Renovación
Carismática Católica Diócesis de la Serena |
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Información Enseñanzas
1.-Oración, ayuno y misericordia son inseparables
2.-CRITERIOS para el DISCERNIMIENTO
3.-El descanso en el Espíritu.
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Testimonio para la gloria de Dios Material para los hermanos del Ministerio.
Oración, ayuno y
misericordia son inseparables Tres son, hermanos, los resortes que hacen que la fe se mantenga firme, la devoción sea constante, y la virtud permanente. Estos tres resortes son: la oración, el ayuno y la misericordia. Porque la oración llama, el ayuno intercede, la misericordia recibe. Oración, misericordia y ayuno constituyen una sola y única cosa, y se vitalizan recíprocamente. El ayuno, en efecto, es el alma de la oración, y la misericordia es la vida del ayuno. Que nadie trate de dividirlos, pues no pueden separarse. Quien posee uno solo de los tres, si al mismo tiempo no posee los otros, no posee ninguno. Por tanto, quien ora, que ayune; quien ayuna, que se compadezca; que preste oídos a quien le suplica aquel que, al suplicar, desea que se le oiga, pues Dios presta oído a quien no cierra los suyos al que le súplica. Que el que ayuna entienda bien lo que es el ayuno; que preste atención al hambriento quien quiere que Dios preste atención a su hambre; que se compadezca quien espera misericordia; que tenga piedad quien la busca; que responda quien desea que Dios le responda a é1. Es un indigno suplicante quien pide para si lo que niega a otro. Díctate a ti mismo la norma de la misericordia, de acuerdo con la manera, la cantidad y la rapidez con que quieres que tengan misericordia contigo. Compadécete tan pronto como quisieras que los otros se compadezcan de ti. En consecuencia, la oración, la misericordia y el ayuno deben ser como un único intercesor en favor nuestro ante Dios, una única llamada, una única y triple petición. Recobremos con ayunos lo que perdimos por el desprecio; inmolemos nuestras almas con ayunos, porque no hay nada mejor que podamos ofrecer a Dios, de acuerdo con lo que el profeta dice: Mi sacrificio es un espíritu quebrantado: un corazón quebrantado y humillado tú no lo desprecias. Hombre, ofrece a Dios tu alma, y ofrece la oblación del ayuno, para que sea una hostia pura, un sacrificio santo, una víctima viviente, provechosa para ti y acepta a Dios. Quien no dé esto a Dios no tendrá excusa, porque no hay nadie que no se posea a si mismo para darse. Mas, para que estas ofrendas sean aceptadas, tiene que venir después la misericordia; el ayuno no germina si la misericordia no lo riega, el ayuno se torna infructuoso si la misericordia no lo fecundiza: lo que es la lluvia para la tierra, eso mismo es la misericordia para el ayuno. Por más que perfeccione su corazón, purifique su carne, desarraigue los vicios y siembre las virtudes, como no produzca caudales de misericordia, el que ayuna no cosechará fruto alguno. Tú que ayunas, piensa que tu campo queda en ayunas si ayuna tu misericordia; lo que siembras en misericordia, eso mismo rebosará en tu granero. Para que no pierdas a fuerza de guardar, recoge a fuerza de repartir; al dar al pobre, te haces limosna a ti mismo: porque lo que dejes de dar a otro no lo tendrás tampoco para ti. -Del Oficio de Lectura, Martes III de Cuaresma.
CRITERIOS para el DISCERNIMIENTO (Arriba) por José Mª Baz S. J.
