podemos declarar abiertamente que los adventistas no somos legalistas en cuanto a nuestras creencias. No existe error en nuestra doctrina. Lo que la Iglesia Adventista del Séptimo Día enseña está totalmente acorde con la Biblia. Pero debemos tener presente que el legalismo no sólo se manifiesta como una doctrina, sino como una actitud, y es en este sentido que sí puede haber -y de hecho hay- muchos adventistas legalistas. El legalismo representa un estilo de vida equivocado, una forma errónea de encarar el cristianismo y que puede afectar a cualquier profeso cristiano. ¿Cómo se manifiesta, entonces, el legalismo dentro del adventismo? ¿Cómo puede un adventista ser legalista sin darse cuenta de ello? Por ejemplo, hay muchos adventistas que consideran que tienen más autoridad o peso dentro de la iglesia porque han hecho mucho por ella, porque han sido muy misioneros, o porque son parte de una familia "muy reconocida" dentro de la iglesia. Otros creen merecer mejor posición por los conocimientos bíblicos que tienen o por los dones que les han sido dados. Aquí los hermanos líderes deben tener especial cuidado. Recordemos que Dios "no hace acepción de personas" (Gálatas 2:6). Todos somos iguales delante de Dios. No importa quien seas. En el reino de Dios, es más grande quien más humilde es. Nuestra única defensa en tal caso es el colirio del Espíritu Santo (Apocalipsis 3:18) a fin de comprender correctamente los principios expresados en la Santa Palabra. Procuremos la continua dirección de Dios, y busquémosle con todas nuestras fuerzas. Abrámosle nuestro corazón, y El entrará. "He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo" (Apocalipsis 3:20).
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