![]()
Emancipación - Buenos Aires, 30 de Enero de 2002
Ley de Pesca beneficia a los mas humildes
Por Lídice Valenzuela (De Punto Final)
Realista, sin apasionamientos, Oscar Rafael
Hernández, presidente de la Asociación de Pescadores Artesanales de Nueva
Esparta, afirmó que la nueva ley de pesca de Venezuela protege dos polos de la
vida: los hombres y la naturaleza. Junto al mar de la bahía de Pampatar, nombre
que le fuera concedido por sus primeros pobladores, los indios guaiqueríes,
Hernández conversó sobre la ley que el martes 11 de diciembre pasado el
presidente Hugo Chávez firmó en este mismo sitio. Ese día, al inaugurar la
III Cumbre de la Asociación de Estados del Caribe, el mandatario venezolano
asistió a una ceremonia en la que participaron más de 20 mil personas,
escoltadas por una flota de unos 300 barcos anclados en las azules aguas de
Pampatar.
Hernández habla con la rapidez característica
de la población venezolana, intercalando chistes, como si su misión en el
liderazgo de pescadores artesanales fuera una tarea sencilla, en momentos en que
tiene sobre sí la oposición del sector industrial de la pesca de arrastre.
"Me ocupa, pero no me preocupa, porque
opina, me asiste la razón. Los pescadores eran considerados ciudadanos de
cuarta categoría en este país. Ni siquiera se les reconocía como productores
ni poseían siquiera una protección de seguridad social. Antes del gobierno de
Chávez esos obreros trabajaban toda su vida y cuando se convertían en ancianos
sólo les quedaba ir a morir a su casa. Nunca recibieron un salario decoroso, a
pesar de la importancia económica de su labor para la nación. Además, cuando
se quería instalar una firma turística, sector también muy importante en la
Isla Margarira, el trabajador del mar era desalojado de su vivienda. La nueva
ley de pesca le reconoce el derecho a su sitio de labor en el mar y su vivienda
en tierra".
Abarca con su brazo extendido el amplio
diapasón de la bahía, donde permanecen anclados botes de diferentes calados,
algunos dedicados a la pesca y otros de paseo. "Todo esto - indica- produce
entre el 48 y el 50 por ciento de la producción pesquera del país. Venezuela,
precisa, produce el 80 por ciento de todo el pescado que se consume en el Gran
Caribe". Al referirse a la ley que promulgó el presidente en Isla
Margarita, Hernández comenta que ese documento posee un acápite fundamental
dirigido a proteger el sistema ecológico, a fin de garantizar los productos del
mar para las próximas décadas.
"La pesca industrial venía golpeando
nuestros fondos marinos y con anterioridad no valían nuestras recomendaciones.
Ahora tenemos un instrumento legal para impedir que invadan las primeras seis
millas pegadas a la costa, en tanto nosotros podemos trabajar a cualquier
distancia, pues no dañamos el medio ambiente". Recuerda que los barcos
arrastreros recolectaban los peces hasta a tres millas de la costa, con lo cual
destruían los ecosistemas y sus componentes de nutrientes, como el placton que
fortalece a los fondos para que las especies se acerquen a las zonas de pesca.
Hernández, quien está unido a la mar desde
los siete años de edad, refiere que los arrastreros se acercan menos de tres
millas de la costa para capturar langostinos y camarones, y acaban destruyendo
las especies en etapa de desarrollo, pues son inconscientes y no seleccionan los
peces. Destaca, en su amena charla, que los marinos margaritenses hicieron
sustanciales sugerencias al gobierno para la formulación de la ley de pesca, y
explicaron que en este mar Caribe nunca se permitirá la entrada de una
embarcación arrastrera.
En otra parte de la entrevista, el líder
gremial refiere que es lógico que los dueños de las flotas arrastreras
protesten contra la ley, pues lesiona sus intereses económicos y a ellos,
comenta, nunca les importó el mañana, sino el presente. Feliz por la nueva
legislación, al igual que los restantes 15 mil pescadores del Estado de Nueva
Esparta -integrado por las islas Margarita, Cubagua y Coche- Hernández tiene
otro motivo para sentirse orgulloso: fue uno de los oradores de la ceremonia que
abrió un nuevo capítulo en la historia venezolana.