| Un Atolladero en los fundamentos de las carreras de psicologÃÂÃÂÃÂÃÂa | |||||||||||||
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| Por RaÃÂÃÂÃÂúl Courel En nuestras carreras de psicologÃÂÃÂÃÂÃÂa tenemos el problema de cÃÂÃÂÃÂómo hacer entrar en un plan de estudios de grado los contenidos indispensables para que la formaciÃÂÃÂÃÂón brindada justifique las incumbencias profesionales, que en nuestro paÃÂÃÂÃÂÃÂs acompaÃÂÃÂÃÂñan automÃÂÃÂÃÂáticamente a quien obtiene el tÃÂÃÂÃÂÃÂtulo. La dificultad crece con el desarrollo de la disciplina, con su pluralidad teÃÂÃÂÃÂórica y metodolÃÂÃÂÃÂógica y con la diversificaciÃÂÃÂÃÂón de sus campos de ejercicio profesional. El problema estÃÂÃÂÃÂá vinculado a que el tÃÂÃÂÃÂÃÂtulo de psicÃÂÃÂÃÂólogo es sÃÂÃÂÃÂólo uno y habilitante para todos los campos sin necesidad de cualquier especializaciÃÂÃÂÃÂón. Nuestras carreras, hayan sido planificadas, o no, siguiendo el modelo Boulder, comparten con ÃÂÃÂÃÂéste, explÃÂÃÂÃÂÃÂcita o implÃÂÃÂÃÂÃÂcitamente, el criterio de que el grado debe preparar para el desempeÃÂÃÂÃÂño de cualquier rol que requiera la disciplina, sea como ciencia, sea como profesiÃÂÃÂÃÂón. En los acuerdos logrados en el ComitÃÂÃÂÃÂé Coordinador de PsicÃÂÃÂÃÂólogos del Mercosur y PaÃÂÃÂÃÂÃÂses Asociados se ha sostenido este criterio, seÃÂÃÂÃÂñalÃÂÃÂÃÂándose que las carreras deben ÃÂÃÂÃÂÃÂgarantizar en el grado la formaciÃÂÃÂÃÂón generalista y suficiente para el ejercicio profesional, reservando la especializaciÃÂÃÂÃÂón al posgradoÃÂÃÂÃÂÃÂ. La misma posiciÃÂÃÂÃÂón ha sido sostenida por la AsociaciÃÂÃÂÃÂón de Unidades AcadÃÂÃÂÃÂémicas de PsicologÃÂÃÂÃÂÃÂa de Argentina y Uruguay (AUAPSI) en sus recomendaciones para la formaciÃÂÃÂÃÂón universitaria en psicologÃÂÃÂÃÂÃÂa , aunque recientemente el tema ha entrado en discusiÃÂÃÂÃÂón. TambiÃÂÃÂÃÂén se ha afianzado el concepto de que la formaciÃÂÃÂÃÂón profesional debe estar anudada a la cientÃÂÃÂÃÂÃÂfica, de manera congruente con la preeminencia que tiene la ciencia en nuestra civilizaciÃÂÃÂÃÂón. Si el psicÃÂÃÂÃÂólogo adquiere una sÃÂÃÂÃÂólida base cientÃÂÃÂÃÂÃÂfica, se piensa, podrÃÂÃÂÃÂá desempeÃÂÃÂÃÂñarse en los mÃÂÃÂÃÂás diversos campos de trabajo porque dispondrÃÂÃÂÃÂá de herramientas confiables o, al menos, estarÃÂÃÂÃÂá capacitado para elegir las adecuadas. ÃÂÃÂÃÂÃÂltimamente, ademÃÂÃÂÃÂás, ha venido escuchÃÂÃÂÃÂándose con frecuencia la idea de que en la formaciÃÂÃÂÃÂón del psicÃÂÃÂÃÂólogo se debe prestar mÃÂÃÂÃÂás atenciÃÂÃÂÃÂón a dimensiones ÃÂÃÂÃÂéticas y personales. La implementaciÃÂÃÂÃÂón de todos estos criterios de manera conjunta en una sola carrera encuentra dificultades. Si bien en las ÃÂÃÂÃÂúltimas dÃÂÃÂÃÂécadas el desarrollo de la psicologÃÂÃÂÃÂÃÂa como ciencia ha sido notable, es un hecho que sus campos de trabajo profesional se han extendido bastante mÃÂÃÂÃÂás allÃÂÃÂÃÂá del sostÃÂÃÂÃÂén que le ofrecen tales avances. Esto se hace particularmente notorio en paÃÂÃÂÃÂÃÂses como el nuestro, donde la investigaciÃÂÃÂÃÂón cientÃÂÃÂÃÂÃÂfica tiene una presencia escasa en la formaciÃÂÃÂÃÂón de los psicÃÂÃÂÃÂólogos y las actividades profesionales