La Razón - Diciembre de 2001

'Chávez no se deja envolver, ni cede ante el chantaje de los medios.'

Versión Completa de la entrevista a Juan Vicente Gómez Gómez
José Sant Roz

Medios   Economía   Encuestas   Viajes   Poder

¿A qué se debe que Chávez haya cambiado su posición tan radicalmente con respecto a “El Nacional”, y por qué no es el mismo de los Foros en El Ateneo, en 1998?

No creo que haya sido así. Considero que es “El Nacional”, y en él englobo a los medios en general, quien ha cambiado de actitud con respecto a Chávez. Y para dejarnos de eufemismos son los dueños de los medios quienes cambiaron de actitud puesto que Chávez no se ha dejado manipular, y por ende no han obtenido lo que creían poder obtener del proceso.


(Foto José Hoyos)

Pero vamos por partes.

En 1998 se manejaban hipótesis. En el 2001 se están manejando realidades. En 1998 el poder, es decir los empresarios, los medios y la iglesia, creían que ningún presidente podía gobernar sin someterse a ellos.

Hasta 1998 Fedecamaras imponía ministros; esto es tan obvio que no requiere de mayores comentarios. Los dueños de los medios colocaban en las planchas de la Cámara del Senado y en la de Diputados, a periodistas que trabajaban para ellos. ¿Hemos olvidado a Abelardo Raidi o a Nelson Luis Martínez, por no citar más que a estos dos? Pero además nombraban directores de sus periódicos a personas que habían ejercido la función pública. ¿Qué otra cosa eran Ramón Escobar Salóm, Alfredo Quiroz Corradi, Simón Alberto Consalvi o Ramón J. Velásquez? Mientras que la Iglesia, a la vera de la Conferencia Episcopal, manejaba sus intereses a la sombra del Gobierno de turno; por eso tantos silencios cómplices. ¿Acaso ella salió a protestar durante el primer gobierno de Caldera, con la misma virulencia que hoy lo hace, por la expulsión de Venezuela del padre Wuytack? Era un cura revolucionario. El Gobierno le hizo un favor, ya que la cúpula de la Conferencia Episcopal siempre ha sido conservadora, por no decir reaccionaria, por lo cual su silencio. ¿Qué ha hecho la Conferencia Episcopal con Monseñor Moronta? De Caracas a Los Teques, y de los Teques  a Los Andes, es decir alejarlo de los centros del poder. Tanto más que sabe que este Gobierno no habrá de exilar a ningún cura.

Por lo cual en 1998 crearon una red para envolver a Chávez.  Él como estratega, que lo es, les dejó creer que lo estaban rodeando. Ellos, aún no confiando en él en un 100%, seguían allí ya que de ganar las elecciones (no lo tenían tampoco claro, pero era una opción) creían que lo harían claudicar presionándolo desde los medios. Ninguno de los presidentes anteriores a Chávez había aguantado un ataque mediático, y ello se debía al escaso respaldo popular con que contaban. Todo se resolvía en un pacto, tras una pugna en la que  cada cual había medido sus fuerzas, marcando su territorio. Yo transijo en esto, siempre y cuando no me toques esto otro; el pacto era bi-direccional. Estaban en juego privilegios particulares, en los cuales poco o nada contaba el interés colectivo. ¿Hemos olvidado la patética imagen de Carlos Capriles, asilándose en la Embajada de Nicaragua? La Cadena Capriles pretendía ponerle la mano al canal 13, el Gobierno se lo negó. La Cadena comenzó a inventar rumores que involucraban, entre otros, a las Fuerzas Armadas. Por ellos se le dicta un auto de detención, para librase de él se asila. La CANTV tenía su sede en la recién construida Torre Capriles. A toda prisa se decretó la construcción de la sede de CANTV, con lo cual los Capriles se quedaban sin un jugoso contrato. Luego vendría la hora de los pactos, así funcionaba el sistema, y Carlos Capriles sería nombrado Cónsul de Venezuela en Vigo. Para allí se fue en su velero. Recuerdo la fotografía que lo mostraba disfrazado de marino, abrazado al palo mayor de su nave, partiendo de La Guaira rumbo a España.

Chávez no se deja envolver, ni cede ante el chantaje de los medios, y no se cansa de repetir que su compromiso es con el pueblo; eso no se lo perdonan quienes se creen dueños del poder. Por lo cual, en fase de desesperación, radicalizan el ataque. Pero no contaban además con que la “criada” les fuera a salir respondona. Eso nunca antes había sucedido, lo que los tiene desconcertados. Estamos de acuerdo, Chávez no habla bonito, Chávez no tiene un lenguaje políticamente correcto, Chávez no es diplomático (lo que en Venezuela equivale a ser hipócrita); el discurso de Chávez no se estructura para agradar a un 30% del país, el discurso de Chávez es para conectar con el otro 70%, que está esperando que se le digan las cosas en una forma que las entienda. Por ello ‘Aló Presidente’ (cosa que también Fox está haciendo semanalmente en México, pero que aquí los medios han silenciado) y las famosas cadenas. ¡Y cómo les duelen!

