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En los actos
conmemorativos, en representación de la la vicaría
de la provincia San José en Venezuela, participaron
los padres César Rosales y Julio Chacón. La
apertura se realizó en la misma cuna de la
Recolección, el convento de Nuestra Señora de la
Candelaria, Colombia. Estaban presentes el prior
general de la Orden, padre Javier Guerra; el vicario
general de la arquidiócesis de Bogotá, el agustino
recoleto monseñor Olavio López; los priores
provinciales de La Candelaria y La Consolación,
padres David Niño y Martín Berástegui,
respectivamente; el vicario de Perú, padre José
Miguel Lerena; el vicario en funciones de Venezuela,
padre César Rosales; representantes de las
comunidades religiosas de Panamá, Venezuela, Perú,
España e Italia; los teólogos, los novicios y
postulantes, estudiantes de filosofía;
representantes de las Misioneras Agustinas Recoletas
y de las Agustinas Recoletas de los Enfermos;
sacerdotes, seglares amigos y campesinos de la región.
El 12 de agosto, conmemorando lo sucedido hacía
400 años, todos alabaron a Dios con la celebración
matutina de la liturgia de las horas. La misa de
acción de gracias se celebró a continuación de la
procesión desde una cueva restaurada de los
primitivos ermitaños. La misa fue presidida por el
obispo de Chiquinquirá, monseñor Luis Felipe Sánchez,
y concelebrada por treinta y cinco sacerdotes, la
mayoría de ellos agustinos recoletos.
El día 14, sábado, ya en Bogotá y con
representantes de Brasil, México, Costa Rica y
Estados Unidos, en la catedral de Bogotá se ofició
la solemne eucaristía, presidida por monseñor
Olavio López, OAR, en representación del cardenal
metropolitano, Emmo. Sr. Pedro Pubiano. Le acompañaron
en el altar el prior general, el provincial de La
Candelaria, monseñor Javier Pizarro OAR, y casi un
centenar de sacerdotes, en su mayoría agustinos
recoletos. En la homilía monseñor Olavio dejó
claro el motivo de la celebración cuatricentenaria,
y animó a todos a seguir en la fidelidad al carisma
donado por el Espíritu a través del padre Mateo
Delgado. Después de las palabras del prior general
de la Orden y tras la lectura del documento
pontificio que anunciaba la indulgencia plenaria
concedida por su Santidad Juan Pablo II a los
presentes, la celebración terminó con el canto de
la "Salve" y "Ioseph" ante la
cuatricentenaria imagen de la Virgen de la
Candelaria.
El mismo sábado, a las 15.00 horas, se inauguró el
simposio internacional "Agustinismo y Recolección",
con el lema "Huellas de una historia". El
padre David Niño, provincial de La Candelaria,
efectuó la apertura del simposio. Seguidamente el
cronista e historiador de la provincia Nuestra Señora
de la Candelaria, padre Uriel Patiño, disertó
sobre la historia y prospectiva de la Recolección
Agustiniana en Colombia. Se cerró la tarde con la
intervención del presidente de la Corporación la
Candelaria, Dr. Juan Luis Isaza, con una magistral
conferencia sobre Agustinos Recoletos: Cultura y
Patrimonio.
En los dos siguientes días, conferenciantes de fama
desarrollaron interesantes temas: desde el
movimiento mismo de Recolección del siglo XVI y
XVII, pasando por las Normas de Vida, del padre
Vicente Mallol, comparadas con la Forma de Vivir, de
Fray Luis de León, y referencias al aporte de los
agustinos recoletos al desarrollo médico,
educacional, político, lingüístico, literario,
arquitectónico e histórico de la nación
colombiana. De los agustinos recoletos intervinieron
también, con exposiciones muy bien preparadas, los
padres Ángel Martínez Cuesta y Pablo Panedas,
venidos de Italia y de España, respectivamente.
