UNIVERSIDAD YACAMBU

COORDINACION DE POSTGRADO

DOCTORADO EN GERENCIA

CONVENIO UDO MONAGAS-YACAMBU

 

 

 

 

 

 

 

REVALORIZACIÒN DE LA GERENCIA MUNICIPAL EN EL

MARCO DEL MODELO ORGANIZACIONAL ATENAS

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Elaborado por: Ramòn Castillo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPITULO I

 

 

MOMENTO  PROBLEMA

 

 

1.  PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA            

 

 

En la última mitad del siglo XX, y más aún al inicio del siglo XXI, los gobiernos se han visto presionados para responder tanto a las demandas de sus ciudadanos como a la creciente complejidad y al cambio de sus ambientes globales. La solución a estas exigencias se ha dado a través de las transformaciones, la reforma o el desarrollo administrativo de sus gerencias públicas. Estos movimientos en el área de la administración pública, sistemas de manejo organizacional y fortalecimiento institucional, se repiten en todos los rincones del planeta. De hecho, “casi todos los países del mundo, ricos y pobres, democráticos y autoritarios, enfrentan fuertes retos que provienen de diferentes direcciones y fuentes”, Marcucci (2001, p.74).

En el marco de la extrema diversidad local es posible identificar una tendencia de carácter mundial como lo es la Modernización del Estado. Este es un reto que afecta a todos los países y se relaciona con la adaptación y mejora de las estructuras administrativas públicas, capacidades gerenciales, manejo financiero y adaptación tecnológica, como respuesta a las nuevas necesidades y demandas de sociedades mucho más complejas y heterogéneas de lo que eran hace apenas unas décadas.

En efecto, es un proceso de reajuste de las instituciones del Estado y de la gerencia pública ante la necesidad de mejorar la relación costo-eficiencia, la calidad, la simplicidad y la participación en el gobierno. Esa necesidad de “mejorar la eficiencia del sector público y de recortar costos son temáticas las cuales representan el corazón de la Nueva Escuela de Pensamiento de la Administración Pública” (Martínez, 2003, p.66).

En varios países, en opinión de Klisberg (1999) como Francia, Suiza, entre otros, la desburocratización y descentralización se dan juntos con nuevos enfoques para la administración, como la apertura ejemplificadora, adaptabilidad, participación, flexibilidad, diversidad y sensibilidad organizativa.

Visto de este modo, ha ocurrido una Reconfiguración del papel del Estado, ya que el crecimiento y los cambios ocurridos a nivel doméstico e internacional, las funciones y el rol del Estado se han transformado sustancialmente. Las tendencias mundiales de globalización y participación ciudadana han obligado a los gobiernos a debatir sobre “el papel del Estado”, Agudo (2002, p.35).

También consideran la reingeniería de los procesos gubernamentales, al recapacitar a los funcionarios públicos y repensar las políticas públicas. Dados estos rápidos cambios tecnológicos y de la economía global, los gobiernos aprenden, además, a evaluar continuamente su desempeño en lo que concierne a las demandas ciudadanas y presiones globales. Debido a que las responsabilidades del Estado han cambiado, se están introduciendo importantes modificaciones referidas a sus capacidades cualitativas y cuantitativas.

En términos generales, la ruta de este cambio es una perspectiva que se aleja de la administración práctica y la producción directa de bienes y servicios, y se acerca hacia una planificación organizacional más adecuada y efectiva en pro del colectivo, con una estructura descentralizada y desburocratizada que incrementa la importancia de los gobiernos locales, sobre los que recaen nuevas y significativas funciones.

Asimismo, una serie de tareas y decisiones con respecto a políticas públicas, manejadas tradicionalmente por las burocracias y los capitales nacionales, se trasladan cada vez más a un nivel supranacional, debido a los crecientes flujos de bienes, capital, mano de obra e información entre países. Cada vez más, el Estado está obligado a actuar como un ente vinculador de procesos de planificación, consulta, negociación y toma de decisiones en los que participan varios actores estatales y no estatales.