La Cadena Capriles tuvo que salir de Teodoro ya que el pueblo, que es el que compra sus periódicos, dejó de comprarlos. Eleazar Díaz Rangel está tratando de revertir la situación, pero sabe que no es cosa fácil. “Tal Cual” está a punto de cerrar. Y “El Nacional” está en una fase de pérdida de lectores. Y vamos a estar claro. No es porque ataquen al Gobierno o a Chávez, es por el grado de manipulación a la que quieren someter a sus lectores, y por la inmensa mala fe que a diario se hace evidente en el tratamiento de la noticia. Los dueños de los medios creen que el pueblo es bruto, allí es donde se han equivocado. El pueblo no es bruto, el pueblo piensa, el pueblo analiza, el pueblo ha tomado conciencia. Y cuando digo pueblo me estoy refiriendo a ese 70% que nada tiene que perder con este proceso, y sí mucho que ganar. El otro 30% sabe que su cuarto de hora les ha pasado. Que si no se incorpora a una nueva realidad será desplazado, de hecho muchos ya se fueron para EE UU. Una nueva realidad en la que se ha de exigir, se debe exigir, honestidad, esfuerzo, capacidad, dedicación, tenacidad, constancia, y mucha preparación. Se acabaron los días (aunque esto no se ha de lograr ni en un mes, ni en año, ya que de lo que se trata es de abolir una “cultura” muy enraizada en el venezolano) en que gracias a un jugoso contrato con el Gobierno de turno se podía saltar de Gramoven a La Lagunita. En ese 30% que no está dispuesto a cambiar sus paradigmas se encuentran los que aplauden y respaldan la manipulación de los medios. Creen que manipulando habrán de socavar el apoyo popular con que cuenta el proceso, que no Chávez, ya que el proceso debe seguir adelante con él o sin él. Y eso es lo que quieren evitar a toda consta, que el proceso se consolide y comience a rendir sus frutos. Esos son los que odian a Chávez, porque saben que él es el líder del proceso. Esos son los que aspiran a que se de un golpe de estado. Y cuanto antes mejor. No les importa para nada que en Venezuela se repita la tragedia que vivió Chile con Pinochet y Argentina con Videla. De producirse un golpe de extrema derecha, ese 30% saldrá a la calle a respaldarlo, mientras que el 70% restante será perseguido, encarcelado y torturado.

Y para concluir con este punto. ¿Acaso en los días de los  Foros en El Ateneo no se decía que de ganar Chávez, Carmen Ramia de Otero Castillo tendría un importante cargo en el Gobierno? Allí se reflejaba toda esa forma de pensamiento estructurada durante tantos años. Lo tuvo pero... renunció a él

Si el Chávez de hoy no es el Chávez conciliador de los Foros del Ateneo, los responsables no son otros sino aquellas mismas personas que los propiciaban.

¿Ha desmejorado nuestra economía, y es cierto que tenemos un presidente errado en su proyecto económico?

Se dice que Chávez, o mejor dicho su equipo económico ha hundido a la industria y el comercio, oigamos solamente lo que dicen Fedecamaras y Consecomercio. Y ello es cierto. Han desaparecido aquellas empresas que se sostenían de manera artificial, manejadas por empresarios que de tal sólo tenían el nombre, y que se desarrollaron en el seno de una economía ficticia. Son muy pocas la empresas sólidas que hay en Venezuela, son tambien muy pocas las que se ajustan a la realidad socio económica del país; por lo cual son muchas las que no tienen o tenían, en el caso de haber desaparecido, razón de ser. Y ello por varios causas, veamos algunas de ellas.

En un tiempo hubo un dicho que afirmaba: “Padre pulpero, hijo banquero, nieto pulpero” ¡Cuánta razón tenía el dicho! No será acaso lo que pasó con La Previsora de los Tellez; con el Banco Nacional de Descuento de los González Gorrondona, con el  grupo de Empresas Mendoza (allí ni siquiera se llegó al nieto. El hijo terminó de pulpero) que era dueño del Banco La Guaira Internacional. Todas estas instituciones se manejaban gracias a conexiones políticas. El Gobierno depositaba sus fondos en ellas, y esas inmensas cantidades de dinero les permitían mantenerse aparentando que eran instituciones firmes, lo que era falso.

Se nos pretendió hacer creer que en Venezuela, durante los 40 años de la IV República, se había consolidado un proceso de desarrollo industrial. Esta fue otra gran mentira. No más llegar Betancourt al poder decretó la prohibición de las importaciones. La idea era la correcta, pero se quedó en eso; en un decreto que no se aplicó. Se dictó la “Ley de Sustitución de Importaciones” la que tendría su principal foco de aplicación en la incipiente “industria” automotor. Pasan los años. En 1983 el “Viernes negro” y después vendría “RECADI”. En ese momento se evidenció la mentira. Hasta días antes de entrar en vigencia el Régimen de Cambio Diferencial, se nos decía que el 85% de los de los componentes de los carros construidos en el país, lo eran con piezas producidas aquí. Pues bien. La “industria” automotor haciendo cola para conseguir divisas para poder importar bujías, cinturones de seguridad y qué se yo cuántas otras cosas esenciales para la fabricación del vehículo. Los vehículos que se nos vendían, siempre modelos correspondientes al excedente de producción (o sea los que no se habían podido colocar en el país que los fabricaba, pero que nos vendían a precio de último modelo), eran desarmados, para luego volverlos a armar aquí. Ese era el proceder de la tan cacareada “Industria Automotriz” venezolana. No me equivoco entonces al afirmar que escasamente un 15% del vehículo se producía en Venezuela, todo lo demás se importaba para ser ensamblado.

