Dentro
de nuestros clubes y distritos también tenemos muchos recursos
que nos permiten mejorar nuestras comunidades y hacer contribuciones
vitales a la comunidad mundial.
No necesitamos crear nuevos programas y proyectos; podemos comenzar
enseguida participando mas y poniendo nuestro toque personal en los
existentes. Cuando el servicio viene del corazón y es inspirado
por nuestras propias experiencias, no simplemente escribimos un cheque;
escribimos Rotary en nuestras vidas.
Mi deseo es que el 2002-03 sea el año en que cada Rotario experimente
por sí mismo la alegría del verdadero servicio de Rotary.
Esa alegría puede venir de la excitación de un chico que
esta recién aprendiendo a leer porque le estas enseñando.
Puede venir de presenciar la felicidad de una madre que puede alimentar
a su hijo como resultado de un programa de microcrédito que desarrolló
vuestro distrito.
O quizá puede venir del orgullo demostrado por hombres y mujeres
que se sienten productivos gracias al proyecto de entrenamiento vocacional
encabezado por vuestro club.