que pueden realmente apoyarse en ella son pocas. Se han destacado, por otra parte, diferencias de ÃÂÃÂÃÂÃÂndole epistemolÃÂÃÂÃÂógica entre hacer ciencia y ejercer la profesiÃÂÃÂÃÂón, caracterizando una dimensiÃÂÃÂÃÂón acadÃÂÃÂÃÂémico-cientÃÂÃÂÃÂÃÂfica de la psicologÃÂÃÂÃÂÃÂa y otra profesional-tecnolÃÂÃÂÃÂógica: mientras el cientÃÂÃÂÃÂÃÂfico trabaja en la formulaciÃÂÃÂÃÂón de los problemas, se dice, el profesional lo hace en la perspectiva de su soluciÃÂÃÂÃÂón. En lo que concierne al psicoanÃÂÃÂÃÂálisis, de marcada presencia en nuestras carreras, su clara especificidad disciplinaria lleva a reconocer discordancias varias entre la formaciÃÂÃÂÃÂón acadÃÂÃÂÃÂémico-universitaria y los requerimientos profesionales, y no solamente cuando el psicÃÂÃÂÃÂólogo se dedicarÃÂÃÂÃÂá a la prÃÂÃÂÃÂáctica psicoanalÃÂÃÂÃÂÃÂtica. Estas consideraciones, como se puede advertir, conducen a preguntas acerca de si la formaciÃÂÃÂÃÂón que brindamos es o no suficiente para sostener las actividades profesionales del psicÃÂÃÂÃÂólogo en cualquiera de sus campos. Nunca las respuestas dejan a los planes de estudios bien parados. Mi tesis es que algunos supuestos de planificaciÃÂÃÂÃÂón curricular, asumidos habitualmente como bÃÂÃÂÃÂásicos y necesarios, generan exigencias imposibles de cumplir y dificultan el logro de una mejor adecuaciÃÂÃÂÃÂón entre los curricula y lo que esperamos de ellos. En un estudio sobre la formaciÃÂÃÂÃÂón en psicologÃÂÃÂÃÂÃÂa en las universidades latinoamericanas, se hace notar la general coincidencia de los expertos en que un curriculum debe cumplir con objetivos tan variados como los siguientes: garantizar un sÃÂÃÂÃÂólido conocimiento de los procesos biolÃÂÃÂÃÂógicos, psicolÃÂÃÂÃÂógicos, sociales y culturales del comportamiento, garantizar el dominio de los diversos mÃÂÃÂÃÂétodos y tÃÂÃÂÃÂécnicas de investigaciÃÂÃÂÃÂón, enseÃÂÃÂÃÂñando los diversos pasos, fases y requisitos de que consta una investigaciÃÂÃÂÃÂón cientÃÂÃÂÃÂÃÂfica, dar formaciÃÂÃÂÃÂón interdisciplinaria y deontolÃÂÃÂÃÂógica, capacitaciÃÂÃÂÃÂón teÃÂÃÂÃÂórico/prÃÂÃÂÃÂáctica y habilidades y tÃÂÃÂÃÂécnicas suficientes para medir, evaluar, diagnosticar y desarrollar programas de evaluaciÃÂÃÂÃÂón, intervenciÃÂÃÂÃÂón y prevenciÃÂÃÂÃÂón en los diversos campos aplicados de la PsicologÃÂÃÂÃÂÃÂa, y sigue la lista. Los lineamientos dados por el ComitÃÂÃÂÃÂé Coordinador de PsicÃÂÃÂÃÂólogos del Mercosur y PaÃÂÃÂÃÂÃÂses Asociados tienen una tesitura similar, y subrayan, ademÃÂÃÂÃÂás, la importancia y necesidad de pluralismo teÃÂÃÂÃÂórico y metodolÃÂÃÂÃÂógico. En lo que respecta a la AUAPSI, si bien en las recomendaciones arriba mencionadas se ha seguido esa direcciÃÂÃÂÃÂón, actualmente se han empezado a reconocer las dificultades y a debatir sus implicaciones. Llama la atenciÃÂÃÂÃÂón la distancia entre las recomendaciones y las posibilidades de llevarlas a la prÃÂÃÂÃÂáctica. No es posible, en una carrera de duraciÃÂÃÂÃÂón razonable, dar una formaciÃÂÃÂÃÂón que asegure a la vez conocimientos sÃÂÃÂÃÂólidos de procesos tanto biolÃÂÃÂÃÂógicos como psicolÃÂÃÂÃÂógicos, sociales y culturales del