¿Qué hubiese sido lo correcto? En lugar de sustituir importaciones, haber convocado a dos o tres de los grande de la industria automotriz, para desarrollar en el Estado Bolivar un complejo industrial productor de vehículos. No sólo para cubrir la demanda nacional, sino también para exportar en el ámbito Iberoamericano. Y por supuesto prohibir la importación o pecharla con impuestos de consideración. Esa fue la política que se aplicó en España después de la guerra civil. Hoy la Seat es una industria que compite en el mercado mundial automotor.

Pero así mismo se dieron otras situaciones no menos perversas.

Nuestros “pulperos” querían hacerse ricos con el menor esfuerzo, con el menor riesgo. Financiaban campañas electorales y ese financiamiento lo revertían a mediano plazo en una inversión que les producía pingües beneficios. Los ministros de “Fomento” eran los encargado de evitar que la competencia dañara los intereses de quienes habían financiado la campaña electoral del partido en el Gobierno. Para ello utilizaban todos los mecanismos, y cuántos había, de la Administración Pública con el fin de desestimular a quien quisiera ladrarles en la cueva.

El Primero de Mayo de 1974 Carlos Andrés Pérez decreta un aumento general de sueldos y salarios. Era el primero en muchos años. Pero así mismo para “proteger” a los trabajadores decreta la inamovilidad laboral. Así los “empresarios” no podrían despedir empleados, para compensar la merma en sus beneficios que dicho aumento suponía. De igual manera se dicta la “Ley Contra Despidos Injustificados”, que supuso la implantación de la indemnización doble en el caso del despido injustificado, y la creación de las inoperantes “Comisiones tripartitas”.

Poco tiempo después la Asociación Venezolana de la Industria del Cemento acude ante Pedro Tinoco hijo, quien se desempeñaba al frente de la Secretaría de la Presidencia de la República,  para plantearle la necesidad de llevar a cabo un incremento en el precio del cemento, alegando para ello las medidas que el Gobierno acababa de tomar. La Constitución de 1961 prohibía el monopolio y el cartel. Pero la industria del cemento era un cartel que tenía más de 40 años de vigencia. Cuatro empresas se repartían el mercado nacional, y desde mediados de los años 50 habían fijado un precio único de 4,32 bolívares para el saco de cemento y de 4,15 para su equivalente a granel. Tinoco recibe el estudio que se le entrega y lo engaveta. Pasan los meses y nada. Hasta que por fin los cementeros vuelven a Miraflores para averiguar las causas por las que el pedimento no había sido procesado. Tinoco les informa que es debido a que ellos, como cartel, tienen  bloqueado el ingreso de “Cementos Caribe” en el mercado nacional. Este razonamiento podría parecer valedero, hasta equitativo. Pero... detrás de “Cementos Caribe” estaba el mismo Carlos Andrés Pérez. Por lo que Tinoco les dice que si “Cementos Caribe” no entra en el mercado, la aprobación del aumento del precio del cemento dormirá el sueño de los justos. Si ello no puede llamarse chantaje, no sé que nombre darle.

“Cementos Caribe” entró al mercado. Un hermano de Carlos Andrés Pérez fue nombrado en la Junta Directiva. Y desde Miraflores se diseñó la estrategia para justificar el incremento del precio del cemento; la que no fue otra que esta. Todas las fabricas de cemento presentaron, al mismo tiempo, fallas técnicas que les impedían operar al cien por ciento, por lo cual se presentó un desabastecimiento del mercado. El Gobierno, ante tal circunstancia y para que no se paralizara la industria de la construcción, autorizó la libre importación de cemento. El precio del saco de cemento se disparó a más de 50 bolívares. Diez veces, y algo, más caro. Meses más tarde las fábricas de cemento resuelven los “problemitas” técnicos que las aquejaban, y el cemento nacional volvió al mercado costando 9,50 bolívares el saco. La industria de la construcción respiró aliviada, ya que si bien es cierto el precio se incrementó en dos veces y algo, el mismo estaba muy por debajo del que estaban pagando.

Lorenzo Bustillos tuvo que luchar durante largos años para poder introducir en Venezuela a la Mc Donald’s. Uno de los argumentos de “peso” que se esgrimían desde el Ministerio de Fomento era de que en Venezuela había saturación de negocios de comida rápida. Detrás de los argumentos estaban la Organización Diego Cisneros, que operaba a Burguer King, y el grupo de empresas Polar que operaban a Tropic Burguer. Por lo que la competencia de la Mc Donald’s les inquietaba por ser esta una marca con un posicionamiento mundial. Tenían razón para inquietarse, casi fueron desplazados del mercado. Pero el Ministerio de Fomento no era quien para esgrimir ese argumento, ya que es el mercado quien determina si hay muchas o pocas empresas dedicadas a un mismo ramo. Mc. Donald’s entró pues al mercado. Lo que no sé es a qué costo.

