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Venezuela Analítica, 19 de Febrero de 2002
Derecha militar y jefatura
Néstor Francia
Para mí el plan es evidente: la derecha militar ha decidido ponerse al frente de la clase media conservadora que se reúne en la Plaza Francia. La brecha está abierta por la manifiesta incapacidad del liderazgo civil opositor para jugar ese papel. La estupidez ilustrada, con voces como Manuel Caballero, Arráiz Lucca y Pino Iturrieta, ha hecho declaraciones antimilitaristas, pero no tiene ni el vuelo político, ni el carisma ni la aptitud para liderar a las escuálidas aunque representativas masas de la Plaza Altamira.
Los representantes de la clase media civil, como Elías Santana, Leonardo Carvajal, Ruth Capriles, aparecen como débiles y confusos ante sus propias multitudes. Ni qué decir de los vestigios del pasado, la índole de Marín, Ledezma, Calderón, William Dávila: la gente les arrebata los megáfonos. En cuanto a los neo-socialcristianos de Primero Justicia, se intuye cierta ineptitud para subir cerro anímicamente. Por otra parte, Mendoza es medio guabinoso y ya Peña no engaña a nadie: es un líder de opereta con las agallas hipertrofiadas.
De allí que la derecha militar, con su discurso anticomunista, antifidelista, pronorteamericano, neoliberal, lleva adelante el plan, hasta ahora con éxito. Me resultó patético ver cómo la clase media conservadora de la Plaza Francia vitoreaba a los actores principales de su concentración, Hidalgo Valero (promoción Blanca Ibáñez) y Pedro Soto. Mientras tanto, el contralmirante Tamayo se paseaba por los medios ante la obsecuencia lamentable de los entrevistadores.
Creo que en el plan, ese papel mediático ha sido asignado a oficiales como Tamayo, evidentemente mejor formados, a pesar de las barrabasadas que expresan (Valero, Soto y Flores dan pena ajena).
La derecha militar, ante la imposibilidad de dar un golpe, por razones nacionales e internacionales, se prepara para asumir la jefatura de la oposición. La clase media conservadora ha comprendido, con certera intuición, que el recio liderazgo de Chávez no podrá ser enfrentado por señoritos de buenos modales ni por dinosaurios del pasado y, ante el vacío de liderazgo, se está yendo detrás del fascismo militar camuflado.
Este último sabe que no podrá tumbar al gobierno con los escuálidos de la Plaza Francia, pero asumiendo la jefatura de esa masa pequeña pero soliviantada, podrá proyectarse hacia los desprendimientos del chavismo popular, sin los cuales nadie podrá contra Chávez. El plan de la derecha militar avanza y, lamentablemente, muchas personas inteligentes están sirviendo de tontos útiles.