DISCERNIMIENTO CARISMÁTICO Y FENÓMENOS FÍSICOS A veces el carisma de discernimiento aparece acompañado de sensaciones físicas: malestar, irritación, calor... El P. Monleón ha estudiado estas circunstancias y las ha evaluado ("L'experience des charismes"): I. Se dan estos hechos: irritabilidad, calor, etc., aunque no se den en todas las personas que parecen tener este carisma. 2. No se deben identificar estos fenómenos con el carisma, porque hay auténtico carisma en personas que no experimentan estas sensaciones físicas. Pueden ser un signo que se reconoce con la costumbre. Si cuando experimento el carisma, siento que se acompaña con alguno de estos signos (calor, irritabilidad, malestar, etc.) puedo deducir que hay una relación, pero no se exige. 3. Estos fenómenos físicos que son secundarios, no suelen durar siempre. Parece que se dan al comienzo de la aparición del carisma, como si el Señor quisiera educar al que quiere guiarle por estos caminos. Después, tal vez, desaparecen y no por eso hay que pensar que el carisma haya desaparecido. 4. Hay que ser muy prudentes, porque pueden mezclarse con esos signos elementos psicológicos y psíquicos que habría que distinguir de los propios signos dados por Dios sin causa natural. 5. ¿ Tienen explicación natural estos fenómenos físicos? Puede que sí, puesto que no sólo somos espíritu, sino carne. El Espíritu puede producir en nosotros ese conocimiento carismático sin que sea necesario que pase por los sentidos. Lo que sucede es que el Espíritu puede usar los sentidos como ayuda para que tomemos conciencia de lo que sucede en nosotros.
¿ESTE CARISMA ES PERMANENTE? Parece que no. Ha habido santos que lo han tenido (S. Ignacio, Cura de Ars...), pero no estuvo siempre a su disposición. Dios no acostumbra a multiplicar sin necesidad las gracias excepcionales. Jesús no hizo milagros a petición del publico, ni para asombrar a nadie. Cuando Satanás se lo propuso en tentaciones, Jesús lo rechazó. Se dará cuando el Señor crea que nos es necesario... Si comparamos este carisma con los demás, con el de profecía, por ejemplo, vemos que el profeta no siempre que habla lo hace como profeta, sino que sólo lo hará cuando el Espíritu Santo se lo comunique. Igual sucede con el carisma de infalibilidad del Papa: no es infalible siempre que habla, sino en condiciones muy precisas: cuando lo hace "ex cátedra", en materia de fe y costumbres. Y esto es muy raro. Por eso cuando alguien manifiesta tener carisma de discernimiento no quiere decir que siempre que opina sobre algo o sobre alguien lo haga en función de este don gratuito del Espíritu.
¿CUÁNDO SE DA EL CARISMA? I. Cuando el discernimiento ordinario ya no da más de sí. Hemos agotado nuestra ciencia, nuestra experiencia humana y nos sentimos bloqueados. 2. Cuando una persona o un grupo necesita una respuesta inmediata y no sabemos otro modo de llegar a ella. Entonces es posible que el Espíritu Santo se haga presente para llenar esta necesidad. 3. Cuando el Señor lo desee. Él sabe por qué. Su amor no nos dejará en la estacada si Él lo cree necesario. Por esto el carisma de discernimiento debe ser discernido. Si las demás gracias del Señor deben serlo (visiones, revelaciones, profecías, palabras de conocimiento...) también debemos discernir el discernimiento. Si no lo hacemos tenemos el peligro de ser guiados por iluminados. Todos estamos expuestos al error, la ilusión, ya sea en el uso que hace de sus dones o en las conclusiones que saca de ese don y que ya no son don en sí mismos.
¿CÓMO SE HACE ÉSTE DISCERNIMIENTO? a) Discernir la autenticidad del mismo carisma. Esto puede exigir a veces tiempo largo, porque hay que dejar que se produzcan los hechos. b) Discernir los límites del carisma. Hasta aquí sí, después no. Y para eso hay también que esperar y tomarse el tiempo necesario. c) Discernir el ejercicio del carisma, es decir, cómo lo usa. Puede ser que una persona, al principio, no esté segura de si el carisma recibido lo ha usado e interpretado bien. Si falta experiencia en su uso, hay que saber dudar y esperar a que los hechos confirmen lo que se ha creído ver...
¿QUIÉN HA DE HACER ESTE DISCERNIMIENTO? No puede hacerlo cualquiera. Una mínima prudencia espiritual aconseja que sea alguien que tenga experiencia en este campo. Generalmente, Dios se sirve de aquellos que conocen la vida espiritual y están dotados de prudencia humana y sobrenatural. El P. Monleón dice que debe hacerlo un grupo de personas, pero que estén unidas por fuertes lazos de caridad. Por supuesto el Obispo o sus delegados que han recibido este don como instrumento de gobierno ordinario en la Iglesia. Pablo VI, en su discurso a la II Conferencia Internacional de Líderes, en Roma, en 1970, señaló tres principios: a) fidelidad a la doctrina autentica de la Iglesia, b) han de ser recibidos con gratitud porque son "don" y no son para provecho propio sino de la comunidad, c) el más importante: que se ordene al amor, a la caridad.
