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Últimas Noticias, 9 de Febrero de 2002
La doctrina Bush para el siglo XXI
Sergio Rodríguez Gelfenstein
La administración estadounidense ha declarado la guerra al terrorismo y a todos los países que protejan a terroristas, en lo que ha denominado "Operación Libertad Duradera", señaló a Osama Bin Laden como el principal sospechoso de los ataques y como su protector al gobierno talibán de Afganistán. Ese ha sido el marco de su acción militar en Afganistán; sin embargo, existe un peligro de que el ataque de Estados Unidos pueda extenderse a otras regiones del planeta, internacionalizando este conflicto.
Esta decisión puede conducir a trascendentes cambios en el sistema internacional. En este sentido la disyuntiva entre un mundo multipolar y uno unipolar se ha resuelto a favor del último. EEUU ha emergido como única potencia con el apoyo de todos, para luchar contra el nuevo "comunismo" ahora denominado "terrorismo". Las declaraciones de Bush el 11 y 12 de septiembre, y sobre todo la del 20 de este mes son, al igual que la Declaración Monroe y el Destino Manifiesto del siglo XIX y las 14 medidas de Wilson en el siglo XX, el elemento ordenador y de principios de la política exterior de EEUU para el siglo que se inicia. Lo que podríamos denominar como "doctrina Bush" de la política exterior de Estados Unidos se caracteriza, entre otras cosas, por las siguientes definiciones:
1. La utilización de cualquier arma de guerra que sea necesaria.
2. Las operaciones militares se prolongarán en el tiempo. Según el presidente Bush, las mismas no tendrán un "paralelo en nuestra historia".
3. La obligación de los países de asumir una postura ante la decisión de EEUU que no deja espacio a posiciones alternativas: "Cualquier nación, en cualquier lugar, tiene ahora, que tomar una decisión: o están con nosotros o están con el terrorismo". Es la definición de un mundo falsamente bipolar.
Los nuevos polos seríanEEUUy el terrorismo. Ante la imposibilidad de estar con el terrorismo, lo que se ha hecho es imponer por primera vez en la historia un mundo unipolar.
4. La exacerbación de sentimientos nacionalistas y militares: "Le he pedido a las Fuerzas Armadas que estén en alerta, y hay una razón para ello: se acerca la hora de que entremos en acción, y ustedes nos van a hacer sentir orgullosos".
5. El movimiento de todos los países y pueblos en el conflicto: "Esta es una lucha de todo el mundo, esta es una lucha de la civilización".
6. La aceptación en el marco de un mundo unipolar en que el líder es EEUU: "Los logros de nuestros tiempos y la esperanza de todos los tiempos dependen de nosotros".
7. Finalmente, la necesaria inspiración divina encarnada también por EEUU: "No sabemos cuál va a ser el derrotero de este conflicto, pero sí cuál va a ser el desenlace (...). Y sabemos que Dios no es neutral".
Esta nueva doctrina ha hecho que la agenda política internacional sufriera un cambio radical, puesto que la atención de las naciones se centró primero en las manifestaciones de apoyo y solidaridad con el gobierno norteamericano y en secundar su propuesta de conformar una coalición para enfrentar al terrorismo; sin embargo, ahora la atención gira en torno a la seguridad nacional. Cualquier otro aspecto ha pasado a un segundo plano, y en un mundo unipolar como el que hemos comenzado a vivir, los órganos de relaciones exteriores de los gobiernos deberán tomar esto en consideración.