De lo manifestado anteriormente, se deduce que la temática sobre la Gerencia Pública debe abordarse dentro del marco de la Modernización del Estado, ello significa en opinión de Marcucci (2001) garantizar y hacer posible el ejercicio de los derechos ciudadanos, prestar servicios acordes con las necesidades de los usuarios, y crear las condiciones para el libre y ordenado ejercicio de las actividades públicas, a fin de que puedan desarrollarse internamente (localmente) y ser competitivas a nivel internacional. En otras palabras, modernizar el Estado simboliza dotar a la Gerencia Pública de nuevas capacidades y formas de trabajo para poder seguir cumpliendo con su misión de ser garante del bien común.

Sobre la base de las ideas expuestas, vale destacar que en el mundo contemporáneo la gerencia constituye una actividad que está produciendo un salto paradigmático, al pasar de nociones y conceptos tradicionales a intentos de mayor escala para hacer más científico y riguroso el conocimiento manejado, ello responde a exigencias muy concretas. En tal sentido, en el campo social estas exigencias adquieren mayor relevancia. Sus programas se hallan inmersos en contextos cuya turbulencia reclama sistemas complejos y altamente sensibles de interpretación, que puedan fundar eficientemente la acción.

Surgiendo por ello la percepción de que algo estaba sucediendo en la gestión pública, dicho elemento se halla entonces en abierto contraste con respecto a lo teorizado y conceptualizado, surgiendo de esta manera el marco de la Revalorización de la Gerencia Municipal, tal como lo esgrime Kliksberg (1997):

Es darle mayor significado y relevancia al descompromiso del Estado, de las iniciativas locales y regionales, del reconocimiento de los particularismos e identidades territoriales”. Asimismo, el citado autor plantea que es “la reconversión centrifuga destinada a reducir las rigideces burocráticas, reevaluar a la “patria chica” y promover de algún modo una democracia del contacto, de la proximidad, (p.8).

 

En sí, dicha revalorización constituye el realce significativo de la participación ciudadana dentro de la actividad y existencia misma del Estado.  Por ello, la gerencia pública exige una preparación más amplia, donde la habilidad gerencial reside en la capacidad para innovar, experimentar, modificar, improvisar y conducir talentos que suelen suprimirse o desanimarse por la rigidez del diseño y los procedimientos centralizados de gerencia.

De tal modo, lo que conduce al éxito de una gerencia en el caso del sector municipal es gestionar simultáneamente y probar continuamente nuevas ideas y métodos en pro de un colectivo quien demanda una determinada capacidad de respuesta ante sus planteamientos.

En el marco de lo expresado, se deduce que debido al ritmo de la vida empresarial e institucional de hoy a nivel nacional, así como a  las múltiples incertidumbres del entorno de los negocios, los gerentes se ven forzados a encargarse aún más de manejar el cambio. Por ello, en una época marcada por la competitividad, la diferenciación está dada por el recurso humano que posee cada organización (Garavitz, 1999), contando con profesionales capaces que actúen individualmente, esto, debería ser el paradigma presente dentro de la Administración Pública, contextualizada como los entes u órganos que tienen a su cargo el ejecutar diversas actividades apegadas al cumplimiento de las leyes.

Al respecto, Brewer (1998, p. 74) aduce que “el campo en el cual se mueve la administración pública como actividad, es el interés público, de los fines públicos... que son beneficiosos para la comunidad”. No obstante, Lares (1997, p.22) manifiesta que “el termino administración es usado como un cuerpo o conjunto de entes u órganos ordinariamente encargados de ejercer la expresada actividad o función”, y en esta carrera hacia la competitividad empresarial, es fundamental el ser generador-catalizador de las reglas de juego y proveedor de la infraestructura de servicios.