¿PARA QUÉ SIRVE EL CARISMA DE DISCERNIMIENTO? Podríamos pensar que está ligado especialmente al ministerio de liberación o al exorcismo. Es verdad que ahí parece tener su puesto más claro. Pero también nos sirve para descubrir qué espíritu actúa en una persona; si una actitud es de Dios; si una oración, una profecía, una enseñanza viene del Espíritu o son puramente humanas. Sobre todo es útil para quienes tienen responsabilidades pastorales (1Jn. 4, 1; Mt. 7, 15-16).
PELIGROS Supone peligros tanto para el que discierne como para el que es discernido. A. Para el que discierne: - apegarse más al don que al autor del don y a la finalidad para la que es concedido. - orgullo y prestigio personal, como si viniera de sus cualidades y no fuera puro don. - utilizarlo mal, equivocándose en las conclusiones. - tomar como luces del Espíritu lo que son deseos, temores o angustias propias. B. Para el discernido - andar a caza de lo maravilloso. Hay quienes piensan que este carisma es automático, como una máquina de servir bebidas o tabaco. Se va tras las personas que pueden tenerlo como a un oráculo con apetito insaciable de "noticias espirituales". Podría ser una especie de magia como nos cuentan los Hch. 8, 9-24 de Simón el Mago que quiso comprar a Pedro y Juan el poder de hacer prodigios por la imposición de manos. - pereza espiritual, infantilismo. En lugar de esforzarse por conocer los caminos de Dios, se buscan soluciones mecánicas, sin poner la ascesis necesaria. Las gracias de los comienzos no son las mismas que las de la madurez. El crecimiento en la vida espiritual requiere silencio, no espectacularidad. Sin la caridad, todo lo demás es nada. (Mt. 7,22-23). El P. Robert Michel dice que no podemos fundamentar la vida espiritual en cosas externas: profecías, revelaciones, mensajes, etc. El carisma de discernimiento es una ocasión para que interioricemos nuestra vida espiritual y lleguemos al fondo de uno mismo. Sólo así podremos percibir la llamada de Dios.
EL DESCANSO EN EL ESPÍRITU (Arriba) Por: P. Ceferino Santos, S.J. 1.1. El hechoCon alguna frecuencia se viene dando en retiros de sanación, en oraciones de intercesión o de liberación, tras la unción de los enfermos con aceite bendecido, o tras la imposición de manos sobre aquellos por quienes se ora, el fenómeno llamado por algunos «descanso en el Espíritu». Otros prefieren traducir el inglés «being alain in the Spirit», como «fulminación en el Espíritu», «dormición en el Espíritu» o quedar abrumado por el amor y la presencia de Dios, o tener silencio en el Espíritu y reposo en Él. 1.2. DefiniciónEl verdadero descanso del Espíritu es un don carismático, otorgado a uno o a varios para trasmitir a otros una cierta protección de Dios, con lo que se alimentan la fe, la paz interior, la inteligencia de las enseñanzas recibidas y se facilita la práctica de la vida cristiana, al suprimirse bloqueos o resistencias mas o menos conscientes a la acción del Señor, lo cual a veces se expresa o se visualiza con un rendimiento ante Dios que conlleva la pérdida pasajera del equilibrio corporal, deslizándose suavemente hacia el suelo o sobre el asiento que se ocupa, con una cesación pasajera del movimiento corporal y local. 1.3. ExplicacionesDado que existen en la práctica pastoral y en la teoría dudas, equivocaciones y hasta errores en torno a este fenómeno del " descanso del Espíritu ", puede resultar útil y conveniente hacer algunas aclaraciones al respecto.
1.4. El poder de descansar en el EspírituEs el problema más vidrioso de este don, que el Señor concede a algunos en los grupos de intercesión.
