Estamos trabajando a marchas forzadas para poner a tu
disposición una gran obra...
Por favor, paciencia.
Alguna Explicación
Allá por el año 1991 (¡el milenio pasado!) comencé una novela en WordPerfect 5.1
bajo entorno DOS (supongo que v3.1). Esta novela (que inicialmente se concibió para que
terminara en soporte papel, aunque ya hubo un lejano intento de colgarla de una BBS) aún permanece inacabada.
Ha sufrido largos periodos de letargo (divididos en momentos en los que únicamente
me documentaba y momentos en los que la documentación obtenida... caducaba), combinados con momentos de actividad
frenética, en los que la más mínima espera en aeropuertos me impulsaban a tomar bolígrafo y papel y comenzar a
escribir como un poseso. Llegué incluso a escribir capítulos completos usando el Write de WFW 3.1 en ordenadores de clientes mientras
esperaba que éstos salieran de reuniones. Lo que suponía después costosos procesos de consolidación desde
múltiples disquetes.
Un nuevo hito fue el paso a Word. Sobre todo porque el documento original (en WP5.1)
estaba protegido con contraseña (si quieres pasar un rato entretenido debes intentarlo).
Ahora que la estoy pasando a Notepad (menudo avance) es el momento de hacerla llegar
a todo el mundo (y de obligarme a terminarla de una vez). Para ello no tengo ningún reparo en
pedir tu colaboración.
Poco más se puede decir, salvo que ésta no es la típica historia de "chico
conoce a chica"... ¿quizá debiéramos decir Chico conoce Estación Espacial?
Es mucha la gente que ha conseguido que
La Pesadilla de Gilgamesh se haya convertido en esto que tienes delante, pero
no quiero dejar de mencionar a las siguientes personas e instituciones:
Al inventor del copy + paste.
Al inventor de las escaleras mecánicas.
A los creadores de páginas web de las que uno se puede fiar
(algunas de las cuales se mencionan
aquí).
A algunos trabajadores de la Agencia Tributaria, que me recuerdan que existo (por lo menos una vez al año, y desgraciadamente no por los beneficios que deja esto).
A las amigas y amigos que han confiado en mí.
Y, por supuesto, tú, lector, donde quiera que estés.