Diez Razones por las que nuestros líderes se debilitan


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¿Por qué se cansan nuestros líderes? ¿Por qué cada vez más vemos líderes agotados? ¿Por qué muchos rechazan los cargos que se les ofrecen habiendo sido dirigentes antes?

Preste atención a esta serie de 10 causas comunes de debilitamiento en nuestros dirigentes, y póngase en las manos de Dios, no sea que usted esté siendo piedra de tropiezo también.

El líder se debilita...

1) Cuando el líder descuida su vida devocional. Esta es la principal causa de debilitamiento y con ésta se relacionan en mayor medida todas las demás causas. Las pruebas y tentaciones parecen más fuertes cuanto más débiles espiritualmente nos encontramos. Ore por usted y ore por los otros líderes. Confíe en el poder de Dios.

2) Cuando el líder presencia constantemente disensiones y contiendas entre los hermanos. El líder tiende a desanimarse cuando ve que los hermanos son un obstáculo para que el Espíritu Santo pueda estar presente y operar. Siente que es imposible trabajar en equipo porque no todos "tiran para el mismo lado", o porque se forman grupos separados, cada uno defendiendo sus propios planes, o bien, cuando hay demasiado desorden e irreverencia con las cosas sagradas.

3) Cuando no se le cumple al líder lo que se le ha prometido. Los hermanos que han sido nombrados para un cargo de iglesia por primera vez no tienen la experiencia que se necesita, y muchos tienden a prometer proporcionarle ayuda. En otras ocasiones, aún el líder con experiencia precisa de la colaboración ocasional de otros hermanos. Lamentablemente, a veces las personas que han prometido respaldar y ayudar al líder no lo hacen. Esto debilita al líder, lo desanima. Evite realizar promesas que no cumplirá.

4) Cuando se los deja solos o abandonados en su cargo. A veces los líderes son designados con un equipo de trabajo. Este equipo es uno de los principales responsables de sostener y apoyar al líder. Muchos olvidan que el líder es quien más consuelo, consejo y apoyo necesita. Genere el ambiente de trabajo propicio y sus líderes trabajarán con gusto.

5) Cuando no se los capacita y motiva constantemente. Los líderes necesitan reuniones de capacitación y de consagración de manera permanente pero no estresante. Esta es responsabilidad de los dirigentes más antiguos, de los ancianos, y muy especialmente del pastor. La capacitación es un ejercicio constante de renovación espiritual. A veces se comete el error de creer que sólo se capacita una vez para toda la vida. Evitemos caer en esto.

6) Cuando los líderes no ven frutos. Los líderes trabajan con metas y objetivos, y si los resultados no llegan se desmotivan. Aprenda a tener una mente constructiva, con la ayuda del Espíritu Santo busque los posibles errores y corríjalos. Si se han puesto todos los planes en las manos de Dios SIEMPRE habrá frutos.

7) Cuando sufren presiones, sean éstas de cualquier naturaleza. Los líderes de iglesia son siervos de Cristo, que trabajan voluntariamente para Su causa. No los presione, sino motívelos. Oriéntelos y aconséjelos con amor. Este es un principio esencial que Cristo mismo aplicó al decir: "Si me amáis guardad mis mandamientos" (Juan 14:15). La obediencia y el trabajo misionero sólo puede provenir como fruto del amor, no a costa de la presión o el temor.

8) Cuando sufren críticas destructivas. Nuestros líderes pueden cometer errores, pero tengamos tino con ellos. Nadie está exento de cometer errores. Muchas veces estos errores se cometen por ignorancia, ingenuidad o falta de experiencia. La crítica inconsciente y desmedida genera en el líder la sensación de que no se los valora a ellos como persona, ni a su esfuerzo de tiempo y dedicación.

9) Cuando los líderes reciben opiniones pesimistas. Erradique el pesimismo. Hay promesas maravillosas que el líder debe recordar siempre: "A todos los que aman a Dios todas las cosas les ayudan a bien" "Si Dios está con nosotros, ¿quién contra nosotros?" (Romanos 8:28, 31). Más claro que esto, imposible. La falta de fe de los demás puede afectar la suya a menos que usted esté bebiendo de la fuente de la certeza absoluta que es Dios.

10) Cuando se comete injusticias contra ellos. Los líderes, por estar batallando en la línea de fuego contra el enemigo son constante objeto de sus artimañas. Una de sus preferidas es hacerlos objeto de injusticias. "¡Ay de aquel por quien vienen las injusticias!" dice la Biblia. Hay sólo una forma de evitarlas. Permita que Dios more en usted. Si por ventura usted cometiese una injusticia con su hermano, vaya y pídale perdón. El perdón renovará su alma y sanará la herida causada.

Considere esto con mucha atención. Nuestros líderes a veces desfallecen y se cansan, "pero los que esperan en Jehová recibirán nuevas fuerzas; levantarán sus alas como las águilas; correrán y no se cansarán; caminarán y no se fatigarán" (Isaías 40:31) es la promesa de Dios.

Cuánto cambiarían nuestras iglesias si se tomaran en consideración estos pequeños consejos... ¿no cree usted?


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