Visto de esta manera, se observa la importancia meritoria que reviste la Administración del sector público en aras de la consecución de logros para el colectivo, so pena de sancionar el enriquecimiento ilícito y delitos contra la cosa pública, estatuido esto en la Ley contra la Corrupción Administrativa (1999).

Sobre la base de lo mencionado, es necesario resaltar el hecho de que es en la Administración Pública donde las complejas relaciones entre las personas, el Estado y la sociedad se vinculan al desarrollo de las fases sucesivas al fenómeno económico, social y político y en el cual un gerente debe poseer claridad en el rol a desempeñar dentro de las definiciones teóricas respecto a los procesos administrativos.

Al efecto, Moreno (1999, p.40) argumenta que “el gerente público tiene la responsabilidad de dirección, coordinación, supervisión y control de las políticas y los procedimientos de planeamiento, es decir, los principios administrativos deben ser considerados como plataforma que impulse la gerencia pública.

 

Por ello, se deduce como necesario la presencia y el establecimiento de una gerencia del sector público nacional cuyas aptitudes reflejen ser cogestores del cambio social para propugnar la participación ciudadana a fin de lograr consolidar una acción exitosa que se proyecte a su comunidad, a su región, en virtud de que sus funciones y actividades se encuentran normadas legalmente dentro del Derecho Administrativo, específicamente bajo los parámetros de la Ley del Estatuto de la Función Pública (2002), en su Capitulo II el cual trata de los Deberes de los Funcionarios Públicos y en especial su Artículo 28.

A tal efecto, Nuñez (2003, p.13) afirma que “se puede entender a la participación ciudadana como la intervención directa de la ciudadanía en las actividades públicas”. Asimismo, Fernández de Mantilla (1999) define la participación en sentido amplio como:

...el conjunto de actividades, interacciones, comportamientos, acciones y actitudes que se dan al interior de una sociedad en forma individual o colectiva por parte de individuos, grupos, partidos e instituciones, las cuales van dirigidas a explicar, demandar, influir o tomar parte en el proceso de decisiones políticas o, en el sentir de Easton, en el reparto autoritario de valores, (p.74)

 

 

De este modo, el aspecto común de estas definiciones estriba en la intervención del ciudadano, no obstante, lo singular radica en que la participación de la sociedad civil en la mayoría de los casos de gerencia municipal no constituye parte integral del proceso de gerencia de gobierno local evidenciando que ese vínculo parece inexistente a la luz de la realidad actual.

En consecuencia, las Reformas del Estado Venezolano han permitido incorporar elementos donde se encuentra implícita la comunidad como propulsora de cambios en el desarrollo social y en donde la inserción y participación del gerente público está dirigida a obtener resultados concretos de los planteamientos y respuestas ligados a su colectivo.

De allí se observa, la enorme importancia al rol de la participación como medio para elevar los niveles de responsabilidad institucional de los gobiernos municipales, en si, incentivando la participación como un medio de profundizar la democracia y control de la administración del gobierno local.

Bajo este marco, las respuestas habrán de tener un impacto sobre los presupuestos del entramado administrativo público y la formación de administradores de este sector, sin olvidar por supuesto que al gerenciar tal cual lo esgrime Rojas (1994, p.3) “se está actuando sobre las personas, que se está ejerciendo influencias e impactos de múltiples valores o efectos sobre la vida de estas personas y por tanto, sobre el futuro de la organización”.

Es evidente que el municipio, como una de las entidades políticas territoriales forma parte de la estrategia global de la Reforma del Estado, orientada a establecer los mecanismos para que la comunidad pueda intervenir en el diseño de las políticas públicas, en su ejecución y control a fin de contribuir a alcanzar los objetivos trazados a largo plazo en la estrategia de modernización del Estado, la profundización de la democracia, el fortalecimiento de la sociedad civil y el establecimiento de nuevas relaciones entre esta y el Estado, esperando que ello coadyuve a eliminar los vicios del paternalismo, el control del clientelismo y el elevado poder discrecional del Estado.