1.5. ConclusiónEstemos abiertos para acoger los dones de Dios y aceptemos la invitación de Dios a entrar en su descanso para reposar de los trabajos (Hb 4, 10), sin esperar sólo el descanso definitivo y celestial. También en su vida mortal, Jesús invitó a sus discípulos a un lugar retirado a descansar por un rato (Mc 6, 30). Hoy también sigue haciéndolo con nosotros. 2.1. Preguntas y respuestas de la puesta en común sobre el descanso en el Espíritu.1. El poder de descansar a alguien en el Espíritu, ¿por qué se le ha de atribuir a Dios y no más bien al poder de la parapsicológico o magnético del que ora? R.- De hecho, los fenómenos externos del descanso del espíritu podrían ser producidos por una facultad “psi-kappa” con posibles efectos de “psicokinesia” sobre un organismo humano, pero no se daría un verdadero descanso en el Espíritu que viene de Dios, con efectos espirituales de paz y de crecimiento en la fe y en el amor; sino, más bien, un sometimiento al manipulador o parasicólogo y a sus fuerzas psíquicas o magnéticas. Aunque los fenómenos externos de debilitamiento corporal y subsiguiente caída al suelo se produjesen, no se daría los efectos espirituales de liberaciones de opresiones y bloqueos (v.g. incapacidad de amar a otros, sanación del rechazo de personas concretas, crecimiento en la fe y en en amor de Dios, etc.). La dormición de uno por poderes magnéticos no es descanso en el Espíritu, en el que uno queda sometido y abrumado por el poder sanador de Dios, sino sometimiento servil y no liberador a poderes parapsicológicos y al que los utiliza. Cabría la posibilidad de que los poderes parapsicológicos “psi-kappa” fuesen utilizados, sometidos plenamente a Dios y como sacramentalizados por El, para producir efectos espirituales. Pero, aun en este caso, no planteado en la pregunta, Dios sería el agente principal y a El se deberían los efectos espirituales buenos con prioridad plena sobre el instrumento sometido a El, esto es las fuerzas parapsicológicas, elevadas de alguna manera por la acción principal de Dios. En todo caso, siempre es indispensable el discernimiento del comienzo, el medio, el fin y los efectos del descanso para saber si éste se debe a la acción del Espíritu de Dios o es atribuible a otros poderes.
R.- Más bien en la catalepsia se pierde la sensibilidad externa con suspensión de las sensaciones y movimientos libres, a la vez que se dan alteraciones y reflejos de tipo histérico y patológico. En el auténtico descanso en el Espíritu se conserva un grado apreciable de sensibilidad externa, se da paz espiritual posteriormente al reposo, se producen efectos de sanación interior y, a veces física, y también frutos de maduración y construcción de la personalidad cristiana equilibrada, y no secuelas de debilitación patológica de la personalidad como en la catalepsia. Cuando se dan fenómenos histéricos de agitación nerviosa, sofocaciones, gritos y desequilibrio no se trata del descanso en el Espíritu, que produce paz en el que recibe el descanso y en otros que lo ven; sino más bien nos hallamos ante productos naturales de personalidades psicológicas inestables e influenciadas por una personalidad fuerte o por un ambiente propicio al entusiasmo religioso. No obstante, conviene notar para un discernimiento recto que la gracia religiosa verdadera se acomoda a la naturaleza del que la recibe. Cuando se trata de una gracia religiosa fuerte que llega al poco equilibrado psíquicamente o al que necesita conversión y liberación, los efectos externos de gritos, convulsiones vueltas por el suelo pueden significar también el choque que se produce entre las fuerzas salvíficas positivas que vienen de Dios y las fuerzas negativas del pecado, del influjo diabólico y del desequilibrio psicológico del que recibe la gracia fuerte de Dios. En la predicación de John Wesley, el fundador del metodismo en el siglo XVIII, estos fenómenos eran frecuentes, pero más que un descanso en el Espíritu deberían ser llamadas, turbaciones en el Espíritu en una predicación de conversión y reavivamiento espiritual. El que estos fenómenos tengan un componente fuerte somático y psíquico no quiere decir que sean solo fenómenos naturales o patológicos. También en la vida mística de los santos de la Iglesia, en los éxtasis, arrobamientos, levitaciones y otros fenómenos reconocidos en la Iglesia, se daban extraños efectos, en el orden somático y psíquico sin excluir por eso la acción sobrenatural de las gracias místicas. 