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Red Bolivariana, 23 de Enero de 2002
Remitido
Los
lectores opinamos
Ciudadano
Miguel Enrique Otero Castillo
Editor – Presidente del Diario “El Nacional”
Presente.
Quienes suscribimos el presente remitido, todos lectores del diario El Nacional, nos dirigimos a Ud. para manifestar públicamente nuestro disgusto por la línea informativa que en estos últimos meses ha asumido este medio.
No pretendemos, esto debe quedar bien claro, cercenar el derecho que El Nacional tiene a fijar una política editorial; así como tampoco estaríamos dispuestos a que ningún Gobierno atentara contra ella. Por cuya causa cerramos filas con El Nacional, periódico que sentimos nuestro, cuando en años pretéritos fue objeto de presiones y maniobras por parte de distintos gobiernos. Pero así como le reconocemos a El Nacional ese derecho, y a cualquier otro consagrado en la Constitución y las Leyes de la República Bolivariana de Venezuela, también exigimos que se respeten los nuestros, derivados ellos de nuestra condición de lectores de este periódico.
Uds. como medio están en su derecho de darle cabida en sus páginas de opinión a los articulistas que crean convenientes para sus intereses; así como nosotros, como lectores, estamos en el derecho de leer o no lo que esos articulistas escriban. Pero lo que consideramos impropio, indignante y repudiable, es tener que aceptar la manipulación de la noticia por parte de los reporteros de este diario, a quienes se les constriñe a seguir la política editorial del diario. Ellos son asalariados del diario El Nacional, por ende sometidos a una relación obrero-patronal, y de no aceptar las exigencias del patrono serían despedidos por él. Podremos entender, aunque nunca justificar, que un profesional se pliegue ante las exigencias de su empleador. Allá él con su conciencia. Pero ello no nos impide expresarle nuestro desacuerdo y señalarle lo poco ético de su proceder. Así como reclamarle a El Nacional la falta de veracidad en la información que difunde día a día.
Por lo cual le reconocemos al ciudadano Presidente de la República, el derecho que tiene a refutar las falsedades que desde las páginas de El Nacional se difunden; que consideramos no es más que el ejercicio del derecho a réplica. Sintiéndonos, aquellos a quienes nos lo limitan, reivindicados por él.
Es igualmente nuestro derecho exigirle a El Nacional que demuestre hidalguía y que por lo tanto asuma la responsabilidad de sus actos. Desde sus páginas, a diario, se está despreciando a un colectivo que por primera está viendo que un Gobierno trata que paliar sus necesidades. Por lo cual es comprensible que ese colectivo alce su voz, ya que es lo único que él tiene, para manifestar su desagrado ante lo que considera a todas luces injusto. Estamos convencidos que de estar situada la sede de El Nacional en cualquier urbanización exclusiva del Este de la ciudad, ante sus puertas se hubiesen visto manifestaciones de apoyo a su política editorial. Pero estando ella enclavada en un sector netamente popular, no debe pues extrañarles que ante sus puertas el pueblo llano airadamente le reclame su proceder.
Por el bien del país les exigimos que dejen de culpabilizar al presidente y que reflexionen, ya que el repudio que está manifestando el pueblo contra El Nacional y contra otros medios, es en buena parte provocado por Uds. mismos. No es ético negar lo que está a la vista, lo que a diario se palpa en el país. Por más que Uds. lo nieguen vamos ya por tres años en los cuales la especulación ha decrecido, así como la inflación, y durante los cuales se ha recuperado el precio del petróleo, y la economía ha mantenido un sostenido, aunque moderado, crecimiento. Uds. mismos se desacreditan al tergiversar cifras y datos provenientes de fuentes de alta credibilidad; tanto más que en los cuerpos “Economía”, “Estrategia y negocios” y “Metros Cuadrados” Uds. mismos dan cuenta de cifras que de manera flagrante contradicen lo que se afirma en editoriales y en el cuerpo de “Política”.
¿Qué pretenden? ¿Desestabilizar un Gobierno encaminado a saldar la inmensa deuda social contraída tras casi tres décadas de desgobierno y corrupción? ¿Propiciar una situación política, que en el mejor de los casos desembocaría en un estallido social de mayor envergadura que el del 27 de febrero de 1989; y en le peor de los casos en un golpe de Estado de extrema derecha, que nos llevaría a ver reeditadas en Venezuela dictaduras como las que padecieron Chile y Argentina? Por últimos les exigimos que dejen de rotular a este Gobierno de fascista, y de comunista; ya que con ello están despreciando la capacidad intelectual de muchos de sus lectores.
Y ya que les hemos exigido que sean responsables de sus actos, nosotros nos hacemos plenamente responsables por lo que en este remitido hemos expresado, a conciencia de que podríamos ser víctimas de una retaliación por parte de Uds. y vernos segregados de las páginas de El Nacional; tanto más que a muchos de los que lo suscribimos regularmente se nos han publicado cartas en la sección “Cartas al Director” o artículos en las páginas de opinión.
Venezuela