comportamiento, pluralismo teÃÂÃÂÃÂórico y metodolÃÂÃÂÃÂógico, integraciÃÂÃÂÃÂón teorÃÂÃÂÃÂÃÂa-prÃÂÃÂÃÂáctica, dominio de los diversos mÃÂÃÂÃÂétodos y tÃÂÃÂÃÂécnicas de investigaciÃÂÃÂÃÂón y, ademÃÂÃÂÃÂás, la adquisiciÃÂÃÂÃÂón de habilidades y manejo de tÃÂÃÂÃÂécnicas de evaluaciÃÂÃÂÃÂón, intervenciÃÂÃÂÃÂón y prevenciÃÂÃÂÃÂón en los diversos campos de ejercicio profesional. Es, simplemente, imposible. En nuestro paÃÂÃÂÃÂÃÂs, el tÃÂÃÂÃÂÃÂtulo de grado acredita la posibilidad de hacer psicoterapia y diseÃÂÃÂÃÂñar investigaciones cientÃÂÃÂÃÂÃÂficas, de brindar asesoramiento psicolÃÂÃÂÃÂógico a empresas y realizar peritajes forenses, de coordinar grupos y hacer orientaciÃÂÃÂÃÂón profesional, de operar en problemas escolares y asistir psicolÃÂÃÂÃÂógicamente a equipos deportivos (la lista continÃÂÃÂÃÂúa). La conclusiÃÂÃÂÃÂón se torna obligada: no es posible brindar en una carrera de grado formaciÃÂÃÂÃÂón teÃÂÃÂÃÂórica y metodolÃÂÃÂÃÂógica suficiente para asegurar un ejercicio profesional responsable en tantas ramas de la psicologÃÂÃÂÃÂÃÂa. Merece consideraciÃÂÃÂÃÂón especial el criterio de que tanto los planes de estudios como los programas deben ser teÃÂÃÂÃÂórica y metodolÃÂÃÂÃÂógicamente plurales, nacido sin duda del sano propÃÂÃÂÃÂósito de que el psicÃÂÃÂÃÂólogo adquiera una vasta formaciÃÂÃÂÃÂón no dogmÃÂÃÂÃÂática. No ha sido demostrado, sin embargo, que el referido pluralismo contrarreste con eficacia el dogmatismo. SÃÂÃÂÃÂàse advierte, en cambio, que al diversificarse los contenidos curriculares y al reducirse el tiempo que se dedica a cada uno de ellos, los aprendizajes se hacen mÃÂÃÂÃÂás superficiales y el conjunto mÃÂÃÂÃÂás eclÃÂÃÂÃÂéctico. El eclecticismo de los planes de estudios generalmente procede, antes que de una propedÃÂÃÂÃÂéutica rigurosa, de la necesidad de que un conjunto heterogÃÂÃÂÃÂéneo de profesores compagine en un solo curriculum sus distintas concepciones, que en verdad no fueron hechas para compaginarse entre sÃÂÃÂÃÂÃÂ. Notemos tambiÃÂÃÂÃÂén que el profesor a quien se pide un programa con contenidos teÃÂÃÂÃÂórica y metodolÃÂÃÂÃÂógicamente variados, se ve constreÃÂÃÂÃÂñido, para evitar la inclinaciÃÂÃÂÃÂón hacia una sola perspectiva, a mantener la propia en suspenso, al menos en alguna medida. Esta exigencia, que en verdad es imposible de cumplir plenamente, entorpece o disminuye el aprovechamiento de sus aportes mÃÂÃÂÃÂás inteligentes. En resumen, la necesidad de mayor coherencia interna de los planes de estudio, sentida tanto por los psicÃÂÃÂÃÂólogos que trabajan como por los profesores que los forman, sumada al heterogÃÂÃÂÃÂéneo crecimiento de la psicologÃÂÃÂÃÂÃÂa y al empeÃÂÃÂÃÂño en abarcarlo todo, plantea problemas cada vez mÃÂÃÂÃÂás apremiantes. El propÃÂÃÂÃÂósito de mantener un tÃÂÃÂÃÂÃÂtulo de grado ÃÂÃÂÃÂúnico y habilitante para todos los campos profesionales, creyendo que es posible brindar en ese escaso tiempo formaciÃÂÃÂÃÂón suficiente en las diversas teorÃÂÃÂÃÂÃÂas y mÃÂÃÂÃÂétodos que comprende la psicologÃÂÃÂÃÂÃÂa, requiere una cuidadosa revisiÃÂÃÂÃÂón. |
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