Si queremos un país prospero, con una industria sana y productiva, no podemos permitir que situaciones como las que señalo se sigan sucediendo. Empresario es quien emprende, a quien no le asusta la competencia, quien sabe ponderar el riesgo, y está dispuesto a diversificar su empresa. Quien no actúe impulsado por estos principio es un remedo de empresario, un ser con mentalidad de pulpero. Por lo cual “Fedepulperos” y “Consetaguara” chillan. Hace años que ellos han debido estar impulsando la Integración Económica Iberoamericana. Pero en lugar de ello lo que han hecho es torpedearla. Hoy se ven con un país que se ha dotado de una Constitución y leyes que la van a impulsar, y que desde el Gobierno hay una real voluntad política para impulsarla; por lo que se dan cuenta que sus días están contados, ya que saben que carecen de la capacidad y preparación, para enfrentar el reto que la Integración supone. Por lo cual chillan y están dispuestos a cualquier cosa para que no se produzca. El paradigma debe ser gente como muchos de esos jóvenes que hoy están creando y operando franquicias. Pondré por ejemplo, para no señalar más que una, a “Churromanía”. Opera en el mercado nacional, pero además está en EE UU. Pero, y quizás lo mas importante, esta ya en el mercado español; es decir en la tierra del churro. Y esa es una franquicia que nace y se desarrolla en tiempos, que al decir de algunos, han sido los más nefastos para la economía venezolana.

Lo que sucede, con esos algunos, es que ignoran que el Estado no debe intervenir cuando una empresa entra en crisis, ni aún menos crearle un escudo protector que la proteja de la competencia. Si el Estado cede a la tentación de ayudar, más allá de lo razonable, a una empresa en declive, la economía de ese país se habrá de llenar de elefantes blancos. ¿Qué fue lo que sucedió aquí durante estos últimos 40 años?. Esos algunos creen que el liberalismo económico implica que el Estado no intervenga. Pero es lo contrario lo que es verdadero. La lógica de la economía de mercado quiere que el Estado sea lo suficientemente fuerte como para imponer la competencia. El Estado no puede permitir que se pervierta la competencia, por el contrario debe estimularla. Pero resulta que los grupos de presión (patronales, sindicales y políticos) chantajearon, y quieren seguir chantajeando, al Estado, quien al ceder terminó distorsionando las autenticas reglas del mercado. La economía moderna se sustenta en gente luchadora, emprendedora, abierta a la sana competencia, y no puede sobrevivir sin ellos. Sintomático es el hecho de que los sectores más reaccionarios de la economía sean la construcción, la agricultura, y el de la distribución de mercancías; en los que es casi nula la competencia.

El Estado venezolano fue un Estado proteccionista, para el agrado de esos falsos empresarios. Ese proteccionismo les aseguró una tranquilidad y seguridad provisional e ilusoria. Su producción fue protegida, y vendida en el mercado local a un precio mucho más alto que el de su equivalente extranjero. El resultado no fue otro que el empobrecimiento de la economía del país.

Por eso tenemos a diario a “Fedepulperos” y a “Consetaguara” gritando que Chávez acabó con la economía del país aplicando políticas erráticas. Para esa gente es un error que el Gobierno no ceda al chantaje, que no los proteja, que los obligue a competir. Por lo que afirmo, ¡bendito error!

¿Está cada vez más solo Chávez?

Te habré de contestar con otra pregunta. ¿Quiénes lo afirman?

¿Qué reflejan esas encuestas cada vez más frecuentes que colocan al presidente con un puntaje incluso inferior al de Alfredo Peña?

De nuevo otra pregunta. ¿Quiénes ordenan dichas encuestas, quiénes las realizan, y quienes las utilizan? Pero además ya sabemos como se manejan aquí las encuestas. Allí está una de las grandes fallas del Estado venezolano. Desde hace muchos años las encuestas deberían ser realizadas por un ente del Estado, como es el caso en casi todos los países europeos, sometido al control de una o varias universidades nacionales. De ser así las encuestas tendrían un cierto, por no decir un alto, grado de credibilidad. ¿Quién cuestiona la credibilidad del Banco Central de Venezuela, en materia de índices de inflación?, señalo esto para salirle al paso a las suspicacias que mi planteamiento pudiera suscitar.

¿Qué nos dice de las supuestas contradicciones de los voceros del gobierno ante el terrorismo internacional?

