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Red Bolivariana, 2 de Marzo de 2002
¿Quieren protestar?
Irving M. Vierma M.
Cada vez que pienso en el tema, evito llegar a hipótesis apresuradas. Sin embargo, hay constantes que no se pueden evitar. Por ejemplo, la curiosa ambigüedad que se plantea sobre quienes claman por una mayor libertad de expresión, haciendo pleno uso de ella; o también aquellos que viven regando rumores y hablando pestes del gobierno y al salir de la oficina, tiran a la calle -sin ningún remordimiento- el envoltorio del cocosete que se acaban de comer durante el "coffe brake". Al final del día podemos esbozar una tragicomedia absurda entre la realidad de nuestra sociedad y su conducta al respecto.
Ante el inmenso reto de construir un país, un pequeño pero poderoso sector ha dedicado esfuerzo, dinero y tiempo en evitar que las demás fuerzas logren ciertos objetivos. Sin embargo, lejos de proponer con argumento y destreza, se han encasillado en una absurda pero al mismo tiempo insolente idea: sacar al presidente de Miraflores. Esa es la idea suprema, la madre de todas las soluciones... (¡?) Y ¿después qué?
Mientras el sector oficial tiene un proyecto y una idea más o menos clara de las metas a lograr en determinados espacios de tiempo, sus opositores andan del timbo al tambo, agarrándose de cualquiera que quiera decir o hacer sandeces. ¡Bravo! "Excelente estrategia"
¿Cómo podemos aferrarnos a la constitución si desconocemos lo que no nos conviene? Ilustro la pregunta: Me paro frente a un micrófono y exijo al presidente que respete la constitución y bla, bla, bla y luego le digo que renuncie y bla, bla, bla y luego le digo que él es el culpable de todos mis males y bla, bla, bla y le digo que por culpa de él no tengo trabajo y bla, bla, bla... y al final le digo: "¡Mira, tú, mijito, vete pa´l carrizo que me caes mal!" ¿Estoy claro? ¿Realmente conozco los preceptos constitucionales? ¿Puedo considerarme "demócrata" por mandar al c... al presidente por aquello de la libertad de expresión? Eso es como comer lentejas con tenedor. La democracia es un precepto demasiado complejo y particular a cada nación que no podemos pretender que se pueda digerir en un instante tan breve como ahora. Debe pasar más tiempo.
Imagino que muchos de los lectores de esta nota han viajado, al menos a las Antillas. Allí nos encontramos (digo, el desarrollo) con ciertos valores que han ido formando la ciudadanía de esos países: la disciplina, el respeto, la voluntad y el trabajo. Creo que no basta con ponernos a ondear banderitas y pancartas muy bonitas sobre uno u otro. No basta con salir a la calle y pegar alaridos de pseudodemócratas con la premisa de nuestra pasada historia "democrática". No es suficiente con ponernos bravos con nuestros amigos o familiares que piensan diferente y tienen ideas diferentes. Ni siquiera es admisible descalificar o hacer juicios a priori de personas o instituciones con las cuales jamás hemos desarrollado una identidad. Lo único que debemos y podemos hacer es aprender.
¿Quieren protestar? Aprendamos a protestar primero, luego vamos y nos expresamos. Pero protestar por protestar es tan insulso como batir el aire con las manos. Debemos plantear objetivos, elaborar proyectos que tengan viabilidad con nuestra protesta; de lo contrario, estaremos cumpliendo el capricho de algún demagogo que lo único que ha hecho en esta vida es utilizar a los demás y a su país para su propio beneficio.
A los rojos, a los negros, a todos: tolerancia e inteligencia
para poder protestar. Si no pueden hacerlo, empiecen entonces por aprender.
Para finalizar, voy a sugerirles a todos los novatos en esto de protestar (ya
que en otro tiempo, protestar no era muy saludable) que si no tienen algo que
valga la pena una protesta, busquen en la siguiente lista algún tema que, en mi
opinión, requiere de personas enérgicas y consecuentes como las que a cada
rato se van a pasear a la plaza Francia (Caracas) o a la UCV, ya sean
oficialistas u opositores: somos todos iguales ¿o no?.
La contaminación ambiental: Empresas del estado, empresas
privadas, industrias y demás organizaciones relacionadas a la producción de
bienes y servicios son responsables directos de severos daños ecológicos al
ambiente. Hasta ahora nadie ha marchado frente a las industrias y fábricas que
contaminan el aire, los ríos y la vegetación... sería una protesta
interesante.
El deterioro sistemático de la familia: sin comentarios.
La transculturación: los valores nacionales de todas las expresiones culturales están siendo vulnerados por agentes externos sin que eso le empiece a importar a muchos. Seguramente saben quien es NSYNC pero ni remotamente tienen idea de lo que pasa en su comunidad (culturalmente hablando) y no me vengan con que es culpa del gobierno local o estadal o central... ¡Vamos! A hacer banderitas ¿es aburrido? Ah! Ahí no salen por Globovisión... "¡es que la cosa es por allá, en un barrio o en un pueblito lejano!"
El desarrollo tecnológico: ¿por qué las empresas no invierten en desarrollar tecnología nacional y prefieren usar ese dinero en costosas campañas publicitarias? ¡Ah! Es que son inversionistas "extranjeros". Perdón. Que sigan abriendo tiendas de hamburguesas... "eso es desarrollo" (¡?)
El deporte integral: los deportistas deben ser instruidos al mismo tiempo. ¿Alguna sugerencia? ¿Alguien sabe cómo funciona la burocracia deportiva acá? ¿Y entonces, qué hemos hecho al respecto?
Lo cierto es que la lista es interminable. Cualquier aspecto de nuestra vida en colectivo tiene cualidades de protesta, pero ahora que lo pienso después de tanto escribir y pensar pistoladas ¿si en vez de protestar y gastar tantas energías, creatividad, dinero y tiempo en ello, me organizo y disciplinadamente elaboro un proyecto viable y me pongo a trabajar en ello? Sería más provechoso para el país, ¿no creen?
No quiero protestar, ¡voy a trabajar!