Red Bolivariana, 18 de Enero de 2002

El derecho del lector

Juan Vicente Gómez Gómez

Leo hoy, 09 de enero de 2002, en la pagina internacional de este diario una breve nota que desde Caracas remite la agencia EFE.

Ella da cuenta de la manifestación de repudio que un grupo de personas personificó, ante las puertas del diario El Nacional, el lunes 07 de enero del año en curso. En la misma se afirma, cito:

“Desde hace varios meses, El Nacional se ha convertido en blanco de las andanadas de Chávez contra los medios informativos, a los que acusa de estar al servicio de los poderosos y en contra del pueblo y de su Revolución Bolivariana.

El lector desprevenido pudiera interpretar la información como si el presidente de Venezuela estuviera tratando de cercenar la sacro santa “Libertad de Expresión”, mediante medidas intimidatorias; lo que no sería más que una flagrante violación a un precepto Constitucional consagrado en nuestra Carta Magna. De ser así, como ciudadano y como abogado, ya hubiese incoado un Recurso de Amparo Constitucional para denunciar el atropello, y solicitar el restablecimiento del orden Constitucional alterado. Pero este no es el presupuesto.

Si en Venezuela hay un derecho que se ha respetado hasta el extremo, ese es el derecho a la “Libertad de Expresión”. Los medios de comunicación social, ya sean ellos escritos o radioeléctricos, en sus espacios de información y de opinión se han cansado de criticar al Gobierno. Sin sentido de la mesura han tildado al presidente de la República de autoritario, de populista, de tirano, de comunista, de fascista, de talibán, de vulgar, de grosero, de demagogo, de loco, de... mulato; y ello en un país en el que el 90% de la población es mestiza.

Lo que ha señalado y denunciado, en forma reiterada, el presidente de la República es la violación que los medios de comunicación social hacen a diario del artículo 58 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, en el que se pauta:

“...Toda persona tiene el derecho a la información oportuna, veraz e imparcial, sin censura, de acuerdo a los principios de esta Constitución, así como a la réplica y rectificación cuando se vea afectada directamente por informaciones inexactas o agraviantes...”

Esa denuncia no nos causa ni extrañeza, ni alarma, ya que a diario como lectores nos indignamos con lo que se escribe en los diarios y se difunde en los noticieros de radio y televisión.

Es inconcebible que se pretenda crear una matriz de opinión que lleve a creer que Venezuela se hunde en el caos económico y social. En menos de tres años se recuperó el precio del barril de petróleo en más de 12$, gracias a lo cual se ha podido comenzar a saldar una inmensa deuda social acumulada. De esa forma es que los presupuestos de la educación y sanidad pública se han podido duplicar; dándosele también inicio a un plan sostenido de construcción de viviendas populares. No hay que olvidar que en Venezuela más del 60% de la población vive en ranchos. El año 2001 cerró con un crecimiento económico del 2,9% (la meta del Gobierno estaba fijada en el 3,5%) y por tercer año consecutivo la economía ha crecido, tras tres años de decrecimiento. La inflación, que para 1998 era del 80% anual, en el 2001 cerró en 12,3%, siendo esta cifra la menor de los últimos 16 años; mientras que las compras crecieron en el 40%, la venta de inmuebles se incrementó en 10%; y los sueldos y salarios se incrementaron en un 40%. El país no se ha vuelto a endeudar, se están pagando puntualmente los vencimientos de la deuda externa, y la reserva de divisas llegó a la suma de 25 mil millones de dólares, cifra sin precedente en Venezuela.

Todos estos son datos totalmente ciertos que pueden ser corroborados en organismos nacionales e internacionales de gran credibilidad. Pero ellos o son ignorados, o son manipulados por gran parte de los medios de comunicación social.

Por  lo cual. ¿No tendremos los lectores el derecho a exigir una rectificación de los medios? ¿No tendremos derecho  los ciudadanos, el presidente es uno más de ellos, a denunciar las falsedades que se publican?

A los lectores aún nos queda el derecho de interponer un Recurso de Amparo, por estársenos conculcando un derecho constitucional. Pero que no quepa la menor duda. De prosperar nuestra acción,  los medios habrán de informar que la Justicia venezolana está constreñida por el Gobierno, y que la sentencia se dictó para complacer a Chávez, y afirmarán además que quienes la intentamos somos títeres al servicio del tirano Chávez.

¡Dénlo por seguro!

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