En el marco descrito, la participación ciudadana se percibe como uno de los objetivos fundamentales a alcanzar, pero sin duda alguna, por una gerencia pública eficiente, ello será posible en la medida que se establezcan mecanismos para que la comunidad y la gerencia pública de los municipios puedan involucrarse e intervenir en el diseño, ejecución, control y seguimiento de las políticas públicas que la afectan directamente.

En este sentido, se han iniciado acciones tendentes a la formulación de una nueva visión de la gerencia municipal; pasar de una visión tributaria a una visión estratégica para el equilibrio territorial, de una planificación del territorio Municipal aunada a una planificación integral que permita su desarrollo en los ámbitos urbano y rural, donde la seguridad jurídica este siempre presente y, en términos generales, que permita y facilite información para alcanzar la planificación del territorio de manera sustentable y sostenible.

Demarcando que las actuales Gerencias Municipales presentan una gama de deficiencias o problemáticas cuyo desglose lo enuncian los departamentos de personal de dichas gerencias según sondeos de opinión realizados, a saber: presentan diseños organizacionales basados en funciones y posiciones en el organigrama, más que en procesos; desmejoramiento de la calidad del servicio y aumento del ciclo productivo y de los costos, bases de datos y tecnología de información incipiente, carencia de trabajo en equipo, carencia de identificación de las competencias centrales de la organización pública, carencia de una correspondencia de las estructuras administrativas y de responsabilidad con las estrategias de mercado actual que debe existir en el ámbito público.

Asimismo, demarcan los departamentos que no se alinean a la estructura de recompensas de la gerencia pública local con sus estructuras administrativas y de responsabilidad, lo cual configura una típica organización pública tradicional desfasada de una estructura organizativa actual que contribuya al logro de sus objetivos en pro del colectivo, visualizándose que dicha estructura organizacional tradicional  no aplica mecanismos de democracia participativa, donde se hace presente el esfuerzo por incorporar las comunidades al proceso de toma de decisiones en lo que a políticas municipales se refiere, conducentes a construir una mejor calidad de vida, beneficiando a las mayorías sin afectar a las minorías.

Hechos estos que no se manifiestan sin duda, en el desarrollo del Municipio y en la satisfacción de los usuarios y por ende, de los contribuyentes. Todos estos desaciertos presentan una arista que apunta hacia la forma gerencial que expresan y los cuales representan modelos organizacionales tradicionales y desactualizados, en sí se demarca con ello la problemática existente.

En función de que el paradigma de modelar una organización siguiendo los principios de los modelos Weberiano, Taylorista o Fayolista y sus seguidores en la actualidad resulta desfasado y no garantiza un rendimiento efectivo, por ello, es importante ir tras la búsqueda de una esfera organizacional que conduzca, sea proclive al interactuar entre y con la gente, asumiendo una gestión local bajo el paradigma de la participación ciudadana y por ende, ello traduce lo relativo a una Revalorización de la Gerencia Municipal.

En este escenario local se visualiza la profunda huella que apertura el camino hacia una Revalorización de la Gerencia Municipal, bajo la premisa de un nuevo escenario local y con actores sociales que potencien la flexibilidad organizacional vía modelo descentralización y participación, el cual articule nuevamente la relación Estado-sociedad en el plano local, tomando como consigna un nuevo modelo organizacional que tienda a enmarcar lo expuesto.

En virtud de que se puede establecer con otro tipo de modelo organizacional vía Revalorización de la Gerencia Municipal el establecimiento de un mecanismo de diálogo con los habitantes para llegar a acuerdos favorables para todos, promoviendo la utilización más efectiva y eficiente de los recursos municipales en procura de incrementar la calidad de vida de los habitantes del municipio. 

