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El Nacional, 15 de Febrero de 2002
La
oposición se va a agotar
Entrevista a Margarita López Maya
Pablo Aiquel Garbarini
Las últimas
manifestaciones han reflejado una fuerte polarización de la sociedad venezolana
y la pugnacidad que las ha caracterizado hace presagiar a muchos un sombrío
futuro próximo. Sin embargo, este no es el caso de la historiadora y profesora
del Cendes, Margarita López Maya.
También
directora de la revista de la Facultad de Economía y Ciencias Sociales de la
Universidad Central de Venezuela, López Maya sopesa las tendencias y considera
que las evidencias no permiten presagiar que el año 2002 será muy diferente al
2001.
La
analista universitaria participó en el foro que recientemente organizó el
Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP) y la Facultad de Ciencias
Jurídicas y Políticas de la UCV, junto a otros académicos, entre ellos Diego
Bautista Urbaneja, Ángel Álvarez, Michel Mujica, Humberto Njaim y Aníbal
Galindo.
—¿Cuáles son las perspectivas políticas para el próximo año?
—Si no
se produce un evento calamitoso en la economía, un bajón abrupto en los
precios del petróleo, si el contexto socioeconómico se mueve más o menos en
los mismos términos en los que se desarrolló en el 2001 –y todo parece
apuntar hacia allá–, pienso que el 2002 va a ser muy similar al año pasado.
Es decir, el Gobierno ha endurecido más sus posiciones, va a continuar con sus
políticas, va a maniobrar cuando le haga falta –porque esa es una tendencia
que hemos visto en este régimen–, ellos se cierran mucho, pero cuando les
hace falta maniobrar lo hacen para salir adelante–. La oposición va a seguir
también en su línea de pugnacidad, y creo que se irá organizando un poco
mejor, tendiendo hacia la búsqueda de una salida que sea más a mediano plazo.
Eso sería lo sensato por parte de la oposición, salidas imprevistas. Uno no
tiene la información ni la evidencia de que se darán. Lo que sí se ve, por la
pugnacidad, es que ambos sectores tienen fuerza. Que la fuerza del Gobierno es
considerable y la de la oposición es importante también, que hoy en día tiene
los recursos humanos y materiales para hacer política de calle. Yo diría que
el régimen de Chávez en este 2002 se va a organizar para apropiarse de la política
de calle y tiene las condiciones para hacerlo. Ya lo vimos en la manifestación
del 4–F, que fue muy grande, aunque los medios casi no la reseñaron. Creo que
van a seguir haciéndolo de una manera más sistemática, mostrando que es el
Gobierno el que domina la calle. Lo fundamental es que las tendencias se
mantienen y los esfuerzos porque se den las salidas institucionales son
importantes. Por supuesto, uno no puede obviar que hay grupos no democráticos
en el Gobierno y en la oposición que quieran alterar eso. Pero creo que las
fuerzas son muy significativas, de ambos lados, por lo que una salida no
institucional sería violenta, quizás hasta sangrienta, y el beneficio para
todos es continuar maniobrando dentro de una pugnacidad que no se va a alterar.
—O sea
que no bajará la temperatura.
—Bajará
en ciertas coyunturas, pero cuando se estén jugando proyectos importantes. Aquí
hay intereses poderosos encontrados. El Gobierno no va a ceder con su Ley de
Tierras, con su política de tierras urbanas o su política petrolera, y detrás
de la oposición hay intereses de grupos nacionales e internacionales. Además
si se ve con cuidado, la pugnacidad del discurso chavista puede desagradar a
ciertos sectores sociales, pero les agrada a sus bases políticas más duras, y
él saca dividendos de eso.
Medios no son partidos
—¿Adónde llegará entonces la división en dos grupos que vimos el 10–D, el 23–E y el 4–F?
—Mi
conjetura es que la oposición se va a agotar en esa lucha frontal. Porque se
mantiene sobre ciertas banderas. Algunas apuntan a que su confrontación y su
crecimiento son tan fuertes que el Gobierno irá a una salida no institucional.
Y yo creo que eso no es cierto. En la medida en que tú repites que te está
acosando el Gobierno, que está amedrentando a los medios, que está cercenando
la libertad de expresión y eso no sucede, tú te vas agotando. La gente el
primer año se lo cree; amenazan con cerrar el Congreso, con un Fujimorazo y eso
no pasa. Después se agotan esas banderas; hay que buscar unas a más mediano y
largo plazo.
—¿Y la Ley de contenidos?
—Habría que verla, no la he revisado detalladamente. Pero veo que hay una diferencia entre los medios y los periodistas, eso es indudable. Son los periodistas los que pagan los platos rotos por la posición de los medios. Los periódicos son fuerzas políticas, pero no son partidos. Ellos están ocupando un espacio que no les corresponde. La lucha es que vuelvan a ocupar ese espacio, que informen y opinen, pero que eso esté claramente estipulado. No esto que vemos en los principales medios audiovisuales y de prensa, cuando observamos un enfrentamiento de fuerzas en la calle y aparece en la página completa de El Nacional la que este diario apoya, y en un cuadrito pequeño la del carro aislado del Presidente. Esa no es la función del periódico, es la de un partido político. La oposición le responde al Gobierno de una manera inadecuada, a mi modo de ver, y va a terminar debilitándose por eso.
—¿Y el discurso del Presidente?
—Pienso
que ha disminuido su popularidad, pero no se va a mover mucho de ahí. No creo
que se siga deteriorando, al menos no significativamente. Tiene un núcleo duro,
hay factores e indicadores sociales y económicos que tienden a mantener las
expectativas abiertas. No es que crece el PIB dos puntos y la población dice
“qué bueno es Chávez”; ellos lo sienten en su bolsillo.
—¿Cuáles son las perspectivas económicas para este año?
—Son difíciles,
aunque creo que se están haciendo los esfuerzos para que no haya una caída drástica.
Pero esa es una interrogante. Las tendencias parecieran indicar que el Gobierno
está tomando iniciativas para compensar un poco esas dificultades, aunque las
va a tener. Ahora, si hay un cambio drástico, otra sería la lectura. A ocho dólares
el barril estaríamos en otra situación, lo que le pasó a Lusinchi en 1986. Ahí
cambia todo el cuadro político, porque entonces hay que ver cómo responden los
actores, una cantidad de otros factores. Sin embargo, si el barril cae a 16 o a
15 dólares, la situación se mantiene, significa que el gasto público sigue en
los mismos parámetros, se busca más endeudamiento, es lo que estamos viviendo.
Y para el deterioro que vivieron los sectores populares antes de que Chávez
llegara al poder, no es muy significativo su empobrecimiento en estos tres años;
todo lo contrario.