|
Fue como todos esperaban: a los fervorosos aplausos del público reunido en el Gimnasio Gigantinho, el martes a la noche, los mexicanos del RBD respondieron con energía y carisma. El sexteto se consagró delante de una platea de cerca de 13 mil personas, formada en la mayoría por niños y adolescentes dispuestos a gritar y cantar las letras del grupo, aún en español, sin ahorrar aliento.
Curioso que una de las letras más conocidas del RBD, Sólo Quédate en Silencio, tenga el verso "entonces me quede en silencio / cinco minutos / yo necesito de ese tiempo". En los tres minutos que duró la apertura instrumental del espectáculo, a las 20h10min - media hora antes del previsto -, el gimnasio fue tomado por el vocerío de los fans, más intensa cuando cayó el paño blanco extendido delante del escenario. Finalmente, Anahí, Dulce María, Maite, Alfonso, Christian y Christopher, los ídolos proyectados por la novela Rebelde, estaban allí, tomando parte en la vida real de miles de jóvenes.
- Por ellos, yo me quedo hasta el final de la semana aquí - dijo la estudiante Rayzsa Danetti, 18 años, minutos antes de soltar la garganta en homenaje al sexteto.
Histeria que había aparecido ya en el show de apertura, a cargo de Diego González, y no amenizó al largo de los 110 minutos del espectáculo del RBD. El repertorio de hits como Santa en el Soy y Así Soy yo dio espacio para cada uno de los rebeldes mostrarse como cantante y performer. En las coreografías, ellos comandaban el movimiento en las gradas. Y también simularon romance entre sí: los badalados Alfonso y Anahí, tenidos por muchos como los más bonitos del grupo, intercambiaron un beso rápido y dieron a deja para los otros que también se acariciaran - Dulce con Christopher y Maite con Christian.
Las chicas del grupo exploraron el lado sexy, con ropas y gingados provocativas, pero el éxtasis vino en la balada Este Corazón, cuando Anahí se enrolló en una bandera de Rio Grande do Sul traída por alguien de la platea. En la pista, la canoense Cláudia Paes, 16 años, vibró: ella también estaba envuelta en la bandera del Estado:
- Yo amo Rio Grande - conmemoró.
Tanta vibración dio trabajo para el turno médico, que atendió en torno a 80 personas, la mayoría casos de presión baja y desmayo - sólo una paciente tuvo que ser removida para el hospital Madre de Dios, víctima de deshidratación, pero sin gravedad. Mientras eso, el RBD insistía en comunicarse con la platea. Además de cantar algunas versiones en portugués de sus canciones - como Rebelde y Nuestro Amor -, el sexteto usó la plataforma que se proyectaba sobre la pista para dar mensajes positivos a los fans. Dulce exaltó la esperanza en los momentos difíciles, Maite dijo que todos son iguales, Christopher provocó para ver quienes hacía más barullo. Anahí derrochó sonrisas para decir que cantar para tantos fans era la realización de un sueño. Pero fue el platinado Christian quien resumió la relación intensa de los brasileños con El RBD:
- Gracias por tanto amor, por en los hacer sentir en casa y aprender nuestro idioma!
EM POTUGUÊS
|
|||
|
"Obrigado por tanto amor" |
|||
|
|
|||
|
Curioso que uma das letras mais conhecidas do RBD, Sólo Quédate en Silencio, tenha o verso "então fique em silêncio / cinco minutos / eu preciso desse tempo". Nos três minutos que durou a abertura instrumental do espetáculo, às 20h10min - meia hora antes do previsto -, o ginásio foi tomado pela gritaria dos fãs, mais intensa quando caiu o pano branco estendido diante do palco. Finalmente, Anahí, Dulce María, Maite, Alfonso, Christian e Christopher, os ídolos projetados pela novela Rebelde, estavam ali, tomando parte na vida real de milhares de jovens. - Por eles, eu fico até o final da semana aqui - disse a estudante Rayzsa Danetti, 18 anos, minutos antes de soltar a garganta em homenagem ao sexteto. Histeria que havia aparecido já no show de abertura, a cargo de Diego González, e não amenizou ao longo dos 110 minutos do espetáculo do RBD. O repertório de hits como Santa no Soy e Así Soy yo deu espaço para cada um dos rebeldes mostrar-se como cantor e performer. Nas coreografias, eles comandavam o movimento nas arquibancadas. E também simularam romance entre si: os badalados Alfonso e Anahí, tidos por muitos como os mais bonitos do grupo, trocaram um beijo rápido e deram a deixa para os outros também se acariciarem - Dulce com Christopher e Maite com Christian. As garotas do grupo exploraram o lado sexy, com roupas e gingados provocantes, mas o êxtase veio na balada Este Corazón, quando Anahí se enrolou em uma bandeira do Rio Grande do Sul trazida por alguém da platéia. Na pista, a canoense Cláudia Paes, 16 anos, vibrou: ela também estava envolta na bandeira do Estado: - Eu amo o Rio Grande - comemorou. Tanta vibração deu trabalho para o plantão médico, que atendeu em torno de 80 pessoas, a maioria casos de pressão baixa e desmaio - apenas uma paciente teve de ser removida para o hospital Mãe de Deus, vítima de desidratação, mas sem gravidade. Enquanto isso, o RBD fazia questão de se comunicar com a platéia. Além de cantar algumas versões em português de suas canções - como Rebelde e Nosso Amor -, o sexteto usou a plataforma que se projetava sobre a pista para dar mensagens positivas aos fãs. Dulce exaltou a esperança nos momentos difíceis, Maite disse que todos são iguais, Christopher provocou para ver quem fazia mais barulho. Anahí esbanjou sorrisos para dizer que cantar para tantos fãs era a realização de um sonho. Mas foi o platinado Christian quem resumiu a relação intensa dos brasileiros com o RBD: - Obrigado por tanto amor, por nos fazer sentir em casa e aprender nosso idioma! |
|||