Que yo sepa lo que hay es una línea coincidente. Se podrán haber evidenciado algunos matices sobre el tema. Para que luego digan que el Gabinete no hay más que un atajo de borregos que sólo dicen lo que el pastor les ordena decir. En lo esencial la postura es uniforme. El Gobierno ha sostenido que está en contra del terrorismo, pero que al terrorismo no se le puede combatir únicamente con la fuerza, requiere que se ataquen además las causas que lo propician. Este planteamiento en el Imperio cayó muy mal. ¿No será que se lo tomaron como una crítica a inveteradas prácticas en su política internacional? Por aquí muchos son los que opinan que al Imperio, ni con el pétalo de una rosa. ¡Claro!, quienes así piensan, no son otros sino aquellos que durante tanto tiempo fungieron de capataces de los intereses del Norte. A mi la postura del Gobierno, con sus matices incluidos, no me alarma, ni me escandaliza; ya que no es otra cosa que lo que les leo a intelectuales de talla mundial como Umberto Eco, José Saramago, Susan Sontag, George Steiner; o a analistas internacionales de renombre como Chomsky, Vidal Beyneto, Edward Saïd,  Raúl del Pozo, Martín Ferrand, Haro Tecglen, y paremos de contar. Lo que sucede es que en Venezuela hay una pronunciada y constante línea de acción que propende a silenciar, por ende a no publicar, cualquier cosa que pueda cuestionar la política de EE UU; tanto más si el cuestionamiento lo formulan figuras de gran altura intelectual y credibilidad.

¿Tú crees que son realmente necesarios los viajes de nuestro primer mandatario?

Te vuelvo a preguntar. ¿Por qué se critican los de Chávez que viaje, y por qué se aplaudían los de Carlos Andrés Pérez? Los de Pérez eran un masaje para su ego. Se declaró socialista. Hizo que Acción Democrática entrara a la Internacional Socialista. Pero cuando los socialistas alemanes se dieron cuenta de las desviaciones doctrinarias de A.D. mandaron a Venezuela a uno de sus más connotados pensadores para corregirlas. El pobre hombre no aguantó más de dos sesiones con el C.E.N., del que fue botado por considerarlo comunista la cúpula adeca. ¡De qué sirvieron los viajes de Pérez?

Los de Chávez sí los creo que necesarios, tanto más que es una manera de demostrarle a los principales dirigentes públicos y privados del mundo, que él no es tan malo cómo lo quieren pintar. Pero así mismo también está en juego un proyecto de integración, el que no puede venderse a distancia, que se vende con encuentros cara a cara. Suramérica está pendiente de lo que aquí pasa. Hace algo menos de dos meses leí, en “El País” de España, las declaraciones de un líder de los “piquetero”, “Piquete” en Argentina significa huelga, que consideraban que lo que estaba sucediendo en Venezuela era digno de ser tomado en cuenta; y que era hora de retomar el pensamiento de Simón Bolívar. ¡Fíjate pues!, un argentino recurriendo a Bolívar y olvidándose de San Martín. Lo mismo pasa en el resto de la región. Y no olvidemos que en Brasil cada día pisa más fuerte Lula Da Silva, quien en su línea de acción y pensamiento está mucho más cerca de Chávez, que lo que pudiera estarlo Cardoso. Pero además hoy Venezuela preside el Grupo de los 77, está al frente de la Secretaría General de la OPEP, y preside otras organizaciones a nivel regional. ¿Por qué será?

Todo ello irrita a quienes no les interesa, ni les conviene, que Venezuela se deslinde de unos y se asocie con otros. Tanto más que una asociación a nivel Iberoamericano habrá de desembocar en la Integración. Y si cuantificamos la integración tenemos que es un territorio, desde el Río Bravo a la Patagonia, que cubre más de 18 millones de kilómetros cuadrados (EE UU y Canadá juntos suman 19 millones de kilómetros cuadrados). En ese territorio los recurso naturales por explorar son inmensos, y apenas comenzamos a saber lo que en él tenemos. En ese territorio viven casi 500 millones de seres que hablan casi un mismo idioma, ya que el brasileño lo que habla es un “portuñol”, tienen una misma religión, son producto de un mismo mestizaje, y que con contadas excepciones no se han visto enfrentados en guerras. Ninguna de estas circunstancias se daban en Europa. En 51 años lograron zanjar resquemores inveterados, siendo hoy la Unión Europea una realidad política, económica y social. ¿No será pues necesario viajar un poco más para apurar ese proceso, para acercarnos más a otros polos del poder mundial? ¡No sé, digo yo!

¿Hacia dónde nos puede llevar esta desbocada guerra por el poder en Venezuela?

No coincido con el enunciado de la pregunta.

En Venezuela no hay una desbocada guerra por el poder. Esa guerra ya se libró y fue ganada en las urnas, una y otra vez. En diciembre de 1998 el “ancient régime”, para usar términos de la Revolución Francesa, fue depuesto. En tres años, y siempre por la vía de las urnas, se sustituyó una concepción política por otra. Para ello no hizo falta cortarle la cabeza a nadie.

Y ya que tocamos el tema. Por qué será que la oposición no le reclama a Chávez haber sido inconsecuente. Prometió freír cabezas en una paila de aceite, y de eso nada.

Lo que se está dando en Venezuela es una tenaz resistencia al cambio. Y quienes se oponen a él no son más que una minoría que se cree con derecho a despreciar la decisión de la mayoría. Se dicen demócratas, pero no lo son.

Cada vez que los oigo decir: “Los venezolanos están hartos de Chavez, etc. etc. etc.”, mentalmente reformulo la aseveración por esta otra: “Algunos venezolanos...” ¿Quién les ha dado el derecho de subrogarse en el sentir colectivo? Lo más grave es que ni siquiera son capaces de presentarle al país un proyecto alternativo. Desean acabar con el proceso que se puso en marcha en 1998, pero ¿qué alternativa presentan para remplazarlo?. Allí estriba la connotación reaccionaria de esta gente. Desean regresar a una situación pretérita, una situación en la que se generó el proceso.

