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Red Bolivariana, 7 de Marzo de 2002
Conversaciones Con Dos
Orcar Ramon Duaihi
No, no hay ningún error en el título ya que no se trata del famoso libro "Conversaciones con Dios" sino que, se trata de conversaciones con dos, con dos escuálidos amigos míos que me encontré vestidos de negro en un centro comercial cuando regresaban de la marcha CTV-Fedecámaras del 27 y me decían con mucho orgullo que hasta le habían dado la mano a Arias Cárdenas (¡asco! dijo una señora que nos pasó por el lado) y también saludaron al payaso que se disfrazó de coronel en los carnavales.
Yo creo que cuando Chávez vea la marcha por TV va a tener que
renunciar porque ahí sí había gente mi compadre, no como la marcha del
oficialismo que no llegaban ni a cinco mil personas. Mira la franela y el
sombrero que me compré no me vas a decir que no están fashion. Si, si lo
están les dije yo mirando el ridículo sombrerito negro con la palabra
escuálido alrededor en blanco, al igual que la franela negra y la bandera negra
y como me imagino que tendrán el alma y el cerebro, oscurecido por tantos malos
pensamientos.
Como ese día yo había visto la marcha del oficialismo, como la llaman ellos, y
pude ver que cuando estaban llegando a la Plaza de la Candelaria, todavía
venía gente marchando por Chacao, me encontraba de humor como para oírles un
rato más.
Entre otras cosas me comentaron que ellos no eran hombres de marchas pero como el país nunca había tenido una crisis tan grande, con la gente prácticamente muriéndose de hambre y más ahora con esta devaluación, con los militares descontentos, con las amenazas a la libertad de expresión, con los ataques a la Iglesia, con las invasiones a la propiedad privada entonces por eso ellos se habían visto en la necesidad de marchar junto a los trabajadores oprimidos de este país. Fíjate lo que están haciendo con PDVSA, ya falta poco para que la quiebren porque hasta botaron a Lameda que sí lo estaba haciendo bien, para poner a uno que no sabe ni de qué color es el petróleo, me comentaban con mucha propiedad.
Así continuaron mis conversaciones con dos, con dos loros mediáticos, con dos desmemoriados, con dos videntes, como muchos, de una realidad que sólo existe en los guiones de los noticieros televisivos y de la gran prensa nacional, una realidad que es narrada desde las 5 AM al despertar, hasta bien entrada la madrugada al acostarnos, un mensaje de negatividad apuntalado por las cadenas noticiosas internacionales, un mensaje de desesperanza, de caos, repetitivo hasta el cansancio pues cuando se dicen tantas mentiras no se puede dar tregua porque entonces se reflexiona y salen a la luz las verdades. Realmente oyéndolos a ellos provoca vestirse de negro porque en ese discurso no hay espacio para el color, para la alegría.
Que distinta es nuestra realidad, la de las escuelas
bolivarianas, la de la construcción de viviendas, la de los créditos para las
microempresas, para la pequeña y mediana industria, la de la construcción de
la red ferrocarrilera, la de la culminación y arranque de autopistas a todo lo
largo y ancho del país, la del respeto a los derechos humanos y a la libertad
de expresión, la de la tolerancia, la de mayor presupuesto al gasto social, la
de la ley de pesca, la de la ley de tierras, la de los indicadores de mortalidad
infantil disminuyendo, la del país con crecimiento económico en medio de una
resecion mundial, la de los programas alimentarios en las escuelas, la de la
dignificación de nuestras clases sociales mas empobrecidas, la del plan
Bolívar sin precedentes en el ámbito mundial, la del Presidente que habla y
explica a su pueblo cada una de las decisiones del ejecutivo, etc., etc., etc.
Con razón en esta realidad sí hay esperanza, fe, alegría, vida, imposible
vestirnos de negro con esta alegría que respiramos, con esta revolución
bonita, llena de colorido.
Pobre de mis amigos escuálidos porque sólo hoy en mis
conversaciones con dos, con solo dos de ellos, he podido comprender que el
escualidismo es una enfermedad, que el escualidismo es la pérdida del contacto
con lo real, inducido por una inyección mediática que termina causando
adicción.
A última hora supe que el Ministerio de la Salud esta recibiendo ayuda
internacional para la creación de centros de rehabilitación de escuálidos
para poder reinsertarlos en nuestra realidad y verlos nuevamente alegres y
vestidos de colorado.
Cuando me despedí de mis dos amigos me limité a darles una palmadita en el hombro, pues les juro que me dio miedo estrecharles la mano luego de saber cuántas manos infectadas habían contactado ese día.