El lugar de las ponencias fue el teatro del
agustiniano Ciudad Salitre. La buena organización y
la esmerada atención a los participantes fueron
características del simposio, que concluyó con la
intervención del prior general de la Orden, después
de oír la amena y profunda exposición del padre
Carlos Cardona, OAR, sobre el Ascetismo y Recolección
Agustiniana en América, y de haber otorgado las
condecoraciones y reconocimientos.
Cosas de la comunidad
Las comunidades de Palmira y San Cristóbal quedaron
reducidas a la mínima expresión con la ida de los
padres Casiano Martínez, Antonio Martínez y Jaime
Ruiz a visitar a la familia. Sin embargo, la atención
a los compromisos pastorales fue puntual, y las
festividades de santa Mónica, de nuestro padre san
Agustín y de la Virgen de la Consolación fueron
celebradas con solemnidad y participación en las
tres parroquias del Táchira.
El 28 de agosto nos reunimos con las tres
fraternidades seglares y un sinnúmero de fieles y
amigos en la iglesia San José, para la eucaristía,
que fue presidida por el padre Julio Chacón, a
quien acompañaban en el altar por los padres Jesús
Zurbano y Jairo Servitá. Intervino un coro dirigido
por los padres César Rosales y Pablo Dávila.
Finalizó la jornada con una cena fraterna,
preparada y servida por los integrantes varones de
la fraternidad seglar de la parroquia anfitriona.
De vuelta al trabajo
Con alegría recibimos el día 12 de septiembre a
veintiocho seminaristas del año pasado, nueve de
los cuales inician este año los estudios filosóficos.
Vuelven después de las vacaciones, y casi todos
manifiestan su disposición a continuar la formación
religiosa y sacerdotal. Cursan los estudios en el
Instituto Universitario Eclesiástico Santo Tomás
de Aquino, donde las clases se iniciaron el día 14.
Los padres César Rosales y José Julio Chacón
forman parte del claustro de profesores e imparten
algunas materias del pensum universitario. Para
principios de octubre esperamos a los nuevos
seminaristas que iniciarán, Dios mediante, el curso
propedéutico. Serán unos diez jóvenes, que fueron
admitidos en la última convivencia vocacional.
En Barquisimeto
El padre Ricardo Riaño, junto con once seminaristas
agustinos recoletos de Yaracuy, Lara, Falcón y
Zulia acompañaron al padre Máximo Arancón en la
preparación las festividades de santa Mónica y san
Agustín en las parroquias Sagrado Corazón de Jesús
y La Consolación. Se celebraron sendas novenas en
cada una de las parroquias, y los seminaristas y
algunos miembros de la fraternidad seglar expusieron
aspectos importantes de la vida de estos dos santos,
como el problema de la vida, la verdad, la conversión...
En la parroquia La Consolación, el padre Ricardo
convocó a los ancianos y enfermos para la fiesta de
san Ezequiel Moreno. A los fieles que estaban
preparados les administró la unción de enfermos, y
a todos les impuso las manos implorando la sanación.
El 27 de agosto, en la misma parroquia, se celebró
solemnemente la fiesta en honor de santa Mónica. La
eucaristía estuvo presidida por el padre Ricardo, y
contó con una gran participación de feligreses de
una y otra parroquia.
El 28 de agosto, hubo un almuerzo preparado por la
fraternidad seglar y por la comunidad de madres
cristianas santa Mónica, al final del cual el padre
Máximo Arancón expresó su gran alegría ya que,
desde que él llegó a Barquisimeto, era la primera
vez en que se celebraban de forma conjunta las dos
parroquias las festividades de santa Mónica y san
Agustín. En la noche, en la parroquia Sagrado Corazón
de Jesús, se celebró la misa en honor de nuestro
padre. Fue presidida por el padre Máximo. Dentro de
la celebración el grupo juvenil de la parroquia
representó una semblanza de la vida de san Agustín
desde su niñez hasta su madurez.
J. Díaz, A. Martínez y
J. C. Maldonado. n |
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