O nos toman por estúpidos, a quienes apoyamos y sustentamos el proceso, o son unos caraduras de marca mayor. Allí los tenemos chillando que la delincuencia está desbocada, ¡Señores! La delincuencia es la misma de épocas anteriores, lo único es que en ellas los medios no la magnificaban como lo hacen hoy. Pero así mismo. La delincuencia, como el terrorismo, no se puede erradicar sólo con la represión. Para acabarla hay que acabar con las causas que la generan, entre las que está la marginalidad. ¿Quienes permitieron y propiciaron el desbordamiento de la marginalidad en el país?  Tienen el descaro de pretender que en tres años se erradiquen todas las lacras sociales que ellos mismos fomentaron durante 40 años. Tildarlos de sinvergüenzas o de descarados, es lo más suave que se les puede decir. Muchos son los logros alcanzados en tan poco tiempo. Ellos no los pueden cuantificar ya que ignoran todo de lo que pasa en los estratos sociales más humildes del país. El pueblo llano se está beneficiando con políticas asistenciales y educativas que ellos desdeñaron. Ese pueblo sabe que es mucho lo que falta por hacer, pero también percibe que se está haciendo el esfuerzo para solventar las carencias.

La visión que se tiene desde una quinta de Prados del Este, no es la misma de la que se tiene desde el más humilde de los barrios. Así como son tambien distintas las expectativas y las necesidades.

Por el bien, no de ellos, del país sería deseable que se estructurara una oposición honesta e inteligente. Podrá suceder, aunque no han de ser ellos quienes lo logren; el egoísmo del que han hecho gala los inhibe para esa tarea.

¿Qué opinas del voto censura que incluso algunos miembros del MVR quisieron aplicar a la Vicepresidenta Adina Bastidas?

En lo personal todo el alboroto que se armó con este asunto me parece absurdo e intrascendente. Lo que afirmó la Vice Presidenta de la República se sucede en el marco de un Foro Internacional. Allí lo que se están debatiendo son ideas, conceptos, en forma algunas se están fijando posturas oficiales que involucren a un Gobierno. Si alguien consideró que merecía un voto de censura por ello, estaba en su derecho de plantearlo ante la instancia competente, que no es otra que la Asamblea Nacional. Allí se trató el asunto, ya sabemos lo que se decidió al respecto. Está claro que tuvimos que oír todo lo que tuvimos que oír. Desde que fue una votación entubada, etc. etc. etc. ¡Más de lo mismo! Hemos puesto en marcha una democracia participativa y tendremos que aceptar lo que ella supone. Debate, confrontación de ideas y responsabilidad. Quienes plantearon el asunto deberán rendir cuentas ante su electorado, que no ante las instancias partidistas; de no ser así estaríamos repitiendo las practicas de la Cuarta República. Y de nuevo una tormenta en un vaso de agua. Aprovechada ya sabemos por quienes; los mismos que no se escandalizan cuando le oyen decir a Bush: “Se busca vivo o muerto”, hablar de “Justicia Infinita”, y otras linduras más. Adina Bastidas tuvo la valentía de plantear su verdad, lo que causa verdadero escándalo entre aquellos que pretenden imponernos un pensamiento único. Quienes se hayan escandalizado en el seno del MVR, lo que están demostrando es no saber lo que representa una Revolución.

¿Consideras que Miquilena y Rangel han sido esenciales en estos años de gobierno?

¿Quien lo pone en duda? Ambos han aportado honestidad, entrega y experiencia. No es frecuente ver personas de la edad de Miquilena actuando con la emoción y vitalidad que ha demostrado. Eso sólo es posible en personas de profundas convicciones y de un inmenso desprendimiento. Para valorar el aporte basta observar la intensidad del ataque del que han sido objeto. El enemigo no tratará de destruir a quienes nada valen, a quienes nada aportan. Por el contrario a esos los ha de dejar tranquilos, y hasta ponderarlos, ya que sabe el daño que internamente le pueden causar al adversario.

¿No es a tu parecer que la mayor rémora que agobia Chávez sea ese grupo numeroso, incluso de diputados a la AN, y a las Asambleas Regionales, que hicieron largas pasantías por AD, COPEI  y el MAS?

