El Universal, 27 de febero de 2002.

Libertad de expresión, la nueva religión

Reinaldo Bolívar

LA CRISIS VIRTUAL creada por una radicalizada oposición (politiqueros, jerarcas católicos, oficiales resentidos, empresarios rentistas, sindicaleros y magnates de la comunicación), pasó al plano real. La propaganda confunde a la clase media y angustia a los sectores populares. Resultó la estrategia de comprar grandes cantidades de divisas a fin de debilitar el bolívar y las reservas internacionales. Tres símiles podrían explicar el actual proceso político.

1. La toma de la lejana, al centro del poder político, Plaza Francia, (un seguro jardín, de una alcaldía antichavista) por no más de 3.000 personas es una caricatura de la hecha al rectorado de la UCV por un grupo de estudiantes. Estos pedían transformación universitaria, no la cabeza de las autoridades; no cayeron en el juego del autoproclamado rector ni se fueron a la casa de la legítima a amedrentar a su familia, como lo hizo el coronel junto a la turba que lo siguió a La Casona usando la violencia que tanto critican. Los tomistas de Altamira, sin líder, siguieron la incoherencia de uno artificial, un militar que sucumbió a la tentación de una gran producción de televisión en cadena nacional que no logró el efecto esperado en la población. Ni siquiera un contralmirante con libreto en mano sedujo a las masas.

2. Las trasmisiones políticas se asemejan a las simultáneas de los juegos de beisbol. Empiezan con imágenes del partido que consideran genera más rating, y un recuadrito del otro juego que desaparece a partir del segundo inning. Aquí pareciera que no hubo marcha progobierno el 23 de enero, que 'nadie vio' (ni los helicópteros) la alegre multitud que marchó el 4F (la mayor marcha de la democracia en apoyo a un gobierno legítimamente electo). Para los medios todo el mundo andaba de negro, trancando calles. Con el show del coronel, hicieron ver al mundo que el país se metió en la Plaza Francia; no informaron que frente al Palacio de Miraflores llegó haber 20 veces más personas progobierno. Se apropiaron del término sociedad civil, que ahora es sinónimo de oposición. La excusa para no ejercer a cabalidad, no puede sentirse amenazado porque les griten 'que diga la verdad', hacerle una señal, o que el Presidente regaña. Qué diría un corresponsal de guerra, o los comunicadores que cubrieron el golpe del 27F. Tacoa, Vargas... Periodista es periodista.

3. Nace una nueva religión. Al estilo de las fundamentalistas o de la católica medieval. El culto se basa en el monopolio de la libertad de expresión. Los sumos sacerdotes son los magnates del negocio. Los presbíteros una élite de acólitos periodistas, locutores y columnistas (algunos mercenarios) que clasifican lo que es o no es verdad y sentencian a los herejes. El púlpito: la televisión, la radio y la gran prensa. La feligresía, los que creen todo lo que digan los neopastores.

En suma, esta es la receta para incendiar un país. Agregue mucho dinero y un poderoso gobierno extranjero acostumbrado a tutelar democracias.

No digamos amén.

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