Al efecto, en opinión de Kliksberg (2001):

 

se debería maximizar la flexibilidad de la organización a fin de dotarla de las mejores condiciones de adaptabilidad. Si se pone énfasis en estructuras fijas, permanentes, rígidas, se está yendo en el sentido opuesto. La capacidad de reaccionar ante situaciones cambiantes va a disminuir enormemente, (p.6).

 

Todo ello en función de que la Gerencia en los Municipios de Venezuela sufren la herencia viciada de la gerencia pública venezolana a la cual está circunscrita y de facto hay que ubicar las vías de su modernización de cara a la vorágine del cambio de su entorno, para darle mayor amplitud y fortalecimiento a la participación ciudadana con la prestación de un servicio de calidad para y por el usuario.

Una gerencia municipal regida por el paradigma tradicional es necesariamente impotente para responder con eficiencia a las demandas de un colectivo inteligente, ante la complejidad del entorno, calidad de los servicios prestados, desarrollo humano vecinal e integración con los mismos, representando ello las consecuencias de dicho entramado organizacional, por tanto, se requiere de nuevos paradigmas de gerencia municipal para esta realidad actual y esto se puede enmarcar bajo el modelo organizacional Atenas. 

El Modelo Atenas es visto como un modelo de avanzada, propuesto como modelo a utilizar para formular unos lineamientos adaptables y/o adecuados a la Gerencia Municipal en Venezuela. Basado en criterios de organizaciones altamente descentralizadas, indicación generalizada actualmente, en lugar de las macroorganizaciones. Estimula la autofijación de metas por parte de grupos descentralizados e incentiva el trabajo a partir de condiciones autonómicas de cada uno de los grupos en un marco de alta deliberación que permita entender lo que pasa en la realidad.

Bajo esta óptica, vale destacar que el Modelo Atenas proviene de una investigación que ejecuta la London School of Business Administration, según lo menciona Arbelaez (2004) donde esta institución realizó un estudio sobre modelos organizacionales actuales, concluyendo que existe un modelo completamente descentralizado y adaptado a las circunstancias del momento. 

De este modo, hoy día correspondería modificar totalmente el concepto tradicional para pasarlo a un modelo Atenas, por cuanto gerenciar no es la dirección hacia determinados objetivos, sino que es facilitar las condiciones para que los recursos humanos de la organización respondan individualmente, creativamente, a un medio que requiere adaptaciones permanentes y facilitar espacios. Esta es la idea del modelo Atenas, donde los grupos puedan reaccionar a las condiciones particulares del contexto en que trabajan, es decir, entender su capacidad de adaptabilidad a las condiciones locales del momento.

En sí, esto revela la necesidad de una Gerencia Municipal que incentive, active y estimule el andamiaje del servicio prestado al colectivo los cuales generen nuevas oportunidades y bienestar para las comunidades a través de los impuestos recabados por estos en forma de ingresos extraordinarios, y conlleven además a la satisfacción del ciudadano como contribuyente. Aunado a crear las condiciones para transformar a estas gerencias en organizaciones capaces de aprender, adaptarse y responder adecuadamente a los nuevos requerimientos.

Ello conduce a reflexionar sobre el hecho de modelar, de proponer una definición y articulación de los valores personales, institucionales, visionarios de una verdadera Gerencia Municipal bajo el enfoque de un modelo organizativo actual, el cual permita insertar esta gerencia local en el verdadero espíritu del proceso de descentralización, donde se genere un proceso comunicacional y de integración con la comunidad, el cual a su vez, promueva mecanismos de participación ciudadana que coadyuven al desarrollo del mismo.