¡No! La mayor rémora es la misma actitud del venezolano. Ella no se constituye en un rémora para Chávez, lo es para el proceso, lo que es muchísimo más grave. Chávez es le líder que lo está impulsando y guiando, y está consciente de que el venezolano no es constante, es acomodaticio, es individualista. Esa es una forma de ser que se constituye en una cultura propia de nuestra gente. Hay que erradicarla. Por lo cual Chávez no se cansa de pedirle al colectivo que se una, que se estructure, que cree las bases necesarias para que el proceso se consolide y se desarrolle. No pierde la oportunidad para tomar la Constitución en sus manos y mostrársela al colectivo, para inducirlo a estudiarla, a comprenderla, a ponerla en aplicación. Los Poderes del Estado tienen en ella definidas sus funciones. El colectivo también tiene definidos en ella sus deberes y derechos. Debo ponderar que esta es la primera Constitución venezolana que al abordar el trabajo, lo define como un Derecho, y lo consagra como un deber; por lo cual el artículo 87 pauta: “Toda persona tiene derecho al trabajo y el deber de trabajar.” Hasta ahora el venezolano estaba acostumbrado a pedir, y a exigir que se le diera. El Estado le daba sin exigirle nada a cambio. Por lo cual debemos educar al colectivo para erradicar de él esa mentalidad de mendigo que lo degrada como ser humano, que lo convierte en un lastre social. La primera tarea de la Revolución debe ser la de educar, la de propugnar la solidaridad social. La indolencia, la flojera de un individuo no solamente lo perjudica a él, perjudica al cuerpo social. Y este es un principio que trasciende cualquier doctrina política. Los que somos católicos al rezar el “Yo pecador” estamos confesando ante Dios nuestras faltas, pero también se las confesamos a nuestros hermanos. Mi pecado me daña a mi, pero tambien a los demás. Cuando alguien roba su acto lo degrada, pero también degrada el orden social. Por ello es que debe ser castigado. Ya vimos lo que supuso para este país la impunidad del ladrón. Si roba el Presidente, el más humilde de los ciudadanos se siente con derecho a robar. Si no se sanciona al poderoso, por qué sancionar al humilde. Y cuando hablo de robar coloco en la misma escala al que se roba 100 bolívares, como al que se roba miles de millones. Lo repito. Lo primordial debe ser educar. Esa debe ser una labor de TODOS, no de unos pocos. Y el año que viene deberemos también comenzar a educar a muchos de nuestros representantes en la Asamblea Nacional, en los Consejos Legislativos de los Estados, y en los Consejos Municipales, exigiéndoles que rindan cuenta ante sus electores de la gestión que les fuera encomendada. Quien haya fallado o rehuya rendir cuenta de su gestión, deberá serle revocado el mandato.

¿Crees que Chávez perdió el apoyo de verdaderos patriotas, enemigos de la política de partidos y que pudieron haberle prestado un gran servicio a la patria?

En lo más mínimo. Y aquí tengo que disentir de lo que afirmas. El mismo Chávez ha señalado que al salir de Yare se sepultó en las catacumbas, e inició un largo recorrido por el desierto. Así fue, mientras que Arías Cárdenas y otros aceptaban los cargos que la administración Caldera les ofrecía. Chávez entró en contacto directo con patriotas, con revolucionarios, con gente que había sido perseguida, que había estado en la guerrilla; y también con gente que desilusionada por la claudicación de los partidos se mantenía al margen de la actividad política. Te recuerdo que Acción Democrática en sus postulados originales era un partido Social Demócrata. Y mira los logros de la Social Democracia en el mundo. No fueron los de Acción Democrática, ya que quienes la controlaban quemaron sus banderas y se vendieron al mejor postor. Esos son los que con toda propiedad y de forma despectiva llamamos adecos. Lo mismo les cabe a los copeyanos y a los “masadecos”. Tampoco debemos olvidar que Chávez no crea un partido político, e incluso llama a la abstención. Después, y nuevamente de forma táctica, se creará un partido para darle la pelea al sistema, en su patio y con sus mismas armas. Eso fue lo grandioso del triunfo de Diciembre de 1998. Después vendría la instalación del Congreso, y el pedido de Chávez para se convoque la Constituyente. Les entró por un oído y les salió por el otro. Ellos confiaban en que Chávez sería un presidente más al que le harían la vida imposible desde el Congreso. Y llegaría la juramentación, y el  “Juro sobre esta moribunda Constitución...”  y el Decreto convocando a Constituyente, que fue la piedra ciliar del proceso.

Hubo una línea muy clara de acción, que en ningún momento contemporizó con los partidos. Por lo cual quien se haya marginado del proceso, por las razones que fueran, lo hizo por voluntad propia y no porque Chávez los haya marginado, desestimulado o engañado. Chávez no acostumbra cerrar puertas, las deja abiertas, quien quiera entrar sabe lo que sucede de puertas adentro. Lo que sucede es que en este país mucha gente no traspasa el quicio de la puerta, si no hay una fanfarria, alfombra roja y guardia de honor para recibirlo.

Sobran en Venezuela quienes estén dispuestos a rendirle un gran servicio a la patria, pero escasean los que estén dispuestos a hacerle pequeños, pero diarios, servicios. Creo en estos últimos, desconfío de los primeros.

¿No te parece un error del presidente haber alborotado avispero de la diatriba política nacional, tan inútil y funesta para el orden y el trabajo?

