Panorama Digital, 11 de Marzo de 2002

Trasladada la violencia a la Universidad Central de Venezuela

Luis Fuenmayor Toro

Los ucevistas hemos sido testigos recientes de cómo la violencia política capitalina ha comenzado a invadir nuestro autónomo territorio, en virtud de la acción partidista de Bandera Roja, Primero Justicia y los restos de Acción Democrática y Copei, quienes quieren utilizar el recinto universitario como sede de sus movilizaciones contra el Gobierno Nacional. Los opositores del proceso actual piensan que ya tienen en su poder la Plaza Altamira en el este de Caracas y ahora necesitan un lugar más céntrico y han escogido a la Ciudad Universitaria, donde han encontrado muy poca resistencia a sus acciones antiautonómicas, entre otras razones porque no se ha comprendido la esencia del razonamiento que llama a impedir la partidización de los espacios universitarios.

Con excepción de los encapuchados, nunca en la historia de la Universidad Central de Venezuela su recinto había sido utilizado forma tan impune por ningún partido político, pues los estudiantes, profesores y trabajadores organizados, además de sus autoridades, se hubieran pronunciado categóricamente con un rechazo rotundo, similar al que siempre se les dio a los encapuchados. Estos utilizaban la Ciudad Universitaria para sus protestas y acciones contra los gobiernos de la Cuarta República y fueron rechazados por todos los universitarios, incluso por quienes como yo estuvimos enfrentados con dichos gobiernos. Era claro para todo el mundo que si los encapuchados querían protestar y enfrentar a los gobiernos de entonces no podían hacerlo desde los espacios universitarios. Eso, que hasta muy poco lo entendía todo el mundo, pareciera que no lo entienden hoy algunos decanos ucevistas, guiados por sus posiciones viscerales contra el Gobierno, ni el propio rector, quien en lo personal pienso no está actuando de mala fe, sino que se encuentra confundido a raíz de los sucesos ocurridos hace un año con la toma del local del Consejo Universitario.

Con la excepción de los encapuchados (Bandera Roja y otros en el tiempo) ni siquiera en los momentos políticos más difíciles del país, partido político alguno pretendió usurpar el lugar de los universitarios, para iniciar sus movilizaciones de calle. Ni cuando la lucha armada, ni durante el último gobierno de Carlos Andrés Pérez, momentos en que las luchas involucraron realmente a una porción importante de los venezolanos, pudo un partido convocar directamente una movilización política opositora desde los espacios universitarios. La universidad estaba muy por encima de las luchas partidistas como sitio de la discusión más elevada, de la reflexión intelectual profunda y de las grandes movilizaciones de su comunidad, atendiendo el llamado de sus organismos estudiantiles, profesorales y de trabajadores, y otras veces el de sus organismos de cogobierno.

Las acciones antiautonómicas de Banderas y sus cómplices trajeron como respuesta la acción, inadecuada también, de un sector progubernamental, viéndose la UCV envuelta en una disputa violenta que le era totalmente ajena. Evitemos que el Alma Mater sea transformada en centro de odios e intolerancia.

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