En consecuencia, no se trata solamente de analizar cómo mejorar la gerencia municipal actual sino que de repensar qué se hace y cómo se hace, planteando soluciones distintas y actualizando permanentemente estrategias políticas y procedimientos, en sí, darle un enfoque de revalorización de sus componentes gerenciales dentro de la gestión local tomando en consideración al modelo organizacional Atenas, cuyas aristas se caracterizan como se ha mencionado, por una direccionalidad orientada a la satisfacción del ciudadano como cliente de los servicios brindados por el sector municipal en este caso, donde la estructura organizativa contenga mecanismos de coordinación interáreas, además de una redefinicion y estandarización de sus procesos operativos y gerenciales, con una tendencia clara de la informatización de la gestión local, vía flexibilización de su modelaje gerencial.

Lograr esas capacidades y sobre todo, el respaldo e incorporación de la ciudadanía local como principal activo de la gestión municipal, exigirá de las autoridades condiciones y actitudes que le confieran una imagen nueva y diferente ante la población: ética, sentido de compromiso y liderazgo activo, deberán acompañar a quienes deseen asumir el reto de los próximos años.

Es en realidad, pasar de la teoría a la práctica con la puesta en marcha a lo que sería una gerencia pública municipal la cual vaya en procura de ser canalizadora y catalizadora del colectivo, toda vez que se considera una vía para la participación de las comunidades en sus problemas y realidades, generada como respuesta individual y creativa al fomento del desarrollo sustentable de los Municipios, para que vaya aparejado a las circunstancias del momento, lo cual se ha considerado como propósito del presente estudio.

Estas ideas sugieren la conveniencia de realizar cambios significativos en la burocracia tradicional y en la cultura burocrática, tal como lo señalan las críticas más avanzadas de la burocracia (Barzelay, 1994), las cuales describen algunos de los fundamentos del nuevo paradigma de la gerencia pública, tales como Reestructuración, Reingeniería, Reiniciación, Realineación y Reconceptualización, variables y/o elementos que sin lugar a dudas, configuran la Revalorización de la gerencia municipal en este caso.

Es en realidad, instaurar un nuevo tipo de gerencia municipal enmarcada en promover y consolidar las transformaciones que exige una gerencia local moderna al amparo de una gestión innovadora, participativa, eficiente y profesional.

El desafío sin lugar a dudas, estriba en adecuar las corporaciones municipales para lograr excelencia en cada una de las funciones que por ley tiene asignada. Para lograrlo se requiere rescatar la noción de servicio público con sus consiguientes implicaciones en términos del componente ético, ya que actuar en el sector público es servir a la sociedad y tratar de coadyuvar con el bienestar colectivo, enmarcado bajo un modelo organizativo moderno adaptado a la gerencia municipal y a las nuevas demandas bajo el marco del modelo organizacional Atenas, donde están las posibilidades de excelencia de la gestión para servir mejor a los ciudadanos y lograr un desarrollo sustentable del espectro municipal, logrando de esta manera, la Revalorización de la Gerencia Municipal en pro del colectivo.

 

1.1. FORMULACIÓN DEL PROBLEMA

 

Considerándose  la  situación  planteada, se  formularon las  interrogantes  del estudio de la manera siguiente:

¿De que manera se debe realizar la revalorización de la Gerencia Municipal tomando como marco el modelo organizacional Atenas de manera de generar un ámbito social de participación ciudadana en el espectro municipal?

 

¿Cuáles son las líneas de acción que debe seguir la Gerencia Municipal en el país ante los cambios originados en el entorno comunitario? 

¿Cómo es la predisposición conductual de los gerentes municipales del país ante la incorporación de herramientas gerenciales que coadyuven a los propósitos institucionales y comunitarios como ejecutores del desarrollo local?

¿Cuáles son los componentes del modelo organizacional Atenas presentes en la actual gerencia municipal?

¿Cuáles son las pautas o criterios del contexto teórico del Modelo Atenas que deben ser utilizadas para obtener una Gerencia Municipal accionadora de la participación ciudadana?.

¿Qué lineamientos teóricos gerenciales deben ser establecidos para lograr la revalorización de la Gerencia Municipal, el cual permita la obtención de un valor agregado para el colectivo y el desarrollo local?

 

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