3. ¿No será el descanso en el Espíritu un hecho natural, propio de la psicología de masas, donde se produce una sugestión colectiva y un contagio por emocionalismo, sin necesidad de invocar para nada al Espíritu de Dios? R.- El descanso en el Espíritu se da mucho en la oración privada por una persona, sin contagio colectivo de masas. Más que de contagio natural, propio de una psicología de masas influenciables, habría de hablarse en las asambleas, donde se da el reposo en el Espíritu, de un don eclesial de sanación, propio de un nuevo Pentecostés colectivo y maduro con frutos de conversión y transformaciones espirituales, que no se logran en otros fenómenos colectivos de masas, movidas sólo por entusiasmos humanos. La sugestión colectiva en estos casos no produce frutos espirituales como sucede en el descanso en el Espíritu. El emocionalismo, sometido a Dios y a sus mociones, no es malo en sí. Se dio en grandes santos y místicos. Dios no actúa sólo en el entendimiento del místico, sino en toda su persona y en su sugestibilidad sometida a Dios y a la fe. 4. ¿Es verdad que el descanso es de Dios cuando uno cae hacia atrás; pero que si uno no cae hacia atrás, sino hacia adelante, que ese descanso no es de Dios? (Risas de algunos). R.- Bien; el signo de discernimiento del descanso auténtico no es el de caer hacia adelante o hacia atrás, sino la presencia operativa de Dios en el alma, que se conoce por la sanación y los frutos buenos de paz, fe y amor que se producen. En el Huerto de los Olivos, algunos de los soldados que venían a prender a Cristo, al oír de sus labios el “YO SOY”, retrocedieron hacia atrás y cayeron al suelo de espaldas (Jn 18, 5). Sólo porque cayeran hacia atrás, no nos costa el que tuviesen verdadero descanso en el Espíritu. (Risas). Pudo tratarse de un signo para mostrar que el poder de Cristo es superior al poder de los hombres. Bien es verdad que Ana Catalina Emmerick, monja agustina estigmatizada, que fallece el 1824, nos dice en sus escritos de la Pasión que el Señor le manifestó que aquellos soldados que cayeron de espaldas, se levantaron del suelo convertidos. Entonces se habría dado un descanso en el Espíritu con frutos de conversión en aquellos soldados caídos al suelo a la voz de Cristo. En este caso al caer de espaldas sería de Dios. Pero es que también al caer de bruces, hacia adelante, en algunas ocasiones es de Dios. Recordad el caso del profeta Daniel. Dios le ha abrumado con su presencia poderosa y cae de bruces en un letargo con el rostro a tierra (Dn 10,9). Cuando quiere ponerse en pie, no puede y adopta la ridícula postura de querer andar a cuatro patas (Dn 10,11); y la palabra de Dios nos lo cuenta sin miedo a los discernidores prudentes y sensatos dictaminen que este descanso en el Espíritu del profeta Daniel no es de Dios ni favorece el prestigio social y religioso del vidente ni se puede juzgar con sensatez que este sea un camino razonable y prudente para nadie. En Daniel 10,15, Dios vuelve a hablar con el profeta y éste vuelve a caer de bruces, hacia adelante. Y Dios está actuando. Cuando por la fuerza poderosa del Dios presente, las fuerzas corporales abandonan a Daniel temporalmente, el profeta cae hacia adelante. La dirección de la caída corporal no tiene excesiva importancia en un discernimiento espiritual, si la tiene en cambio, el que el impulso que provoca la caída provenga de la poderosa y avasallante presencia del Dios vivo. 5. El descanso en el Espíritu me recuerda algunas prácticas iluministas, y, por tanto, debería ser rechazado en la Renovación Carismática Católica por fidelidad al Iglesia que condenó el iluminismo en todas sus formas. R.