No lo creo, tanto más que no se trata de una diatriba, la cual sí sería un error prolongarla, sino de una confrontación. Sigue siendo tiempo para la confrontación. Un proceso revolucionario no puede darse sin confrontación. La historia nos relata que la revolución francesa, la mexicana, la rusa, la china, y la cubana se vieron signadas por la confrontación armada. La venezolana es la excepción que confirma la regla; en ella la confrontación ha sido de ideas, no fue necesario derramar sangre; esperemos que no sea necesario un derramamiento de sangre. No será políticamente correcto afirmarlo, pero creo que aún falta mucho por confrontar. Se puede conciliar cuando no están en juego principios, pero cuando los principios son los que están sobre el tapete, allí conciliar equivale a renunciar. Donde ellos se hagan presentes hay que estar dispuestos a confrontarlos, tanto para adecuarlos como para reafirmarlos. La política es el arte de la confrontación, y vencerá quien tenga argumentos y capacidad para derrotar al adversario. Por lo que me parece risible ver a gente diciendo que el país no arranca por estar sometido a una permanente confrontación, por el lenguaje del presidente, por lo intransigente de sus posturas, por lo pugnaz que él es. Sería como ver durante una pelea de boxeo a uno de los boxeadores retirarse del cuadrilátero alegando que el adversario pega muy duro y es demasiado agresivo. O que le pida al arbitro que el público se calle la boca, porque el estruendo lo desconcentra. ¿No será por esto que la oposición al proceso actúa de manera como lo hace?

¿A qué se debe que los medios hayan formado un frente compacto para atacar al gobierno?

Sobre el particular creo haberlo ya tratado ampliamente al inicio de esta entrevista. Déjame que sólo aporte dos elementos adicionales. La frecuencia radio eléctrica es propiedad del Estado. Quien administra los bienes del Estado es el Gobierno. Entonces durante cuarenta años el Puntofijismo concedió frecuencias radioeléctricas a sus allegados. ¿Podríamos esperar hoy que las radios y televisoras fueran paladines de una Revolución que desplazó del Gobierno a quienes ellas le deben su existencia? Sería tan aberrante como ver a un hijo proteger, aún a riesgo de su vida, al asesino de su madre. Te has detenido a pensar cuantas frecuencias se concedieron entre el 7 de diciembre de 1998 y el 2 de febrero de 1999. Dificulto que las casi doscientas frecuencias que se otorgaron en los últimos días del Gobierno de Caldera, fueran a parar en manos de gente allegada a Chávez.

¿Te parece, como sostiene Ángela Zago, que el país está como en los últimos días del gobierno de CAP?

Yo creía que sólo el vulgo tenía la memoria corta. Pero hoy debo plegarme ante la evidencia de que también personas que se dicen “intelectuales” la tienen igual de corta. O será que la Revolución les nubló el entendimiento.

¿Por qué tantas defecciones en hombres y mujeres claves en el gobierno de Chávez: Arias Cárdenas, Urdaneta, Chirinos, Olavarria, Peña, Ángela Zago...?

Te bastaría que te dijera que no hace falta el que se va, y sí el que venga. Se fueron, qué se le va a hacer. La Revolución deberá seguir sin ellos. Unicamente el tiempo nos dirá si tuvieron razón en desertar. Pero mientras tanto, y sin ellos, sigamos impulsando un proceso en el que creemos, el que por muchos años sólo fue un sueño, pero que devino en realidad. No es tiempo para lamentarnos por los que se fueron, lo es para entusiasmar a muchos otros para que se incorporen.

¿Por qué da la impresión de que Chávez carece del apoyo de intelectuales que pudieran defender su gestión y su proyecto ideológico?

Por la misma razón por la que Caupolicán Ovalles, después de haber escrito un demoledor poema contra Rómulo Betancourt que le valió el exilio, durante el Gobierno de Lusinchi declaró que si el Presidente le pedía que instalara la oficina de la Asociación Venezolana de Escritores (A.V.E.) en Miraflores; él como presidente de ella no dudaría en mudarla al último hueco que se le asignara. Aquí casi toda nuestra intelectualidad fue de izquierda hasta el Gobierno de Carlos Andrés. Luego los viajes, las agregadurías culturales, las condecoraciones (sé de un artista al que se le impuso por dos veces, y en dos Gobiernos distintos, la Orden Andrés Bello en su Primera Categoría. Un caso digno de  Ripley) y demás prebendas fueron debilitando convicciones, que por lo visto no eran muy sólidas. Toda esa gente fue copando la escena y como los señores de “Fedepulperos” gozaron del proteccionismo oficial. Son muchos los favores que deben que se les pueden cobrar, como para que hoy en día salgan a defender a la Revolución. Quienes hoy en día aún tienen un poco de dignidad callan. Los demás estamos cansados de leerlos, verlos y oírlos a diario en todos los medios.

¡Claro que hay intelectuales que respaldan y defienden el proceso! Lo que sucede es que no se les da espacio, ya sabemos las razones, en los medios. Para muestra un botón. Luis Brito García, Earle Herrera, Luis Alberto Crespo, Manuel Espinoza.

En la medida que se consolide el proceso irán surgiendo nuevos valores, pero estos sí con principio sólidos y firmes convicciones. En lo personal admiro y respeto el talento y la honestidad intelectual de José Saramago. No puedo decir lo mismo de un 90% de quienes aquí se dicen intelectuales.

¿Desearías agregar algo más?

¡Sí!. Me gustaría poner el punto final con esta cita del pensador francés Michel de Montaigne:

"Es necesario que el pueblo ignore muchas cosas verdaderas y crea muchas que son falsas"

Que no es otra cosa que lo que sucedió en Venezuela durante tantos años.

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