- En la Renovación Carismática los que saben qué es el iluminismo también lo condenan con la Iglesia, pero se niegan a llamar iluminismo a lo que no es, como nadie llamaría a automóvil a un chalet porque su dueño tuviese el dudoso gusto de ponerle la matrícula de su coche viejo en la puerta. Tampoco nosotros podemos poner apresuradamente la matrícula de iluminismo al descanso en el Espíritu y creer que sólo por eso es iluminista. ¿Con que aspecto reprobable del iluminismo podríamos identificar el descanso en el Espíritu? Acaso, ¿con la pasividad del alma iluminada que ya no tiene que orar ni hacer penitencia, sino sólo permanecer como un cuerpo exánime? En el reposo en el Espíritu la voluntad y la mente permanecen activas en Dios. El reposo afecta al cuerpo y a los sentidos interiores sólo que después libremente se ha aceptado el descanso en el Espíritu. Este nos afecta sólo temporalmente. En él y después de él se ora y el alma habla con Dios. En cambio, en el iluminismo, se supone que el alma no ora ni actúa, como tampoco actúan la voluntad y la mente. Actúan, si, Dios y el demonio, según los iluministas, pero no ellos que pueden cometer las mayores aberraciones sexuales porque no son ellos los que actúan, sino el maligno. El reposo iluminista del cuerpo tampoco tiene nada que ver con el descanso del cuerpo en el Espíritu, que es solo transitorio. El descanso y pasividad del cuerpo en el iluminista es continuo en los “perfectos”; los desórdenes sexuales o emocionales en su cuerpo no son suyos sino de los agentes exteriores que lo manipulan. Ellos viven en la pasividad y el reposo que los hace impecables. Ningún carismático dice nada de esto; tras el descanso en el Espíritu uno siente crecimiento espiritual, pero no es impecable; el hombre conserva la voluntariedad y la deliberación en sus acciones libres. Pegar la etiqueta sospechosa de iluminismo al reposo en el Espíritu es una acción del "padre de la mentira" (Jn. 8,44) y de la confusión, y un pecado contra la verdad, contra la justicia y contra la caridad. No se puede poner la etiqueta de "veneno" en las medicinas y alimentos sanos, que Dios regala a su Iglesia hoy. Pido al Señor Jesús que nos ilumine a todos con su Espíritu de verdad, de ciencia y de discernimiento para conocer sus done y recibirlos con agradecimiento y para rechazar lo que no venga de Dios, de modo que siempre le glorifiquemos en nuestras vidas. ¡GLORIA AL Señor!
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Isa 53:1 ¿Quién dio crédito a nuestra noticia? Y el brazo de Yahveh ¿a quién se le reveló? Isa 53:2 Creció como un retoño delante de él, como raíz de tierra árida. No tenía apariencia ni presencia; (le vimos) y no tenía aspecto que pudiésemos estimar. Isa 53:3 Despreciable y desecho de hombres, varón de dolores y sabedor de dolencias, como uno ante quien se oculta el rostro, despreciable, y no le tuvimos en cuenta. Isa 53:4 ¡Y con todo eran nuestras dolencias las que él llevaba y nuestros dolores los que soportaba! Nosotros le tuvimos por azotado, herido de Dios y humillado. Isa 53:5 El ha sido herido por nuestras rebeldías, molido por nuestras culpas. El soportó el castigo que nos trae la paz, y con sus cardenales hemos sido curados. Isa 53:6 Todos nosotros como ovejas erramos, cada uno marchó por su camino, y Yahveh descargó sobre él la culpa de todos nosotros. Isa 53:7 Fue oprimido, y él se humilló y no abrió la boca. Como un cordero al degüello era llevado, y como oveja que ante los que la trasquilan está muda, tampoco él abrió la boca. Isa 53:8 Tras arresto y juicio fue arrebatado, y de sus contemporáneos, ¿quién se preocupa? Fue arrancado de la tierra de los vivos; por las rebeldías de su pueblo ha sido herido; Isa 53:9 y se puso su sepultura entre los malvados y con los ricos su tumba, por más que no hizo atropello ni hubo engaño en su boca. Isa 53:10 Mas plugo a Yahveh quebrantarle con dolencias. Si se da a sí mismo en expiación, verá descendencia, alargará sus días, y lo que plazca a Yahveh se cumplirá por su mano. Isa 53:11 Por las fatigas de su alma, verá luz, se saciará. Por su conocimiento justificará mi Siervo a muchos y las culpas de ellos él soportará. Isa 53:12 Por eso le daré su parte entre los grandes y con poderosos repartirá despojos, ya que indefenso se entregó a la muerte y con los rebeldes fue contado, cuando él llevó el pecado de muchos, e intercedió por los rebeldes.
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